En esta oportunidad hablaremos de la
veracidad e inmutabilidad de la Palabra
de Dios y del carácter de su persona,
pues es importante que cada uno de
nosotros entienda lo que significa el vivir
la Santidad en el temor de Dios y creo
que no hay otra historia más significativa
en la biblia que la historia de la “MUJER
DE LOT” para entender este principio
bíblico…
(vv. 6, 7) “Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y
cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos
míos, que no hagáis tal maldad.”
(2 P. 2:7-9a) “…y libró al justo Lot, abrumado por la
nefanda conducta de los malvados (porque este justo,
que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa,
viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el
Señor librar de tentación a los piadosos y reservar a
los injustos para ser castigados en el día del juicio…”
(1 P. 3:3-6) “Vuestro atavío no sea el externo de
peinados ostentosos, de adornos de oro o de
vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el
incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible,
que es de grande estima delante de Dios. Porque así
también se ataviaban en otro tiempo aquellas
santas mujeres que esperaban en Dios, estando
sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a
Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras
habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer
ninguna amenaza.”
Da pena que hoy, encontremos en el
mundo personas que como la mujer de
Lot entienden que Dios sería injusto si
trajera un juicio repentino hacia la tierra,
como si pensaran que Dios no ha
hablado o como si pensaran que Dios
está tomando acciones injustas en
contra de la humanidad indefensa que Él
ha creado…
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