Es un movimiento filosófico y artístico con
profundas repercusiones sociales que se
desarrolló, principalmente, en las
literaturas europeas y americanas; según
sus variables lingüísticas, culturales e
históricas; el fundador del Romanticismo
literario fue el filósofo alemán Federico
Schlegel (1772-1829)
La literatura latinoamericana nace con el
Romanticismo con objetivos tales como definir las
identidades nacionales diferenciándolas de
España, reconocer características geográficas e
históricas, revalorar el pasado prehispánico
combatir la esclavitud, revelar los usos, y
costumbres , plasmar los hechos heroicos de la
insurgencia y las luchas posteriores en defensa de
las soberanías, para crear conciencia nacional y
tradición cultural.
Nació en la Cd. de México ,(antes Capital de la
Nueva España), el 15 de noviembre de 1776 , sus
obras fueron publicadas en folletos, distinguiéndose
su actitud libertadora, sátira y reformadora; “El
pensador mexicano fue el seudónimo que adoptó
gracias a su primer periódico publicado.
Entre sus obras se destacan:
“La Quijotita y su prima”, ”Don Catrín de la
Fachenda”. “El Periquillo Sarniento” y “Noches
tristes, día alegre”
Novela dialogada (escrito cuyos diálogos son más
predominantes a la narración, y por consiguiente
podría semejarse a un guión teatral.), que imita el
ambiente sepulcral de José Cadalso en sus Noches
Lúgubres. En cuatro noches sucesivas la fe del
personaje Teófilo, es puesta a prueba,
permitiéndole largas discusiones sobre la vanidad
del mundo y la virtud, y la relación del hombre
con Dios por medio de la recompensa y el castigo
divino.
Después de un difícil día, Teófilo (nuestro personaje
principal), se encontraba orando y clamando a la
noche, por la decepción que la humanidad le había
provocado, esperando que la noche lo separara del
comercio de los hombres; ansiaba llegar a su hogar y
abrazar a su esposa y dos hijos; cuando es
sorprendido por el Ministro de justicia quien le
imputa un robo, tres
homicidios y ser cómplice de
otros delincuentes; humillado
por el oligarca de justicia, se
ve forzado a ir prisión,
suplicando respeto hacia su
persona. Es encerrado,
incomunicado y engrillado,
un carcelero, le quita los
grilletes, diciéndole que es
libre; echándolo a la calle
antes que amanezca y sepan
los jueces la tropelía y mal
proceder del comisariado,
quien iba a fusilar a un pobre
hombre.
Teófilo expresa lo lúgubre de la noche y el terreno
hostil en el cual estaba situado, un aguacero
huracanado, los gritos de los árboles ante aquella
tempestad. La posada a la que se dirigía Teófilo
con su compañero de viaje Rodrigo, parecía lejana
a su vista, debido a la ignorancia de los caminos,
Rodrigo culpa a Teófilo de su ansiedad por
caminar de noche, preguntándole que buscaba, a
lo que Teófilo respondió: A la mitad de mi alma, a
mi esposa. Rodrigo cree que huyó de él, pero
Teófilo exclama que salió a buscarlo, puesto que
sus bienes fueron embargados por una deuda a la
sociedad que jamás cometió, siendo su esposa
engañada por el Ministro al decir que Teófilo huyó
a Acapulco, sin el más remedio de dejar a sus hijos
en un lugar desconocido.
En el texto, se hace presencia de una religiosidad
inminente, por las quejas de Rodrigo de su suerte,
asegurando Teófilo que nada se opone a la Providencia y
ni a la bondad del ser supremo. Puesto que Rodrigo
negaba a Dios, por enamorarse y casarse con una mujer
con virtudes pero pobre, en contra del consentimiento
de su padre que era tirano, necio y consentidor, al
traspasó el corazón con un puñal porque su mujer había
muerto a causa de la miseria. Rodrigo muere despeñado
a causa del dolor y del temor.
