LA ORACIÓN DEL
PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Experimentar a Dios como Padre querido y
cercano.
Confianza total.
Dios como alguien cercano con el que
podemos hablar como padre y amigo.
Absoluta dependencia.
Somos obras de tus manos.
Dios es misterio trascendente. Pero
también misterio de amor personal.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Hablamos con Dios con la confianza de hijos.
Con el afecto y ternura de un niño pequeño.
No se dice “Padre mío”, sino “Padre
nuestro”.
Nos sabemos hermanos.
Quien invoca a Dios no puede
desentenderse de los demás hombres y
mujeres.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Está “en el cielo”. No está para solucionarnos
nuestros problemas diarios en la tierra.
Dios nos da responsabilidad para que
construyamos el mundo con nuestras
manos.
Dios es fuente de autonomía, libertad y
responsabilidad para construir un mundo
más humano y fraterno.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Dios es Padre y Madre.
Dios no es varón ni mujer.
Es principio y origen de nuestra ser.
Origina, sostiene y fundamenta el universo.
Y además es un misterio de amor
insondable.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
El nombre de Dios ha de ser santificado.
Un Dios amigo, que ama al pueblo de modo
entrañable, un Dios fiel que salva, libera y
perdona.
Por eso confiamos en su nombre.
Sólo Dios es santo.
Es distinto de todo cuanto existe.
Es incomparable.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
No es prolongación de nuestro mundo.
Es completamente otro.
Trascendente.
Su modo de ser y de actuar no pueden ser
comparados con nada ni con nadie.
La santidad de Dios es fundamento y
exigencia para vivir de manera santa.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Significa respetar a Dios, aceptar su
presencia misteriosa en nosotros.
Dejar a Dios ser Dios, sin pretender
manipularlo.
No hacernos otros dioses.
No rendir culto al dinero, al poder, al sexo a
al cualquier otro ídolo.
Poner sólo en Dios nuestra esperanza.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
La venida del Reino de Dios es el mensaje
día;
central de Jesús.
perdona nuestras ofensas,
No se identifica con el cielo.
Pedimos que el Reino de Dios se haga
como también nosotros
realidad entre nosotros, que llegue su justicia,
perdonamos
que se imponga en el mundo su señorío.
a los que nos ofenden;
No es algo interior, que sólo se realiza en
no nos dejes caer en la tentación, nuestra alma.
y líbranos del mal.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
No se confunde con la Iglesia.
día;
El Reino de Dios es buena noticia para los
perdona nuestras ofensas,
pobres y los maltratados injustamente.
como también nosotros
Deseo de que llegue un nuevo orden de cosas
perdonamos
que sólo Dios puede introducir.
Con Jesús el Reino de Dios está llegando.
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, Llega de modo humilde, sencillo, oculto.
y líbranos del mal.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
El Reino de Dios sólo se abre camino si los
Danos hoy nuestro pan de cada hombres se muestran dóciles y obedientes a
su voluntad de reinar entre ellos.
día;
La voluntad de Dios es lo que Dios quiere que
perdona nuestras ofensas,
se cumpla y haga realidad.
como también nosotros
Su voluntad es la salvación del hombre.
perdonamos
Que todos los hombres se salven.
a los que nos ofenden;
Que no se pierda ninguno.
no nos dejes caer en la tentación, Pedimos que el proyecto de salvación de Dios
se haga realidad.
y líbranos del mal.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Aceptar los caminos de Dios.
Danos hoy nuestro pan de cada Estar dispuestos a asumir acontecimientos y
experiencias que no entendemos.
día;
Pero no significa anular nuestra voluntad.
perdona nuestras ofensas,
Significa orientarla hacia nuestro verdadero
como también nosotros
bien.
perdonamos
Con esta petición no estamos renunciando a
a los que nos ofenden;
nuestros intereses, sino que estamos
no nos dejes caer en la tentación, pidiendo nuestra salvación, la de todos.
y líbranos del mal.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Pedimos que Dios haga su voluntad en todo
Danos hoy nuestro pan de cada lugar y siempre, que nada quede excluido.
día;
Que su voluntad de salvación lo abarque
perdona nuestras ofensas,
todo.
