Lección 1 para el 6 de octubre de 2012
Desde que Lucifer se rebeló en el Cielo
contra Dios, ha habido una guerra feroz
entre en bien y el mal, entre Dios y
Satanás.
Aunque no podamos verlos o no
queramos creerlo, tanto Dios como
Satanás son reales. La guerra entre ellos
es también real y nosotros estamos
inmersos en el campo de batalla.
“Tan ciertamente como que tenemos un
Salvador personal, tenemos también un
adversario personal, cruel y astuto, que
siempre vigila nuestros pasos y trata de
desviarnos. Puede obrar con más eficacia
bajo un disfraz. Dondequiera que se
adelante la opinión de que no existe, allí
está más activo. Cuando menos
sospechamos su presencia, está
obteniendo ventaja sobre nosotros. Me
siento alarmada al ver a tantos jóvenes
sometiéndose a su poder sin saberlo. Si
sólo vieran el peligro, acudirían a Cristo,
el refugio del pecador”
E.G.W. (Hijos e hijas de Dios, 13 de marzo)
“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la
mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que
debilitabas a las naciones. Tú que decías en
tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto
a las estrellas de Dios, levantaré mi trono,
y en el monte del testimonio me sentaré, a
los lados del norte; sobre las alturas de las
nubes subiré, y seré semejante al Altísimo”
(Isaías 14:12-14)
Siendo el ángel de máximo rango en el Cielo,
el corazón de Lucifer se envaneció
llenándose de orgullo y quiso ser
independiente y ocupar el lugar de su
Creador (Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:12-19)
Atacó la ley divina como una ley injusta y
restrictiva. Como esta ley es el reflejo del
propio carácter de Dios, solo colocándose él
en el lugar de Dios y dictando sus propias
leyes podía sentirse satisfecho.
El surgimiento de la rebelión en Lucifer es
inexplicable e inexcusable.
“Ahora la perfecta armonía del cielo estaba
quebrantada. La disposición de Lucifer de servirse a si
mismo en vez de servir a su Creador, despertó un
sentimiento de honda aprensión cuando fue observada
por quienes consideraban que la gloria de Dios debía ser
suprema. Reunidos en concilio celestial, los ángeles
rogaron a Lucifer que desistiese de su intento. El Hijo de
Dios presentó ante él la grandeza, la bondad y la justicia
del Creador, y también la naturaleza sagrada e
inmutable de su ley. Dios mismo había establecido el
orden del cielo, y, al separarse de él, Lucifer deshonraría
a su Creador y acarrearía la ruina sobre sí mismo. Pero
la amonestación, hecha con misericordia y amor infinitos,
solamente despertó un espíritu de resistencia. Lucifer
permitió que su envidia hacia Cristo prevaleciese, y se
afirmó más en su rebelión” (E.G.W. “Patriarcas y profetas”, cp. 1, pg. 14)
Cuando Lucifer, al rechazar el perdón
ofrecido por Dios, fue expulsado del
cielo, recorrió los mundos creados
intentando que otros hijos de Dios se
uniesen a su rebelión.
Cuando Adán y Eva pecaron, Dios mostro ante el Universo fiel el plan de Redención
que había preparado “desde antes de la fundación del mundo” (1ª de Pedro 1:18-20)
A partir de ese momento, Dios fue revelando al hombre este plan de forma paulatina.
Dios le reveló a Adán y
Eva los fundamentos de
este plan (Génesis 3:15)
Abel sabía que el
sacrificio que presentaba
ante Dios simbolizaba el
Mesías que moriría por
sus pecados (Génesis 4:4;
Hebreos 11:4)
La muerte de Jesús (anunciada
más claramente por los profetas)
es el punto culminante de este
plan (Isaías 53:6; Romanos 5:8)
A Abraham se le mostró
que un descendiente suyo
moriría por toda la
humanidad (Génesis 12:3;
22:18; Gálatas 3:16)
La Iglesia fue fundada por Jesús para
que transmitiese la luz y el
conocimiento de la Redención a todo
el mundo (Mateo 16:8; 18:16-20)
A través del Santuario,
sus ritos y festividades,
Dios mostró a Israel más
claramente el plan de
Redención (Éxodo 25:8;
Hebreos 4:2)
Desde su ascensión, Jesús
intercede por nosotros realizando
su obra en el Santuario Celestial
(Hebreos 8:1-2)
Contra el plan
de Redención
Satanás intenta que
los hombres rechacen
la salvación ofrecida
por Dios
sustituyéndola por
formas inventadas
por él.