Amaneciendo, Teófilo escucha a Martín atado
lamentarse, del robo sufrido a él y a su esposa en su
rancho, siendo auxiliado por Teófilo, observando a la
joven esposa de Martin creyéndola muerta, ambos la
abrigan y le dan a oler humo de la lana quemada, la
joven vuelve en sí, Teófilo se hace cargo de que Martín
vea a sus hijos.
Anochece y la enferma se
agrava, adolece de auxilios;
Martín regresa solo al rancho
sin confesor ni doctor, Teófilo
lo cuestiona de su soledad y
Martín responde: los hombres
son muy crueles con los
pobres, pidiéndome dinero de
cual carezco, aunque al Dr. le
ofrecí una vaca, y aún así no
quiso venir y el vicario y el
cura se negaron a asistir a la
convaleciente, entretenidos en
naipes.
La mujer ante la negligencia de
los altos mandatarios, muere
entre un derroche sentimental
y la incertidumbre de no
saber qué hacer con la
criatura que llevaba dentro, Teófilo hace la
cesárea sacando al niñito del vientre materno,
dicho inocente, debía de tener un bautizo,
realizado por Teófilo; pero muere la criatura.
Al ver el dolor de Martín, le ofrece su reloj de
oro para que lo venda en el pueblo, y así con
ese dinero poder enterrar a Teodora (mujer de
Martín), sintiendo la gran satisfacción de hacer
la caridad, pidiéndole Teófilo a Dios fortaleza
para encontrar a su familia ante ese
desgarrador escenario.
Teófilo haya el camino gracias a Martín, pero la obscura noche
cae en la tierra y la tempestad comienzan a hacer presencia de
nuevo; después de un extenso y difícil camino, escucha ladrar a
los perros, creyendo que era un pueblo, pero era el cementerio,
se abren las puertas, encuentra al sepulturero, quien lo invita a
profanar una tumba de una desconocida, muerta por asaltantes,
cuyas características coincidían con la esposa de Teófilo, Teófilo
antes de escucharlas, se opone a tal acto, por ser un delito y
sacrilegio, pero el sepulturero le explicó su miseria y la necesidad
de despojar a la difunta de sus ropajes para dárselos a su familia,
después de oír semejantes similitudes, sospechó que se trataba
de su esposa, exhumando el cadáver, confunde la semejanza
entre ellas, cayendo desplomado al suelo.
El humilde enterrador, lo lleva a su casa, en donde su
esposa e hijas, preparaban desayunos a los viajeros;
desatendiendo dicha acción, su mujer, para atender
Teófilo, sin poder realizar acto alguno que lo
beneficiarán, entonces, una viajante se sumó a los
esfuerzos, y al reconocerlo cayó sobre de él, era su
amada esposa Dorotea. Al despertar, Dorotea explica
su travesía a su marido, gratificando con dinero al
Alfonso el sepulturero, emanado dicha y felicidad.
El cura tío de Dorotea, haciendo gala de retórica, denota
el premio de Dios a la gente de buena voluntad, a lo que
Teófilo responde de igual manera al cura; camino a la
casa de San Agustín de las Cuevas propia del padre,
donde estaban los hijos de Teófilo, convivieron y
comieron.
Dorotea exclama que la comida aceda e inservible, los
ricos se la dan a los pobres, creyendo que han hecho
una obra de buena voluntad, pensando que sólo en
México se hacía tal acto de barbarie disfrazada en una
obra caritativa; ayudó a sus amigas desvalidas, entre
ellas a una paupérrima familia de la tía Mariana y
Teresa, a ésta última la considera su hermana.
Teófilo, desbordando alegría,
regresa con el cura y su familia
a la Capital, satisfechos por
haber tenido un día alegre, y
dignamente aprovechado.
Reflejando a
Lizardi no estaba equivocado, reflejó y seguirá
reflejando el contexto social, moral, económico,
ideológico, etc. de ese entonces y por consiguiente
de nuestro entonces. Es como la historia, cíclica,
las acciones del ser humano son cíclicas, es el
único animal que comete el mismo error más de
dos veces.
Está en nosotros cambiar nuestro
entorno, sino queremos formar parte
de una nación extranjera, siendo sus
esclavos, consumiendo sus productos,
cierto, ya lo estamos siendo,
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