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Reconciliación
1. Recuerdo algo que me pesa en mi historia, o
algo que deseo mejorar, porque, no estoy
conforme (no encuentro mi forma).
2. Me doy cuenta de lo que eso me incomoda,
cuánto tiempo lo he llevado a cuestas, y lo
negativo que me resulta llevarlo. Me veo
como un peregrino excesivamente cargado.
3. Recuerdo también los motivos que tuve en esos
momentos. Me doy cuenta de lo importantes que
fueron para hacer o dejar de hacer lo que hice.
4. Me doy cuenta que Dios conocía, conoce y
comprende esos motivos.
5. El Dios en el que creo, me ama
incondicionalmente, me acepta
incondicionalmente, y no me
cambiará por nadie. Me valora
con todo lo que soy y he hecho.
Él comprende mis motivos y mi
fragilidad, y sabe que sufro por
ello y no quiero volver a hacer
eso, ni a depender de ello,
¡quiero ser mejor!
6. Me imagino que soy un peregrino
que ¡por fin! deja esa pesada
carga. Ya no la voy a llevar más,
busco un lugar donde dejarla, y
¡la dejo!
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1. Recuerdo las personas que siento que me
han ofendido y herido.
2. Así como he aceptado los motivos de mi
accionar errado, voy a aceptar que esas
personas han tenido y tienen sus propios
motivos.
3. No juzgo sus motivos (como Dios no lo
hace conmigo), sólo acepto que los tienen
y trato de entenderlos poniéndome en sus
zapatos.
4. Hago intención de querer perdonarlos, así como
me he aceptado y perdonado.
5. Traigo a la memoria y al corazón las palabras de
Jesús: “No he venido a condenar sino a salvar”.
6. Me doy cuenta cuánto me hermana esto con
Jesús y cuán hijo/a de Dios me siento.
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Reconciliación. (Presentación).