Mensaje de las maestras visitantes
Agosto 2012
Maryorys de Gonzalez y Clara Medina
Uno
de
nuestros
propósitos
como
maestras visitantes es
ayudar a fortalecer las
familias y los hogares.
Las hermanas a las que
visitamos
deberían
poder decir: “Si tengo
problemas, sé que mis
maestras visitantes me
brindarán ayuda sin
esperar a que se la
pida”.
.
Mediante los informes de las
maestras
visitantes,
la
presidencia de la Sociedad de
Socorro
determina
qué
personas tienen necesidades
especiales
debido
a
enfermedades
físicas
o
emocionales,
emergencias,
nacimientos,
fallecimientos,
discapacidades, soledad y
otros problemas.
Luego,
la
presidenta informa
lo que averiguó al
obispo y, bajo su
dirección,
ella
coordina la ayuda
Como maestras visitantes podemos tener “gran
motivo… para regocijarnos” gracias a “la bendición
que se ha conferido sobre [nosotras], que hemos sido
[hechas] instrumentos en las manos de Dios para
realizar esta gran obra” (Alma 26:1, 3).
De las Escrituras
Mateo 22:37–40: 37 Y Jesús le dijo:
Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, y con toda tu alma y con toda tu
mente.
38 Éste es el primero y grande
mandamiento.
39 Y el segundo es semejante a éste:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
40 De estos dos mandamientos dependen
toda la ley y los profetas.
Lucas 10:29–37
29 Pero él, queriendo ajustificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi
prójimo?
30 Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó y
cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron,
dejándole medio muerto.
31 Y aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino y, al verle, pasó
de largo.
32 Y asimismo un alevita, llegando cerca de aquel lugar, al verle, pasó de largo.
33 Mas un asamaritano que iba de camino llegó cerca de él y, al verle, fue
movido a misericordia;
34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole
sobre su propia cabalgadura, le llevó al mesón y cuidó de él.
35 Y otro día, al partir, sacó dos denarios y los dio al mesonero, y le dijo:
Cuídamelo; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando vuelva.
36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo de aquel que cayó
en manos de los ladrones?
37 Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Entonces Jesús le dijo: Ve y haz tú lo
mismo.
Alma 26:1–4;
1 Y éstas son las palabras de Ammón a sus hermanos, las cuales
dicen así: Mis hermanos, y hermanos míos en la fe, he aquí, os
digo, cuán gran motivo tenemos para regocijarnos, porque
¿pudimos habernos imaginado, cuando asalimos de la tierra de
Zarahemla, que Dios nos concedería tan grandes bendiciones?
2 Y ahora os pregunto: ¿Qué bendiciones grandes nos ha
concedido? ¿Podéis decirlo?
3 He aquí, respondo por vosotros; porque nuestros hermanos los
lamanitas se hallaban en la obscuridad, sí, aun en el más
tenebroso abismo; mas he aquí, a ¡cuántos de ellos han sido
guiados a ver la maravillosa luz de Dios! Y ésta es la bendición
que se ha conferido sobre nosotros, que hemos sido hechos
binstrumentos en las manos de Dios para realizar esta gran obra.
4 He aquí, amiles de ellos se regocijan, y han sido traídos al redil
de Dios.
Doctrina y Convenios 82:18–19
18 y todo esto para el beneficio de la iglesia del Dios
viviente, a fin de que todo hombre mejore su atalento
, y cada uno gane otros talentos, sí, hasta cien tantos,
para guardarlos en el balmacén del Señor, para que
lleguen a ser bienes comunes de toda la
iglesia, 19 buscando cada cual el bienestar de su
prójimo, y haciendo todas las cosas con la amira
puesta únicamente en la gloria de Dios.
De nuestra historia
En los primeros años de la Iglesia, los
miembros eran pocos y estaban centralizados;
podían responder rápido cuando alguien tenía
una necesidad. Hoy, la cantidad de miembros
supera los catorce millones y están extendidos
por todo el mundo. El programa de maestras
visitantes es parte del plan del Señor para
proporcionar ayuda a todos Sus hijos.
“El
único
sistema
que
podría
proporcionar socorro y consuelo a lo
largo y ancho de una Iglesia tan grande
en un mundo tan diverso, sería mediante
siervas individuales que estuvieran cerca
de los necesitados”, dijo el presidente
Henry B. Eyring, Primer Consejero de la
Primera Presidencia
“…Todo obispo y presidente de rama tiene una
presidenta de la Sociedad de Socorro en quien puede
confiar”, agregó. “Ella tiene maestras visitantes que
conocen las pruebas y las necesidades de cada
hermana. Por medio de ellas, la presidenta puede
saber lo que está en el corazón de las personas y las
familias, y puede satisfacer necesidades y ayudar al
obispo en su llamamiento de velar por las personas en
forma individual y por las familias”.
Maryorys: 0426-2226544 / 0265-6629553
Clara: 0424-6779742 / 0265-6621911
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