Escucha, pueblo mío, mis advertencias;
¡ay Israel, si tan sólo me escucharas!
No tendrás ningún dios extranjero, ni te
inclinarás ante ningún dios extraño.
Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te sacó de la
tierra de Egipto. Abre bien la boca, y te la
llenaré.
(Salmos 81:8-10 NVI)
Escucha, pueblo mío, mis advertencias;
¡ay Israel, si tan sólo me escucharas!
No tendrás ningún dios extranjero, ni te
inclinarás ante ningún dios extraño.
Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te sacó de la
tierra de Egipto. Abre bien la boca, y te la
llenaré.
(Salmos 81:8-10 NVI)
Escucha, pueblo mío, mis advertencias;
¡ay Israel, si tan sólo me escucharas!
No tendrás ningún dios extranjero, ni te
inclinarás ante ningún dios extraño.
Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te sacó de la
tierra de Egipto. Abre bien la boca, y te la
llenaré.
(Salmos 81:8-10 NVI)
Hijo de hombre, estos hombres todavía
piensan en sus repugnantes ídolos.
¡Tienen entre ceja y ceja esos obstáculos
que los hacen tropezar!
¿Por qué ahora debo permitirles que
acudan a pedirme ayuda?
Ezequiel 14:3 PDT
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