Por tu nombre
"Todo hombre grita para que
se le llame por su nombre.“
(S. Weil)
En el principio y desde el
principio poner nombre es
reconocer la existencia
“Y llamó Dios a la luz
día, y a las
tinieblas llamó
noche.”
(Gn. 1,1)
Deja que Dios te
llame por tu
nombre, déjale que
te diga al
nombrarte:
“ Eres obra de mis
manos”
Poner nombre es principio de
vida nueva
“Y no serás llamado más Abram; sino que tu nombre
será Abraham; porque yo te haré padre de
multitud de naciones.”
(Gn. 17, 5)
Deja que Dios te llame por tu nombre, déjale hacerte
descubrir nuevas posibilidades en lo que vives.
Déjale que te diga:
“conmigo sal de tu tierra”
Poner nombre es establecer
lazos, es generar intimidad.
“No temas, que yo te he rescatado, te he
llamado por tu nombre.”(Is 43, 1)
Deja que Dios te llame por tu
nombre, déjale que te hable con
ternura, déjale que te hable al
corazón y te diga :
“eres precioso a mis ojos y yo te
amo”.
Poner nombre es hacer descubrir
la identidad
• En otra ocasión, cuando Jesús estaba
caminando por las calles de Jericó, se
paró y miró hacia un árbol. "Zaqueo,
baja ahora mismo. Voy a ir a tu casa
hoy". Cuando Jesús le llamó, Zaqueo bajó.
(Lucas 19,5)
Deja que Dios te llame por tu nombre,
déjale que te haga
único e irrepetible
Poner nombre es hacer a
alguien especial
“El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu
petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te
dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre
Juan; será para ti gozo y alegría, y muchos se
gozarán en su nacimiento, porque será grande
ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará
lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su
madre, y a muchos de los hijos de Israel, les
convertirá al Señor su Dios”.
Deja que Dios te llame por tu nombre
que te
Poner nombre es revelar parte
del misterio, es dejar adentrarse
en el Misterio
• “El que pueda entender, que entienda lo
que el Espíritu dice a las Iglesias: al
vencedor, le daré de comer el maná
escondido, y también le daré una piedra
blanca, en la que está escrito un nombre
nuevo que nadie conoce fuera de aquel
que lo recibe”. (Ap. 2, )
Deja que Dios te llame por tu nombre,
que te descubra sus secretos,
que te abra su corazón
Tu también puedes llamar a la
gente por su nombre
• Y ... conocer sus vidas, sus sentimientos,
sus culturas, sus creencias
• Y... tener los oídos abiertos para escuchar
sus angustias, sus lamentos, sus gozos y
alegrías
• Y... ¡rezar ahora por ellos!
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