“Ya que cambiaron la
verdad de Dios por la
mentira, honrando y
dando culto a las
criaturas antes que al
Creador, el cual es
bendito por los siglos.
Amén” (Romanos 1:25)
Contra Jesús
Desde el mismo
nacimiento de Jesús y
durante toda su vida
en la Tierra, Satanás
hizo todo lo posible
para matarlo (Mateo
2:1-18) u obligarlo a
pecar (Mateo 4:1-11)
La vida, muerte y
resurrección de Jesús
desenmascararon ante
todo el Universo la
falacia y el verdadero
carácter de Satanás.
“Cuando Jesús estuvo en el sepulcro, Satanás triunfó. Se atrevió a esperar que el Salvador no
resucitase. Exigió el cuerpo del Señor, y puso su guardia en derredor de la tumba procurando
retener a Cristo preso. Se airó acerbamente cuando sus ángeles huyeron al acercarse el
mensajero celestial. Cuando vio a Cristo salir triunfante, supo que su reino acabaría y que él
habría de morir finalmente”
E.G.W. (El Deseado de todas las gentes, cp. 81, pg. 728)
Contra el Ministerio
sacerdotal de Cristo
Contra la iglesia
Tal como lo predijo el
profeta Daniel,
Satanás usurpa el
sacerdocio de Cristo
colocando a meros
hombres como
intercesores ante
Dios en lugar de
Jesús.
“Aun se engrandeció
contra el príncipe de los
ejércitos, y por él fue
quitado el continuo
sacrificio, y el lugar de
su santuario fue echado
por tierra. Y a causa de
la prevaricación le fue
entregado el ejército
junto con el continuo
sacrificio; y echó por
tierra la verdad, e hizo
cuanto quiso, y
prosperó” (Daniel 8:11-12)
El odio hacia el
gobierno de Dios y su
ley hace que Satanás
ataque a todo aquél
que desee amar a
Dios y obedecer sus
mandamientos.
Desde el Edén hasta
nuestros días “todos los
que quieren vivir
piadosamente en Cristo
Jesús padecerán
persecución” (2Tim.
3:12) porque “vuestro
adversario el diablo,
como león rugiente,
anda alrededor
buscando a quien
devorar” (1P. 5:8)
Hoy día, Satanás
dirige su ataque
especialmente contra “Entonces el dragón [Satanás] se llenó de ira contra
aquellos que honran la mujer [La iglesia]; y se fue a hacer guerra contra
el resto de la descendencia de ella [el remanente],
la Ley divina.
los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el
testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 12:17)
Paralelamente a este ataque, Dios inspira a su
pueblo fiel para que predique un triple mensaje de…
lealtad al Creador,
• “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para
predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a
gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad
a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apocalipsis 14:6-7)
abandono de la apostasía,
• “Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha
hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación” (Apocalipsis 14:8)
firme decisión de obedecer la ley divina.
• “Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su
imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la
ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira… Aquí está la paciencia de los
santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:9-12)
TÚ Y YO ANTE LA GRAN
CONTROVERSIA
En el gran conflicto entre Cristo y Satanás no hay posiciones neutrales.
Jesús dijo: “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge,
desparrama” (Mateo 12:30)
La Biblia nos invita: “Escogeos HOY a quién sirváis” (Josué 24:15; Hebreos 4:7)
Afirmemos con Josué: “yo y mi casa serviremos a Jehová” (Jos. 24: 15)
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