Laura Marcela Hilarión
Alejandra Patiño Muñoz
9B
Fábula
El delfín y el tiburón
Español
Magda Lucía Galindo Ramírez
I.E Fe y Alegría Nueva Generación
Bello-Antioquía
2014
Había una vez en una
isla muy lejana a las
orillas de esta, un delfín
llamado Fito
Fito era un delfín muy privilegiado, por su
gran inteligencia y astucia para hacer sus
cosas, ya que este no acudía a la violencia
sino a ser sabio con las decisiones que
tomara por ello, él no se metía en
problemas con los animales marinos.
Una tarde Fito estaba con sus
amigos, demostrándoles que
inteligente se puede ser con solo
analizar algo con lógica,
uno de ellos llamado Aletin el pez azul
estaba completamente celoso de las
habilidades de Fito;
Muy furioso se fue donde su amigo el tiburón al cual, le
puso la queja diciéndole: - Fito se cree mucho por su
habilidad para analizar las situaciones, no estoy de
acuerdo con lo que piensan de él, quiero que me
hagas un pequeño favor y de ahí me pagas por lo que
te colabore la otra vez.
Aletin hace mucho tiempo había ayudado al tiburón a salvar a su
hijo de la muerte, por una pelea con una orca. Aletin dijo: - Quiero
que pelees contra Fito y le demuestres que no siempre el más
inteligente gana, el tiburón acepto, ya que él también le tenía un
gran odio a Fito.
Esa misma tarde se fue el tiburón a buscar a Fito, el como
siempre estaba con sus amigos los peces que andaban en
cardumen.
Cuando el tiburón vio a Fito
simplemente se burló de él, ya que
este no era el más grande ni el más
anciano de los otros delfines, Fito le
pregunto: - ¿Qué quieres de mí?
¿Acaso te debo algo?
El tiburón respondió: - Tu eres al que le llaman sabio, pues te
reto, vamos a tener un enfrentamiento al anochecer y tu Fito
estarás ahí o asumiré que te dio miedo, entonces te buscaré y
te comeré.
Fito muy asustado, pero confiado aceptó;
todo el cardumen estaba completamente
sorprendido, porque Fito no sería lo
suficientemente fuerte para vencer al tiburón.
Cuando anocheció Fito salió de su cueva y se fue a
enfrentarse con ese tiburón, todos sus amigos estuvieron,
cuando llegó el pobre Fito estaba completamente
asustado, pensando en que hacer para enfrentarse a
este individuo tan fuerte y duro; el tiburón dijo muy
confiado: - Deliciosas criaturas, hoy es el día en que voy a
demostrar que la fuerza le gana a la inteligencia, Fito
caerá a mis aletas para pedir suplicas; todos se quedaron
callados no sabían si aplaudir o si alentar.
Fito aún pensaba como vencerlo,
cuando de repente vio en más o
menos 3 metros de la cabeza del
tiburón una piedra que estaba a
punto de caerse, pero la cuestión
era de cómo bajar la piedra de
ahí, se le ocurrió una idea, cogió
con su aleta derecha una piedra
más pequeña y la tiro hacia la
piedra intentando hacer un
ángulo curvo y así atinarle a la
piedra, la tiró y
sorprendentemente le dio y callo
dándole así al tiburón.
Demostrando así que la
inteligencia le gana a la
fuerza.
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