Había una lombriz, llamado Angel, el vivía en un terreno
baldío deshabitado, pero Angel sufría mucho, por
muchas razones a el lo humillaban a diario o se enteraba
que sus familiares habían muerto por falta de agua o por
nosotros los humanos y si no se enteraba de que morían
sus familiares, era humillado por los demás insectos, las
mariposas le decían….. Tu me das asco estas feo en
cambio nosotras podemos volar, nos lucimos con
nuestros colores jugamos con los humanos a las
atrapadas, no que ustedes son grises, babosas, y cuando
te ven los humanos las aplastan o dicen ¡Hay que asco
una lombriz! Luego llegaban los gusanos (chinicuiles,
gusanos de maguey) ellos decían….. tu para que sirves,
nosotros por lo menos somos orgánicos y a los humanos
les encantamos por que somos deliciosos no que tu
das asco. Y así llegaban los chapulines, las catarinas,
las arañas etc. Y humillaban a Angel pero el se
quedaba callado, el nunca les contestaba nada por
que a el no le importaba lo que le dijeran, por que
su mama siempre le decía que no hiciera caso a los
insultos, por que no importa como te veas por fuera
si no lo que haces por dentro por que la lombriz, no
solo Angel, si no que todas las lombrices, son
indispensables para nuestro suelo y el ambiente ya
que ellas descomponen el material orgánico,
produciendo lo que se llama Humus que no es mas
que un fertilizante muy especial y nutritivo para las
plantas, además los túneles donde viven funcionan
como respiradores para el suelo y mejoran la
distribución de la humedad.
Hay que pensar mejor al querer aplastar a un
insecto, no solo a las lombrices, si no a todos los
insectos, ya que todos tienen una función
importante en nuestra vida.
Angel comprendió que el era muy especial e
importante en la vida y aunque seguía escuchando
comentarios agresivos hacia el ya nunca le
importo. Y al ver su reacción los demás insectos
dejaron de molestarlo.
Cuando te sientas una lombriz recuerda que eres
único y que tienes una función importante en la
vida.
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