Democracia y ciudadanía.
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La democracia griega
La democracia griega se caracteriza por haber
concebido un sistema político no autocrático, en
el que el pueblo era el soberano. (Siglo V a.C.)
Pero esa democracia era muy distinta a como la
conocemos hoy por tres razones:
1) No estaba incluida la idea de pluralismo
2) Era directa y no representativa
3) El pueblo soberano era extremadamente
reducido, incluía solamente a varones,
propietarios y atenienses.
Las mujeres estaban excluidas, lo mismo
que los extranjeros y los sometidos a
esclavitud.
Aún cuando se conforma una visión
igualitaria donde todos los ciudadanos
tenían los mismos derechos y deberes,
ser miembro del demos sólo correspondía
a unos cuantos.
La democracia moderna
• Competencia significativa y extensa entre individuos y
grupos organizados (partidos políticos) para todos los
puestos de poder efectivo en el gobierno y que se da a
intervalos regulares y sin coerción
• Un alto índice de participación política en la selección de
líderes y de las políticas, elecciones libres, ningún grupo
social de adultos es excluido
• Un nivel de libertades civiles y políticas –de expresión,
de prensa, de asociación- suficiente para asegurar la
integridad de la competición política y de la
participación.
El proceso de construcción de la democracia es inestable y
para establecer una democracia formal se requiere la
confluencia de variados esfuerzos e intervienen una
serie de categorías como Estado de derecho,
República, Representación y Elecciones.
La democracia debe ofrecer igualdad de oportunidades a
todos sus ciudadanos en cuanto a:
1) Formular sus preferencias
2) Manifestar libremente esas preferencias ante sus
partidarios y ante el gobierno de manera individual o
colectiva
3) Recibir por parte del gobierno igualdad de trato, sin
discriminación de ninguna causa u origen de sus
preferencias.
Democracia realmente existente
A pesar de haberse democratizado electoralmente
todos los países del Continente y de haberse
registrado una amplia participación ciudadana,
existen todavía exclusiones económicas,
sociales, políticas y culturales.
Junto con lo anterior, se suma la baja calidad de la
representación política, que lleva a la pérdida de
legitimidad y a la abstención electoral.
Finalmente, existe un debate sobre la democracia
mínima realmente existente que enfrenta el
problema de su reducción a meros
procedimientos.
¿Qué es la ciudadanía?
La ciudadanía tiene que ver con la pertenencia a
un grupo o comunidad y con los derechos y
responsabilidades que esa membresía confiere,
puede ser una relación con el Estado, grupo,
sociedad o comunidad y al mismo tiempo es
una condición –una identidad- y una práctica o
proceso de relaciones con el mundo social
mediante el ejercicio de derechos/protecciones
y el cumplimiento de obligaciones.
• La ciudadanía, implica ser tratado y tratar
a los demás como libres e iguales, es un
derecho que se adquiere en una relación
jurídica entre el individuo y el Estado, y sin
duda, se convierte en la condición que
posibilita el ejercicio de derechos plenos.
Democracia y ciudadanía
• La democracia como sistema de gobierno, se
inspira en el valor de la igualdad sin
discriminación de raza, sexo, opción sexo
afectiva, posición económica e ideológica y se
encuentra presente en casi todas las
Constituciones de los Estados nacionales.
• La exclusión y marginación de la ciudadanía
plena depende de la posición y los roles
sociales, dictados por relaciones sociales de
poder desigual, que determinan quién está
“adentro” y quién “afuera”.
La lucha por el voto femenino
La República democrática.
Fruto de la Revolución francesa se declaró
la igualdad universal de los derechos
civiles y políticos, que dejó nuevamente
fuera a las mujeres. Olimpia de Gouges,
lleva a la plaza pública su querella sobre
la exclusión de las mujeres a la
ciudadanía y redacta la Declaración de
los derechos de la mujer y la
ciudadana.
• Durante los siglos XVII y XVIII los ideólogos de
la democracia reafirmaron el principio de los
derechos ciudadanos universales para los
hombres, excluyendo a las mujeres, los
sirvientes y los desadaptados mentalmente.
• El argumento para mantener a las mujeres
excluidas, era la naturalización de su sexo. Por
ello, la desigualdad no podía tener soluciones
políticas.
