EL es quien Levanta
mi Cabeza
Escrito por
Guadalupe Savariz de Alvarado
Euro Asia División Euro-asiática de la Iglesia
Adventista del Séptimo Día
Directora Ministerios de la Mujer Unión del Sur
Departamento Ministerios de la Mujer
Conferencia General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día
¿Podemos
vivir sin las
Flores?
La verdad es que en el libro de
la naturaleza podemos
encontrar muchos bellos
mensajes que nos hablan
acerca de Dios y de su amor.
Las flores de girasol
son bellas y
populares.
Lección # 1.
El girasol mantiene en alto
su corola.
“Pero tu, oh Señor, eres mi
escudo; mi gloria, y el que
levanta mi cabeza.”
(Salmo 3:3)
“Me sacó de una fosa mortal, del
lodo cenagoso. Asentó mis pies
sobre la Roca, y afirmó mis pasos.
Puso en mi boca canción nueva,
alabanza a nuestro Dios.”
(Salmo 40:2, 3)
Lección #2.
Las flores de girasol siguen
la ruta del sol.
“Yo soy la luz del mundo. El que
me sigue, no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida.”
(Juan 8:12)
“Mirando a Jesús, Pedro andaba
con seguridad; pero cuando con
satisfacción propia, miró hacia atrás,
a sus compañeros que estaban en el
barco, sus ojos se apartaron del
Salvador. El viento era borrascoso.
Las olas se elevaban a gran altura,
directamente entre él y el Maestro;
y Pedro sintió miedo…
Durante un instante, Cristo quedó
oculto de su vista, y su fe le
abandonó. Empezó a hundirse.
Peor mientras las ondas hablaban
con la muerte, Pedro elevó sus ojos
de las airadas aguas y fijándose en
Jesús, exclamó: “Señor, sálvame.”
(Deseado de Todas las Gentes, p. 344)
El mantener
nuestros ojos fijos
en Jesús en medio
de la tribulación
requiere una gran
cantidad de fe, la
habilidad…
• De sostenerse en las promesas aun cuando el futuro
parece incierto. (Isa. 43:2; Salmo 46:1-3)
• De perseverar aun cuando día tras día solo has visto
nubes negras. (Job 1:20-21)
• De recordar que Dios tiene el control de nuestras
vidas y todas las cosas trabajan para bien. (Rom. 8:28)
• De enfocarnos día a día en la seguridad de el amor y
la misericordia de Dios. (Isa. 55:10; Jer. 31:3)
“Podemos mantenernos tan
cerca de Dios que en cada
prueba inesperada nuestro
pensamiento se vuelva a él
tan naturalmente como la
flor se vuelve hacia el sol.”
(La Oración, p. 11)
Lección #3.
Los girasoles se parecen al sol
“Ejemplo os he dado, para
que como yo os he hecho,
vosotros también hagáis.”
(Juan 13:15)
“Al volver [sus discípulos], lo encontraron
absorto en comunión con Dios. Como si no
percibiese la presencia de ellos, él continuó
orando en voz alta. Su rostro irradiaba un
resplandor celestial. Parecía estar en la
misma presencia del Invisible; había un
poder viviente en sus palabras, como si
hablara con Dios...
…esta labor incesante lo dejaba a menudo
tan exhausto que su madre y sus hermanos,
y aun sus discípulos, temían que perdiera la
vida. Pero cuando regresaba de las horas de
oración con que clausuraba el día de labor,
notaban la expresión de paz en su rostro, la
sensación de refrigerio que parecía irradiar
de su presencia…
…Salía mañana tras mañana, después de las horas
pasadas con Dios, a llevar la luz de los cielos a los
hombres. Al fin habían comprendido los
discípulos que había una relación íntima entre sus
horas de oración y el poder de sus palabras y
hechos. Ahora, mientras escuchaban sus súplicas,
sus corazones se llenaron de reverencia y
humildad. Cuando Jesús cesó de orar, exclamaron
con una profunda convicción de su inmensa
necesidad personal: “Señor, enséñanos a orar”
(La oración, p. 289)
Características
de la Vida de
Oración de
Jesús
1. Completa Dependencia:
“Como hombre, suplicaba ante el
trono de Dios, hasta que su
humanidad se cargaba de una
corriente celestial que unía la
humanidad con la divinidad.
Recibía vida de Dios y la
impartía a los hombres.”
(La Oración, p. 207)
2. Consciente de Su Condición
“Cristo, nuestro Salvador, fue tentado en todo
tal como nosotros, pero fue sin pecado. Tomó
la naturaleza humana, tomó la forma del
hombre, y sus necesidades fueron las
necesidades del hombre. Tenía necesidades
corporales que satisfacer, y cansancio físico de
cual aliviarse. Mediante la oración a su Padre
fue fortalecido para enfrentar el deber y la
prueba.”
(La oración, p. 205)
Debemos reconocer que somos
como describe Apocalipsis a cada
uno: “…miserable, pobre, ciego y
desnudo.” (Apoc. 3:17)
Necesitamos ir a los pies de
Jesús
Necesitamos Su Espíritu para
caminar victoriosos en este
mundo y cumplir nuestra
misión. Si nos postramos
humildemente ante él en sincera
humildad, reconociendo nuestra
debilidad, seremos fuertes en Él.
(2 Cor. 12:9)
3. Profundo amor por la humanidad:
Jesús oró por aquellos que no
sentían necesidad de orar. Lloró
por aquellos que no tenían la
necesidad de derramar lágrimas.
Oró por aquellos que ni siquiera
habían aun nacido. Ser como Jesús
significa vivir una vida de oración y
trabajar a favor de la humanidad.
4. Oración Secreta :
“Jesús…tenía lugares selectos
para orar. Se deleitaba en
mantenerse en comunión con
su Padre en la soledad de la
montaña.”
(La Oración, p. 207)
“Conságrate a Dios todas las mañanas;
haz de esto tu primer trabajo. Sea tu
oración: “Tómame ¡oh Señor! como
enteramente tuyo. Pongo todos mis planes
a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora
conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti.
Este es un asunto diario…
…Cada mañana, conságrate a Dios por ese
día. Somete todos tus planes a él, para
ponerlos en práctica o abandonarlos, según
te lo indicare su providencia. Podrás así
poner cada día tu vida en las manos de
Dios, y ella será cada vez más semejante
a la de Cristo.”
(Camino a Cristo, pp. 70)
“Cuando ésta es en verdad la
experiencia del cristiano, se ven en su
vida una sencillez, una humildad,
una mansedumbre y bondad de
corazón, que muestran a todo aquel
con quien se relacione que ha estado
con Jesús y aprendido de él.”
(Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 100)
Vamos a “Pelear con la luz”
que hemos recibido. No
olvidemos nunca las tres
verdades espirituales
que hemos aprendido
hoy…
1. Nuestro Dios levantará
nuestras cabeza.
2. Mantén tus ojos puestos en
Jesús.
3. Nuestro blanco es ser como
Jesús
Propongámonos
cada día vivir
como Jesús vivió
y orar como Jesús
oró.
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