LOS CHANCHIS Y
SU AMIGO DONATO
EDGAR MORA R
FRACYELENASUAREZ
GERMANBARRERO
LUZ MIRIAM CORTES DE ORTIZ
Deben
buscarQUÉ DÍA
camino TAN
BUENO
Adiós, mamá. Te
extrañaremos
Érase una vez una familia de
chanchitos que vivían con
mamá en una pequeña casa.
Cuando crecieron se vieron en
la necesidad de abandonar la
casa y buscar su propio
destino…
Los
chachitos
estaban
deprimidos por haber dejado la
casa de mamá. Pero un pato
amigo se presentó y quiso
animarlos.
No estén Tristes.
Ya muy pronto
encontrarán un
lugar cálido
donde vivir.
Después de un rato, el pato Donato quiso animarlos invitándolos a
nadar; pero los chanchitos se negaron porque no sabían nadar…
Lo siento. No
sabemos nadar. Lo
mejor es reunir
madera para
construir nuestra
casa.
Hace buen tiempo,
ideal para ir a
nadar. ¿por qué no
vamos?
Deben
buscar
camino
Pero
los
chanchitos
se
llenaron de pereza y la fatiga
los hizo desistir de su trabajo.
Las horas pasaron en vano y
no habían reunido suficiente
madera. Mientras tanto Donato
quiso animarlos cantando.
Siento mucho
cansancio y no
deseo trabajar
más.
Hola, querido
conejito
saltarín
Hola
amiguitos…
Les ayudaré
a recoger
leña
Al momento se animaron y decidieron ir al bosque en busca de
madera suficiente para terminar la casa. Un conejo saltarín que
pasaba por allí los saludo amigablemente.
¡Qué firme
quedará mi casa!
Los tres chanchitos haciendo
uso de su buen ingenio y
laboriosidad decidieron diseñar
sus propias casas. Para ello,
cada uno tomó diferentes
materiales
como
madera,
ladrillo y paja. Ellos estaban
orgullosos de sus obras…
Mi casa será la
más confortable
y segura
He diseñado
una casa
fantástica…
Me merezco
un descanso
Sin embargo, el fastidioso lobo quiso arrebatarles la paz. Sopló
tan fuerte que al momento la casa de madera y de paja se la llevó
el viento. Así, quedaron al descubierto los chanchitos.
¡Uuuffffff!
¡Auxilioooo…
Pensándolo bien,
sería bueno
comer gallina…
Lobo
igualado, por
qué no me
sigues…
Oye lobo,
deja a mis
amigos los
chanchitos
en paz…
El conejito saltarín y su amiga la gallina decidieron intervenir
para ayudar a los chanchitos. Entonces provocaron al lobo para
que los siguiera por el bosque mientras los cerditos se ponían a
salvo.
Cuando el lobo dejó de perseguir a la gallina Carlota, quiso
regresar por los chanchitos pero fue demasiado tarde. Pues ellos
se encontraban dentro de la casa de ladrillo muy seguros.
Lo sentimos
señor lobo…
Aquí estamos
seguros
Es inútil,
jamás podré
derribar esta
casa.
Así pasaron el resto de sus días felices en compañía de sus
amigos quienes los salvaron del asedio del lobo. Nunca más se
volvieron a separar y compartieron muchos momentos felices.
Todo aquel que
piensa que la
vida es un
carnaval…
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los chanchis y su amigo donato