La igualdad en el siglo XIX
El requisito de propiedad se erosiona y se
extienden los derechos políticos a todos los
hombres. La idea de que los trabajadores
estaban representados por sus patrones se
había convertido en una insensatez, pero la idea
de que las mujeres estaban representadas por
los hombres, conservaba su poderosa
influencia, tenían padres y maridos para hablar
por sus intereses y no tenía sentido pensar en
ellas aparte.
• Fue en el siglo XIX, que las mujeres emprenden
una larga lucha por el sufragio.
Movimiento sufragista
Inspiradas en esos derechos universales, las
mujeres reclaman su derecho al sufragio y la
igualdad ante la ley y reivindican su inclusión en
el sistema político.
Se internacionaliza esta demanda e impulsan un
movimiento con ideas y formas de presión
pacíficas, porque estaban convencidas que el
derecho al voto era un primer paso para otra
serie de transformaciones en la vida de las
mujeres.
El voto femenino
• En 1937 Lázaro Cárdenas se manifestó
abiertamente por otorgar el voto a las mujeres
como acción de justicia, sin embargo, nunca fue
publicado el decreto en el Diario Oficial de la
Federación.
• Es hasta 1953, que Adolfo Ruiz Cortines manda
la iniciativa, se otorga el voto a las mujeres y
estas votan por primera vez en los ámbitos
municipal, estatal y federal en 1954.
Según Gabriela Cano (1995) “Si para
Lázaro Cárdenas el establecimiento del
sufragio femenino era una cuestión de
democracia, para Adolfo Ruiz Cortines,
era un acto de caballerosidad.
Ahora, vale lo mismo el voto de
un hombre, que el de una
mujer, rica, pobre, clase
media, analfabeta, obrera
profesionista, conocida o
desconocida.
Perspectivas feministas
sobre la democracia.
Críticas feministas a la democracia
existente
• Una definición a favor de la democracia
• Una oposición a las diferentes formas de
autoritarismo
• Una crítica a la exclusión de las mujeres y
en general a las distintas exclusiones que
se producen en las democracias reales
• Una crítica al pensamiento y las prácticas
androcéntricas
• Una crítica a las diferentes desigualdades.
- Carole Pateman (El Contrato Social) se
pregunta ¿Por qué si todos nacemos
libres e iguales, las mujeres nos
encontramos siempre sometidas?
La respuesta está en la libertad y la
autonomía de las mujeres en el espacio
público y privado, para incorporar su
visión, sus temas, sus intereses, así como
desarrollar sus habilidades de liderazgo.
- La ausencia de igualdad. Aún cuando
las mujeres conquistaron el derecho al
sufragio, se constata una realidad de
desigualdades. Esta perspectiva
promueve el acuerdo para otorgar el
mismo valor a componentes diversos de
una sociedad.
La igualdad es un fin y un principio del
Estado democrático de derecho.
- Dicotomía entre lo público y lo privado. El
liberalismo defendió y plasmó la separación
entre estos dos ámbitos, considerando que el
poder del Estado debía terminar en las puertas
de la casa.
El slogan “lo personal es político” se dirigió a
quebrar esa dicotomía, por lo cual plantean que
“los problemas personales sólo se pueden
resolver a través de medios y actuaciones
políticas”
- Trabajo productivo y reproductivo. Se
reconoce el trabajo productivo, porque genera
una retribución económica, mientras que el
trabajo reproductivo como el cuidado y crianza
de los hijos, enfermos, personas de la tercera
edad y el trabajo doméstico, no se reconocen de
valor.
Se propone la inclusión de los temas cotidianos en
la agenda de la democracia.
- La exclusión de las mujeres de la
institucionalidad democrática. La
tercera ola feminista (los 90) se plantea
conseguir espacios de poder político
formal en las democracias, denunciando
la discriminación y mostrando
estadísticamente el déficit democrático, y
plantear mecanismos para subvertir esta
situación a través de las cuotas o los
cupos mínimos de participación.
Sistemas de cuotas y relaciones
de género.
Roles y relaciones de género
Los roles y las relaciones de género son
relaciones de poder.
En todo el mundo, las mujeres enfrentan
desventajas en el acceso a los recursos y al
poder, en comparación con hombres de su
misma raza, clase o grupo étnico.
Las mujeres pueden vivir exclusiones múltiples:
ser mujeres, de una minoría étnica y de
prácticas religiosas no católicas.
Críticas feministas a la democracia
universal
• Reconocer la existencia de hombres y
mujeres.
