Érase una vez un toro que se
llamaba Ferdinando que vivía en
España.
Ferdinando no le gustaba jugar con
los otros toritos. Prefería sentar
debajo un árbol y oler las flores.
Un día, su madre, quien era un poco
preocupada, habló con Ferdinando.
Ferdinando dijo,
-No, mamá. Estoy bien. Prefiero oler
las flores.
Ferdinando creció. Ya no era un
torito. Era un toro grande y
musculoso.
Los otros toros vieron un cartel que
anunció una corrida de toros en
Madrid. Todos estaban muy
emocionados.
Cinco hombres llegaron al campo
de Ferdinando para seleccionar el
toro más feroz y valiente.
Los otros toros pelearon y
lucharon pero los hombres no
estaban impresionados.
Ferdinando no quería participar en la
corrida. Se fue para sentar debajo su
árbol pero de repente…
¡Una abeja lo picó!
Los hombres estaban muy felices
con Ferdinando y lo llevaron a
Madrid a la plaza de toros.
La corrida empezó. Los
banderilleros y los picadores
entraron.
Después, entró el matador.
Pero había un problema. Ferdinando
no quería luchar. Se sentó en el
medio de la plaza para oler las flores.
Todos intentaron a hacerle luchar
pero Ferdinando no quería.
Ferdinando no luchó.
Los hombres llevaron a
Ferdinando a su campo para vivir
feliz para siempre.
Descargar

Document