Por: Sophia Mazzini
 El submarino se hundió más y más hasta que fue tan
profundo, el agua estaba casi negra. Artemis y Sophia
miraron por la ventana.
 “No puedo ver nada papá, yo no creo que ningún pez
puede vivir tan profundo”, dijo Sophia.
 Artemis puso su rostro hacia la ventana. “Sophia tiene
razón, padre. No hay nada allá afuera. Podemos volver
a subir hacia la superficie?”
 Padre dirigió el submarino hacia arriba hasta que el
agua no era tan azul oscura.
 Artemis y Sophia miraron por la ventana. “Todavía no
puedo ver nada”, dijo Artemis
 Sophia dijo, “Veo algo. Es una ballena grande y está
soplando burbujas y sonriéndome. Voy a llamarla
Sarah!”
 Justo en ese momento, Sarah la peloma ballena bajo el
submarino. Artemis miró. “Sophia está mintiendo. No
hay ballenas alli.”
 “ Dejen de discutir o no voy a permitir que vengan en el
submarino conmigo otra vez”, exclamó el padre.
 Artemis se puso mala cara y se fue a buscar otra
ventana.
 “Hay Sarah la ballena de nuevo. Está sonriendo a mi.”
Sophia vio cinco burbujas flotando por la ventana.
 Artemis la empujó fuera del camino. “Déjame ver”
grito ella.
 Sarah la ballena nadó la darecha más allá de la
ventana. “Wow! Es una ballena y dijo que sus burbujas
que soplan! Igual Sophia!”
 “Eso es bueno. Ustedes dos observarna la ballena
mientras hago mi trabajo.” Padre se fue a mirar sus
instrumentos y estaba escribiendo cosas hacia abajo.
 Sarah seguió el submarino durante varias horas, y
luego se alejó nadando. Sophia y Artemis suspiraron.
Estaban a punto de quejarse a su padre cuando dijo,
“Terminé mi trabajo. Permitanme ir a la superficie.”
 Esa noche ambos Sophia y Artemis estaban en la cama
sonando con Sarah, la ballena sonriente, y estaban
ansiosas por ir a otro paseo en submarino de su padre.
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Sarah, la ballena sonriente