“Perdona hasta
70 veces siete”.
(Domingo 24A)
¡Qué alegría cuando me
dijeron: “Vamos a la casa
del Señor”!
Ya están pisando nuestros
pies tus umbrales,
Jerusalén.
Gloria a Dios en el cielo,
Y en la tierra paz a los hombres,
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te
alabamos, te bendecimos, te
adoramos, te glorificamos, te
damos gracias, Señor Dios,
Rey celestial, Dios Padre
todopoderoso.
Tú que estás sentado a la derecha
del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo Tú eres santo,
sólo Tú, Señor, sólo Tú Altísimo,
Jesucristo, con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amén.
Liturgia
de la
Eucaristía
Procesión de la Biblia
Tu Palabra me da vida,
Confío en Ti, Señor.
Tu Palabra es eterna,
En ella esperaré.
Dichoso el que con vida
intachable
camina en la ley del Señor.
Dichoso el que guardando sus
preceptos
lo busca de todo corazón.
Tu Palabra me da vida,
Confío en Ti, Señor.
Tu Palabra es eterna,
En ella esperaré.
EVANGELIO
¿Hasta siete veces?»
“No
te digo
que le
perdones
siete veces,
sino hasta 70
veces siete”.
«El
Reino de los
Cielos es
semejante a un
rey que quiso
ajustar cuentas
con sus siervos.
Al empezar a
ajustarlas, le
fue presentado
uno que le debía
10.000 talentos.
10.000 talentos equivalen a 10.000 salarios
anuales de un obrero.
Realmente una fortuna.
Como no tenía con qué pagar,
ordenó el señor que fuese vendido él,
su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía,
y que se le pagase.
Entonces el siervo se echó a sus pies,
y postrado le decía:
"Ten paciencia conmigo, que todo te lo
pagaré."
El señor tuvo lástima de aquel empleado y
le perdonó todo.
Al salir de allí aquel siervo, se encontró con
uno de sus compañeros, que le debía cien
denarios; le agarró y, ahogándole, le decía:
"Paga lo que me debes."
100 denarios equivalen a 100 salarios de
un día de un obrero.
Realmente una pequeñez, comparada con
los 10.000 salarios de un año.
Hay un dramático contraste entre:
- Las deudas de los empleados.
- La compasión del rey vs. la falta de
compasión del empleado.
El compañero, arrojándose a sus pies, le
rogaba diciendo:
- “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”.
- Pero él se negó y lo metió en la cárcel
hasta que pagara todo.
Al ver sus compañeros lo ocurrido,
se entristecieron mucho, y fueron a contar
a su señor todo lo sucedido.
Su señor entonces le mandó llamar y le dijo:
"Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda
aquella deuda porque me lo suplicaste.
“¿No debías tú
también
compadecerte de
tu compañero, del
mismo modo que
yo me compadecí
de ti?"
En el Padre Nuestro Jesús hace que
digamos: “Perdónanos como perdonamos”.
Y encolerizado su señor, le
entregó a los verdugos hasta que
pagase todo lo que le debía.”
<Esto mismo hará con ustedes mi Padre
celestial, si no perdonan de corazón
cada uno a su hermano.»
En la vida
y en la
muerte
somos
del Señor.
-
¿Cuál es el mensaje de hoy?
Es importante PERDONAR.
El bienestar del hermano es el nuestro.
Lo que tengo que perdonar es poco,
comparado con lo que Jesús me
perdona a mí cada día.
El perdonar es difícil. A veces
perdonamos, pero no olvidamos.
El corazón de Dios es más grande que el
mío.
-
¿Qué se requiere para perdonar?
Amor,
Mucha humildad,
Oración y
Disponibilidad.
- Pero en la sociedad civil no se puede
practicar la IMPUNIDAD, pues la
delincuencia crecería.
Basílica del
Sto.
Sepulcro
(Jerusalén)
consagrada
el 14 de
septiembre
Cripta
La CRUZ es un absurdo
para los hombres, pero
es poder para Dios.
“Aquello que parece débil en la
obra de Dios, es más fuerte
que la sabiduría de los
hombres; por eso nuestra FE
no se funda en la sabiduría de
los hombres, sino en la locura
de la Cruz” (1Cor 1)
Sta.
Elena
Señor Jesús,
adoramos tu Cruz,
que ha redimido
el mundo.
Creo en Dios PADRE todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
Padeció bajo el poder de
Poncio Pilato, fue crucificado,
muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó
de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado
a la derecha de Dios Padre
Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
Créditos:
José Martínez de Toda, S.J.
([email protected])
Román Mendoza
([email protected])
“En todo amar y servir”
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XXIV Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A. San Mateo 18, 21-35