Martes 07 Julio
Texto de hoy: “Y sobrevino temor a toda
persona; y muchas maravillas y señales
eran hechas por los apóstoles” Hechos
2:43.
Lo mismo que Pedro había dicho de Jesús
en su mensaje el día del Pentecostés
ahora se registra de él y sus compañeros.
Pedro dijo: “Jesús nazareno,
varón aprobado por Dios entre vosotros
con las maravillas, prodigios y señales
que Dios hizo entre vosotros por medio
de él, como vosotros mismos sabéis”
(Hechos 2:22).
La afirmación de Pedro destaca que las
maravillas y prodigios fueron hechas por
Dios.
Por lo tanto al leer Hechos 2:43,
podemos entender también que las
maravillas y señales eran hechas por
Dios a través de los apóstoles.
Estas maravillas y señales eran el
cumplimiento de la promesa de Jesús
registrada en Marcos 16:17 y 18, “Y
estas señales seguirán a los que creen:
En mi nombre echarán fuera demonios;
hablarán nuevas lenguas;
tomarán en las manos serpientes, y si
bebieren cosa mortífera, no les hará
daño; sobre los enfermos pondrán sus
manos, y sanarán”.
Estos milagros eran una evidencia del
poder del Espíritu Santo que les asistía.
Poder que Jesús otorga a sus
seguidores para el cumplimiento de la
misión.
También Jesús había prometido que si
tuvieran fe como un grano de mostaza
“nada os será imposible” (Mateo 17:20).
El libro de los Hechos de los apóstoles
está lleno de señales y maravillas que
Dios hizo por medio de los apóstoles.
Por ejemplo, la curación del cojo que se
sentaba a la puerta del templo (Hechos
3.1-10);
la muerte repentina de Ananías y Safira
(Hechos 5:1-11); la resurrección de
Dorcas
(Hechos
9:36-43);
la
resurrección de Eutico (Hechos 20:712); el caso cuando Pablo fue mordido
por una serpiente y sobrevivió (Hechos
20:1-10).
También se nos informa que Dios hizo
“grandes señales y maravillas” (Hechos
15:12) entre los gentiles, por medio de
Bernabé y Pablo.
Debemos confiar que el poder de Dios
no ha menguado. Él sigue haciendo
grandes maravillas y señales en su
iglesia, cuando permitimos que el Poder
del Espíritu Santo se manifieste. Por su
puesto, debemos tener claro que Dios es
soberano y no actuará conforme a
nuestro capricho, pero si conforme a su
voluntad y en respuesta a la fe de su
pueblo.
Hay muchos testimonios e informes
que escuchamos por todas partes de
las maravillas y señales de Dios en
nuestros días. Muchos hemos tenido la
experiencia de encontrarnos con
personas poseídas por algún demonio y
hemos visto cómo ante el
poder del nombre de Jesucristo satanás
huye. Dios obra otras maravillas para
bien de sus hijos. En una ocasión, quien
esto escribe se encontraba en una
campaña evangelística y cada noche
orábamos por alguna necesidad en
particular. Una noche una hermana
pidió que oráramos por su padre que
se encontraba enfermo, y como iglesia
nos unimos en oración. Al día
siguiente, a la hora de la conferencia,
llega y muy contenta me dice:
“pastor, usted tiene el don de sanidad”.
Le dije: “no, hermana, pero Dios tiene
poder para sanar, dígame que pasó”.
Entonces me contó que al llegar a su
casa, la noche anterior, encontró que
su padre había sanado exactamente a
la hora cuando habíamos orado por él
en la iglesia.
Le dije que alabara a Dios, pues él es
quien tiene el poder sobre la
enfermedad.
Lo interesante fue que después de esto,
nos tocó orar por los hijos. Una
hermana tenía como seis meses que no
sabía nada de su hijo,
quien se había ido rumbo al norte, para
tratar de cruzar a Estados Unidos.
Oramos por él. Cuál sería mi sorpresa
que al día siguiente entra al templo la
hermana acompañada de su hijo por el
cual habíamos orado.
Me contó que la noche anterior, al
llegar a su casa, recibió una llamada. Su
hijo se estaba reportando. No podía
cruzar a Estados Unidos.
Al saber el hijo que se había orado por
él, decidió regresarse a su casa esa
misma noche, y al día siguiente
acompaño a su mamá a la conferencia.
Dios sigue haciendo maravillas y
prodigios a través de sus discípulos.
Permitamos, en humildad, que su
poder se manifieste en plenitud para la
pronta terminación de la obra de la
predicación del evangelio.
PARA REFLEXIONAR:
Debemos confiar que el poder de Dios no
ha menguado. Él sigue haciendo grandes
maravillas y señales en su iglesia, cuando
permitimos que el Poder del Espíritu
Santo se manifieste.
MI COMPROMISO:
Hoy decido confiar en ti Señor, para que
manifiestes tu grande poder en mi vida, y ser
un instrumento en tus manos para cumplir tu
voluntad.