Pedimos que se haga realidad entre los
como también nosotros
hombres (“la tierra”) lo que ya se da en Dios
perdonamos
(“el cielo”).
a los que nos ofenden;
Seguir el modelo de obediencia de Jesús.
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Ahora la atención se dirige hacia nosotros.
Las anteriores deseos expresados ante Dios
no excluyen estas otras peticiones que
responden a las necesidades básicas del ser
humano.
El pan es el alimento básico y esencial.
La vida humana es mucho más que el pan,
pero no se puede hacer nada sin el pan.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Pedimos lo necesario para vivir.
Reconocemos así nuestra dependencia
radical de Dios.
La vida y cuanto lo alimenta proviene en
último término de Dios.
Pedimos el pan “nuestro”, de todos, no el
pan mío.
Pedimos por la necesidad de todos.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
No tengo derecho a pensar sólo en mi
satisfacción, olvidando a los demás.
Pedimos el pan de cada día.
El pan indispensable para subsistir hoy, pero
sin preocupación por acumular bienes para
el futuro.
No pedimos riquezas ni bienestar, sino lo
necesario para cubrir nuestras necesidades
fundamentales.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Necesitamos también el alimento espiritual.
Pedimos también el Evangelio, la Palabra de
Dios.
En particular, pedimos también el pan de la
vida eterna.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
El perdón que pedimos de Dios se pone en
día;
relación con el perdón que concedemos a los
perdona nuestras ofensas,
hermanos.
El gran pecado de la humanidad es la falta de
como también nosotros
respuesta al amor de Dios.
perdonamos
Nuestra petición de perdón sólo es posible si
a los que nos ofenden;
reconocemos nuestro pecado y nuestra
no nos dejes caer en la tentación, deuda.
y líbranos del mal.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
Nuestro Dios es un Dios de perdón.
día;
Jesús es el Enviado por Dios para proclamar y
perdona nuestras ofensas,
hacer realidad el perdón infinito de Dios.
como también nosotros
Vivir una actitud práctica de perdón,
perdonamos
renunciando a toda venganza, perdonando
incansablemente, amando incluso a los
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, enemigos.
y líbranos del mal.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Pedimos que no nos deje caer en la
tentación radical y definitiva de rechazar el
Reino de Dios y abandonar la fe en
Jesucristo.
El ser humano es libre y puede decidir la
orientación de su vida.
Pero es también un ser débil, amenazado,
expuesto a peligros y riesgos.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Existe en nosotros la tendencia a hacer el
bien: buscar lo justo, a amar, a vivir de
manera fraterna.
Pero también existe en nosotros la tendencia
a dejarnos arrastrar por el mal, a vivir
encerrados en el egoísmo, a actuar de forma
injusta y violenta.
El misterio del mal nos amenaza.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Pedimos no caer en la tentación.
No pedimos no ser tentados.
Sino no sucumbir, no caer en la trampa que
se nos tiende en la tentación.
Que, cuando llegue la tentación, Dios nos dé
fuerzas para derrotarla.
Estar vigilantes y orar.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Grito de socorro a Dios: “¡Líbranos del mal!”.
No pedimos que nos libere de los males,
problemas y dificultades de cada día, para
poder vivir de manera más tranquila y
despreocupada.
Pedimos que nos libere del Mal que puede
alejarnos del Reino de Dios y de la vida
eterna.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Sabemos que la creación es buena.
Pero constatamos la presencia oscura del
mal: las desgracias, la enfermedad, la
muerte…
¿Porqué ese mal? ¿De dónde proviene?
El Padrenuestro no especula.
Grito confiado a Dios: “¡Líbranos del mal!”
Pedimos que nos arranque del mal que nos
acecha.
Padre nuestro, que estás en el
cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Que no nos abandone al poder de ese mal
que parece invadir la historia y penetrarlo
todo.
La actitud del creyente ante el mal no es de
miedo, sino de confianza grande en Dios.
No pedimos ayuda para nosotros sólo, sino
para toda la humanidad.
Y hemos de luchar nosotros también contra
el mal.
LA ORACIÓN DEL
PADRENUESTRO
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