¡BIENVENIDOS!
Los llamados a ser Ministros
Extraordinarios de la Santa Comunión
Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad
Sr. Cura Dr. Félix Castro Morales
EJES CENTRALES
LA FORMACIÓN DE LOS MESC
PRESUPUESTOS
1. La Iglesia de Jesucristo
2. Constitución jerárquica de la Iglesia
3. Obligaciones y derechos de os fieles laicos
4. Los sacramentos de curación
5. La santa Misa
6. Comunión y culto eucarístico fuera de la Santa
Misa
7. La liturgia, presencia especial de Cristo
8. Ministerios y el equipo de liturgia
(Cfr. Curso Básico para MESC de mi autoría)
PROPUESTA DE MATERIAS A PROFUNDIZAR
1. Identidad del MESC
2. Espiritualidad del MESC
3. Apostolado de los
enfermos
4. Formas de llevar la
comunión a los enfermos
(Cfr. Curso Básico para
MESC…)
CONOCER PARA VIVIR MEJOR LA SANTA MISA
1. Objetos litúrgicos
2. El año litúrgico, lo
colores y los signos
litúrgicos
3. Qué es la Santa Misa
4. La santa Misa Paso a paso
5. Los buenos modales con Dios. Urbanidad en la
piedad
6. Diversas funciones y ministerios en la liturgia
Cfr. Conocer para vivir la Santa Misa, de mi autoría
PRESUPUESTOS
1. La Iglesia de Jesucristo
Todos los fieles cristianos, incorporados a
Cristo por el bautismo, somos la Iglesia, el
Pueblo de Dios y, hechos partícipes de la
función sacerdotal, profética y real de
Cristo, cada uno según su propia
condición, somos llamados a desempeñar
la misión que Dios encomendó cumplir a
la Iglesia en el mundo
2. Constitución jerárquica de la Iglesia
La jerarquía de la Iglesia, no es en atención a un
dominio de unos sobre otros, o asuntos de grandeza o
nobleza, sino en bien de todo su Cuerpo místico, que
todos lleguen al conocimiento de la verdad y se salven.
PRESUPUESTOS
3. Obligaciones y derechos de los fieles laicos
La dignidad sacerdotal, profética y regia
de los fieles laicos tiene su raíz en el
Bautismo; se desarrolla en la
Confirmación, y se cumple y se alimenta
en la Eucaristía.
Lavisse dice que “ser laico es creer
que la vida vale la pena vivirse, amar
esta vida, rehusar la definición de la
tierra como valle de lágrimas, no
admitir que las lágrimas sean
necesarias y bienhechoras, es librar
la batalla contra el mal en nombre
de la justicia”
4. Los sacramentos de curación
El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y de
nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y le
devolvió la salud del cuerpo (cf Mc 2,1-12), quiso que su
Iglesia continuase, en la fuerza del Espíritu Santo, su obra
de curación y de salvación, incluso en sus propios
miembros. Este es finalidad de los dos sacramentos de
curación: del sacramento de la Penitencia y de la Unción de
los enfermos
PRESUPUESTOS
5. La santa Misa
De todos los temas de Liturgia, el de la Misa es el más
importante y el que requiere un estudio más detenido y amoroso.
La Misa se ha de comprender y vivir íntimamente, y quien mejor la
comprenda y mejor la viva, será, indiscutiblemente, el que vivirá
más intensa y plenamente la vida cristiana.
6. Comunión y culto eucarístico fuera de la Santa Misa
En la Carta Apostólica MANE NOBISCUM DOMINE del Sumo
Pontífice Juan Pablo II al Episcopado, al Clero y a los fieles
para el Año de la Eucaristía, en el número 18 expresa que
“Hace falta, en concreto, fomentar, tanto en la celebración
de la Misa como en el culto eucarístico fuera de ella, la
conciencia viva de la presencia real de Cristo, tratando de
testimoniarla con el tono de la voz, con los gestos, los
movimientos y todo el modo de comportarse.
PRESUPUESTOS
7. La liturgia, presencia especial de Cristo
Para realizar esta obra
tan grande, Cristo está
siempre presente en su
Iglesia, sobre todo en la
acción litúrgica (SC 7).
El Concilio afirma la presencia de Cristo en cinco
momentos litúrgicos:
•La presencia de Cristo en la asamblea reunida en su
nombre
•La presencia de Cristo en la Palabra proclamada
•La presencia de Cristo en el sacrificio eucarístico
•La presencia de Cristo en los demás sacramentos
•La presencia de Cristo cuando la Iglesia ora y suplica
. 8. Ministerios y el equipo de liturgia
Para que exista una participación activa
y plena, deben existir unos ministerios.
Ministerio quiere decir servicio. Así como
Cristo "no vino a ser servido, sino a servir"
(Mt 20, 28), la Iglesia, sacramento y señal
de Cristo, es toda ella ministerial. Existe
para servir. Por ello debe manifestarlo en
todas sus actividades. Con más razón en la
liturgia, ya que es la epifanía de la Iglesia.
Los ministerios existen para el bien
y el servicio de la comunidad, por
voluntad de Cristo y, luego, por
evolución y necesidades de la misma
celebración.
No
existen
como
consecuencia de una estrategia o una
táctica para organizar mejor las
celebraciones. Los ministerios son
esenciales a la Iglesia (1 Co 14, 5; Ef
4, 12).
Propuesta de materias a profundizar
1.Perfil
del MESC
Creyente laico/a adulto, muy humano en el trato cotidiano con todas personas, de
vida familiar ejemplar, bien aceptado en la comunidad local.