• Acceso a la toma de decisiones
• Igualdad ante la ley
Estas tres ideas pueden ser englobas en:
Democracia, igualdad y ciudadanía.
Representación política de las
mujeres
• En la mayoría de los países, las mujeres
suelen estar insuficientemente
representadas en todos los niveles de
gobierno, ministerios y órganos ejecutivos,
a ello se ha denominado “déficit
democrático” y se ha avanzado muy poco
en el logro del poder político en los
órganos legislativos. A nivel mundial, las
mujeres ocupan sólo el 10% de los
escaños de representación.
El sufragio, un peldaño ciudadano.
• El derecho al sufragio era visto como un
signo de ciudadanía y de derechos
políticos, el derecho a elegir, pero el
derecho a ser electas no se ha hecho
realidad.
Todavía se ve como un abuso de las
mujeres, querer ser parte de la comunidad
política.
Acciones de discriminación
positiva.
• En la teoría política, las leyes de acción positiva
son el principio de equidad para generar o
equiparar las condiciones desiguales de grupos
marginados en algunos aspectos, tales como el
acceso y la representación popular.
• Este principio de justicia, sólo se puede atender
con acciones de discriminación, que tengan
como principio, equiparar las condiciones de
trato hacia las mujeres y por eso es que se
denominan de discriminación positiva.
Propuestas de cuotas en el
sistema electoral mexicano.
Se propuso el mecanismo conocido como
cuotas, acciones afirmativas o acciones
de discriminación positiva, para ampliar la
participación política, como una acción de
justicia, derecho y equidad entre los sexos
Primera iniciativa de reforma
electoral
• La primera iniciativa para integrar a las mujeres
en la toma de decisiones, fue en 1993 que decía
“Los partidos promoverán en los términos que
determinen sus documentos internos, una
mayor participación de las mujeres en la vida
política del país a través de su postulación a
cargos de elección popular”.
Pero se dejó a los partidos determinar cuáles
serían esos términos.
Segunda iniciativa de reforma
electoral.
• En 1996, se debate nuevamente en el Pleno de
la Cámara y se aprueba una reforma sui
generis, que establecía una cuota máxima de
representación para un solo género… “Los
partidos políticos nacionales, considerarán en
sus estatutos que las candidaturas a diputados y
senadores no excedan el 70% para un mismo
género. Asimismo, promoverán la mayor
participación política de las mujeres.
• Las diputadas argumentaron que incluir tal
reforma significaría “la promoción para
que los partidos políticos presenten
postulaciones a cargos de elección
popular, incluyendo el acceso real de las
mujeres al ejercicio del poder público,
buscando superar prácticas tradicionales
de los partidos, que constituyen
obstáculos para la participación
femenina…
…transformar las actitudes, las creencias,
las conductas de hombres y también de
mujeres, de tal manera que se propicie
una cultura política de la igualdad, que
renueve nuestras relaciones para hacerlas
más equitativas e igualitarias... una mayor
participación de las mujeres, constituye un
paso importante para mover nuevas
prácticas de gobierno”
Dificultades de tal propuesta
1) El artículo transitorio que establece la cuota, es un artículo
transitorio del Decreto por el que se reformó el COFIPE.
2) No se sanciona el NO CUMPLIMIENTO, ya que mientras los
partidos no lo contemplen en sus Estatutos no violan ninguna
norma. Sí se sanciona en el Código Electoral sobrepasar los gastos
de topes de campaña, recibir aportaciones monetarias prohibidas,
utilizar medios violentos para la consecución del voto, recibir dinero
del extranjero, que una persona o grupo aporte más de lo
autorizado)
3) Se mantiene como una consideración y no como una norma y
obligación, sino hasta 2002 y ahora tenemos otros fenómenos
perversos de la reforma.
4) No garantiza la integración final de las Cámaras
5) Se postula a candidatas mujeres como suplentes y se cumple la
recomendación.
• A pesar de que esta reforma es muy
limitada, sin embargo, los tres principales
partidos: PRI, PAN y PRD, incluyeron en
sus plataformas electorales de 1997
propuestas de políticas referentes a la
situación de las mujeres.
Reforma existente.
