JÚPITER E ÍO

Io era una bella princesa hija de Inaco, rey de Argos.
Su hermosura cautivó una vez más a Zeus, quien se
convirtió en densa niebla para tomarla. Sorprendida
por ese fenómeno, Juno, la esposa de Zeus, acudió al
lugar donde estaban los amantes teniendo el tiempo
suficiente Zeus de convertir a la joven en ternera. Juno
desconfió de esa atractiva ternera por lo que se la
pidió a su marido como regalo. La diosa entregó la
ternera a Argos, pastor que tenía cien pares de ojos;
Zeus confió a su hijo Hermes que matara al pastor,
consiguiendo dormir a Argos con las monótonas notas
de un caramillo. Los cien pares de ojos del pastor
fueron recogidos por Juno y colocados en la cola del
pavo real, su animal favorito. Correggio nos muestra a
la joven y bella princesa desnuda, sobre un paño
blanco que contrasta con los tonos grises de la niebla,
que toma forma humana para abrazar y besar a Io.
 En la fotografía del mito de Júpiter e Ío se representa el momento
cuando la insólita nube va en busca del marido y la envuelve.
 El efecto cromático se basa en el contraste entre el cielo, dibujado
con densas nubes oscuras, y la blanca figura de Ío, en una
postura retorcida típicamente manierista.2 El cuerpo está
colocado en forma serpentinata, esto es, de S, y es una
disposición propia de Correggio que luego imitaron los pintores
barrocos.3
 El ciervo que bebe en el agua, en la esquina inferior derecha no
aparece en la historia de Ovidio. Puede referirse a que el padre
de Ío era Ínaco, un dios fluvial.5
 Ío era, según la mitología griega, la doncella de Argos, hija de
Ínaco, sacerdotisa de Hera (o hija del rey Yaso), a la que Zeus
violó envolviéndola en una gran neblina, lo que aprovechó el dios
para arrebatarle su virginidad. Todo ello aparece narrado en Las
metamorfosis de Ovidio, libro que se convirtió en fuente literaria
de temas para la pintura manierista y la barroca.3 El cuadro
representa el momento de la unión carnal entre Ío y Zeus que la
envuelve en forma de nube, abrazándola.2 No resulta fácil
representar a un hombre disfrazado de nube haciendo el amor a
una joven: aquí lo resuelve con permitiendo entrever una mano y
un rostro de hombre en la nube.4
 Es de destacar el contraste entre la evanescente figura del
inmaterial Júpiter, y la sensualidad sustancia del cuerpo de Ío, que
se muestra perdido en un rapto erótico que anticipa las obras de
Bernini y Rubens.
TRABALO REALIZADO POR:
ISABEL Mª ALONSO NAVARRO 2º AH
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