Optimista, paciente, lleno de alegría, discreto, sigiloso, misericordioso, buen
samaritano.
Gran vocación altruista de servicio hacia quien sufre.
Con tiempo disponible, sin excesos en los compromisos pastorales, con
formación adecuada y conocimiento del hombre enfermo.
De mucha intimidad personal con Cristo muerto y resucitado.
De oración constante, hambriento de la Palabra de Dios y de la misericordia
divina.
Impregnado de la espiritualidad eucarística.
Amante de la comunión de la Iglesia, creativo en un apostolado en equipo,
considerando este ministerio no como una promoción u honor sino como un
servicio humilde.
Quien hace carne la fe, la esperanza y la caridad y lo transmite a quien sufre.
Corresponsable de la salvación de los hombres.
2. Espiritualidad del MESC
Una espiritualidad laical auténtica no puede ser sino una
espiritualidad eucarística. En efecto, todos los acontecimientos
importantes de nuestra vida y de nuestra historia los celebramos
festivamente, sobre todo los más significativos. Esto, que es una
necesidad intrínseca a la naturaleza humana, forma también parte de la
vida cristiana y aflora en el acontecimiento máximo: la celebración
Propuesta de materias a profundizar
3. Ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión
Todos los servicios y ministerios en la Iglesia tienen un mismo fin, hacer posible la
salvación de las almas, viviendo y desempeñando los servicios y ministerios desde una fe
viva, una esperanza firme y una caridad constante, haciendo vida las virtudes teologales,
especialmente con los más pobres y desamparados como son en este caso los enfermos.
4 Apostolado de los enfermos
Se trata de un servicio litúrgico que, responde a objetivas
necesidades de los fieles, destinado, sobre todo, a los enfermos y a las
asambleas litúrgicas en las cuales son particularmente numerosos los
fieles que desean recibir la sagrada Comunión.
5. Formas de llevar la comunión a los enfermos
Así, los MEC es bueno que se experimenten como enviados por el Señor al mundo
para transformarlo, para sembrar en las realidades terrenas el germen de su Reino. Al
llevar la Vida a los enfermos, les hacen conciencia de que Jesús siguen estando
realmente presenten en medio de nosotros en el sacramento de la Eucaristía, en su
doble aspecto de celebración y permanencia, porque allí está no solo la presencia real
del Señor, sino también su presencia ‘sustancial’: la misma sustancia del pan y el vino,
la fibra íntima de su ser, es transformada en Jesús.
Conocer para vivir mejor la Santa Misa
1. Objetos
litúrgicos
Las notas distintivas de los objetos litúrgicos
se manifiestan a través de su materia y su
forma. La SC recuerda que “la iglesia procuró
con especial interés que los objetos sagrados
sirvieran al esplendor del culto con dignidad y
belleza, aceptando los cambios de materia,
forma y ornato que el progreso de la técnica
introdujo con el correr del tiempo” (SC 122).
2. El año litúrgico, lo colores y los signos litúrgicos
En la liturgia son esenciales los signos:
ciertos objetos (velas, agua, óleo, etc.),
palabras (oraciones, cantos), actitudes
corporales (de pie, de rodillas, sentado),
gestos (la señal de la cruz, elevación de
brazos, imposición de manos) y la misma
asamblea de los fieles su presidente.
Conocer para vivir mejor la Santa Misa
3. Qué es la Santa Misa
La Misa es un sacrificio de propiciación (aplaca la justicia divina)
por nuestros pecados.
La Misa es un memorial: Se conmemora la muerte de Jesús, pero no
como un recuerdo psicológico, sino como una realidad mística. Cristo
se ofrece a si mismo tan realmente como lo hizo en el Calvario.
La Misa es un banquete sagrado: El mismo Cristo que se ofrece, lo
recibimos la Eucaristía.
La Misa es el medio principal que Dios ha establecido para aplicar los
méritos que Cristo ganó en la Cruz para toda la humanidad.
4. La santa Misa Paso a paso
Conocer las partes de la Misa es muy importante para
poder entenderla y vivirla como Dios quiere: como una
celebración de fe y vivencia. Como una "cena" donde nos
alimentamos del “Pan y Vino” que representan el “Cuerpo y la
Sangre” de Nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, para saber
aprovechar los grandes frutos espirituales que se nos dan a
través de la Celebración Eucarística, hay que conocerla,
entender sus gestos y símbolos y participar en ella con
reverencia.
Conocer para vivir mejor la Santa Misa
5. Los buenos modales con Dios. Urbanidad en la piedad
En la Iglesia hay unas normas litúrgicas que garantizan el
cuidado del culto a Dios. Una especie de “protocolo” para lo
sagrado: modos cómo debemos tratar a Dios y las cosas de
Dios.
Ante muchos descuidos e irreverencias con la Eucaristía
el Magisterio de la Iglesia se ha visto obligado a recordar e
insistir repetidamente en los últimos años en estos temas.
6. Diversas funciones y ministerios en la liturgia
Cuando la Iglesia se une en la asamblea litúrgica para la
celebración de la Misa, o cualquier otro sacramento, sus miembros no
se reúnen simplemente como una multitud, como un grupo amorfo, o
grupo de personas sin distinción. Se reúnen en una variedad de
ministerios y funciones. Para entender la importancia de estos
ministerios y funciones, debemos empezar con el Bautismo, puesto que
solamente aquel que por medio del Bautismo participa en el sacerdocio
de Cristo es capaz de actuar en el culto público, que es la liturgia de la
Iglesia. De hecho, la Constitución de la Sagrada Liturgia del Concilio
Vaticano II nos dice que la participación en la liturgia es un derecho y un
deber de todos los bautizados.
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