/En el nombre del Padre,
en el nombre del Hijo,
en el nombre del Espíritu Santo,
estamos aquí/
/Para alabar, agradecer,
bendecir y adorar,
estamos aquí, Señor,
para celebrar/
Testigos del Reino
I
Como semilla pequeña
en manos de los pobres,
como el trigo que germina
en las sombras de la noche.
/Tu reino en nuestras manos
agita nuestro espíritu,
y nos lleva por caminos
de luchas y esperanzas/
Tu voz es nuestro canto,
tu grito es la palabra que palpita,
en el corazón ardiente de tu pueblo
creadores de la historia,
testigos de tu Reino.
II
Danos tus manos duras
y seremos una fuerza,
danos tu voz valiente
y seremos grito viviente.
/Danos tus pasos firmes
para abrir nuevos caminos,
danos tu amor sincero
pa’ crear un mundo nuevo/
III
Ven junto a tu pueblo
«Señor con nosotros»,
llevamos tu regalo
en vasos de barro.
/Porque nada tenemos
estamos esperando
que tus manos nos agarren
para seguir andando/
“Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en palabra, en
sabiduría, en diligencia para todo y en amor hacia nosotros,
distínganse también ahora en generosidad.
Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo,
que siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes
se hicieran ricos con su pobreza. No se trata de que los
demás vivan tranquilos, mientras ustedes están sufriendo.
Se trata, más bien, de aplicar durante nuestra vida una
medida justa; porque entonces la abundancia de ustedes
remediará las carencias de ellos, y ellos, por su parte, los
socorrerán a ustedes en sus necesidades. En esa forma habrá
un justo medio, como dice la Escritura: Al que recogía
mucho, nada le sobraba; al que recogía poco, nada le faltaba”
2 Corintios 8,7.9.13-15
“Jesús les replicó: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo»”
(Juan 5, 5-18)
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Oración 1 julio