• En 2002, se aprueba la cuota en el
sistema electoral, pero sólo para las
candidaturas plurinominales
• Las mujeres han marcado su entrada a la
política “... reivindicando su derecho a intervenir
en los asuntos públicos que se concretó en el
sufragismo, en el derecho al voto entendido
como llave para otra larga serie de
transformaciones; el derecho a la instrucción, a
la educación superior; el derecho al ejercicio de
todas las profesiones, el derecho por último al
dominio del propio patrimonio y recursos...”
• En la historia del país, tres mujeres han sido
candidatas a la Presidencia de la República;
Rosario Ibarra de Piedra (1982 y 1988); Cecilia
Soto y Marcela Lombardo (1988). Tres han sido
presidentas nacionales de sus partidos (1-PRI)
(2-PRD); han sido gobernadoras de su Estado,
Griselda Alvarez (1979) por Colima; Beatriz
Paredes (1987) por Tlaxcala; Dulce Ma. Sauri
(1991) por Yucatán, como gobernadora interina;
Amalia García (2004) por Zacatecas; Yucatán
(2009); en 1980 Rosa Luz Alegría ocupó la
primera secretaría de estado (Turismo).
• En el Congreso federal, apenas 69
mujeres son diputadas de los 500 que
están representados, es decir, poco más
del 13%.
La política no es asunto de mujeres
Las mujeres en política siempre son cuestionadas
y están cuestionándose elegir entre la política y
la familia, entre hacer de comer o redactar un
oficio, entre ser diputada y ser madre y pasar
tiempo con ellos.
La política todavía es una actividad no compatible
con la vida familiar. Por ello, se requieren
reformas, en las que el trabajo doméstico y el
cuidado y crianza de los hijos, sean actividades
compartidas por los hombres y por el Estado.
En los hombres no se cuestiona su rol de
padre, esposo o hijo, la honra no está en
entredicho, no tienen problemas por los
horarios o no ir a comer a su casa,
cuentan con una serie de recursos
afectivos que su familia les brinda y
además hacen uso de los recursos
económicos familiares en su beneficio,
como el automóvil, la computadora y el
uso del tiempo libre.
Todavía está en juego el discurso moderno de la
formación discursiva de género que condensa
en el maternalismo a la madre virtuosa,
femenina y cuidadora, pero que la parte
transgresora se muestra negativa, maligna,
negada y amenazante, como sería la
reivindicación de la sexualidad, como lo fue en
su tiempo, la lucha por los derechos políticos y
la ciudadanía de las mujeres y como lo es ahora
el reclamo a su derecho a ser electas y
participar en la toma de decisiones.
Políticas a futuro
• Se requieren políticas generadoras de derechos
ciudadanos, de acciones afirmativas y
compensatorias que tengan carácter transitorio
y que reconozcan las diferencias sexuales, que
garanticen la igualdad de oportunidades y la
equidad de género. Por eso, votar no basta,
también ser electas es muy importante para
acceder a la toma de decisiones formales e
incidir en la política pública y fomentar una
cultura ciudadana que revalore el papel de las
mujeres en todas sus dimensiones: social,
económica, política y cultural.
La ciudadanía en el debate actual.
• El debate actual sobre la ciudadanía se ha
extendido para incluir los derechos civiles,
políticos, sociales, culturales y reproductivos,
derechos que cubren una más amplia gama de
experiencias de vida y necesidades.
• Llevar la ciudadanía a los debates del desarrollo
puede ayudar a introducir conceptos de poder y
desigualdad y ofrecer vías para el cambio.
Género en el desarrollo
El debate sobre la incorporación de la
perspectiva de género en el desarrollo,
plantea la institucionalización de la
perspectiva de género en todas las
políticas públicas que desarrolle el Estado,
a lo que se le denominada
transversalización de género.
• La transversalización de género es el
proceso político para incorporar la
perspectiva de la igualdad en todas las
áreas como un eje transversal, lo que
significa, incluir un análisis de género en
sectores supuestamente “neutrales” como
la política, la infraestructura, la energía,
además de la salud y la educación.
Implica, incorporar la perspectiva de hombres y de
mujeres en las fases de diseño, implementación
y monitoreo de los programas de desarrollo, así
como analizar las efectos diferenciados de
dichos programas en las mujeres y los hombres,
con la meta de promover una mayor igualdad
entre los mismos.
Ello significa, cambios en las metas, estrategias y
acciones, como también en las organizaciones,
instituciones, culturas y comportamientos.
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Mujeres, identidad y ciudadanía