Parroquia San Luis
Beltrán
Cuando nuestros ministros llevan la
comunión a nuestros enfermos
Señor:
La iglesia me confió el ministerio extraordinario
de la Eucaristía,
constitúyeme en servidor de la comunidad,
en asamblea litúrgica, que comparte la mesa fraternal
de la comunión;
en el consuelo de los enfermos, ancianos e impedidos
para que se fortalezcan con el pan de la vida.
Señor, ayúdame a comprender, que ante todo es un servicio,
aunque íntimamente lo descubra como una honra.
Por mi intermedio y a través de mis manos,
hago posible la común unión de mis hermanos contigo,
en el Sacramento de tu Cuerpo y de tu Sangre.
Por eso Señor,
te consagro mis labios que te anuncian,
mis manos que te entregan
te consagro mi ser, mi cuerpo y mi corazón
para ser tu testigo leal.
No quiero, Señor, que mi vida sea un obstáculo entre mis hermanos y tu misterio.
Quiero ser un puente,
quiero ser como dos manos extendidas...
pido tu ayuda, de modo que sea un cristiano de verdad,
un cristiano deseoso de tu palabra,
una persona de oración y reflexión;
un contemplativo de tus misterios;
un celebrante feliz de tus sacramentos
y un servidor humilde de todos mis hermanos.
Que cuando diga:
El Cuerpo de Cristo, yo desaparezca y vean tu rostro.
Amén.
Franz Monroy, PBRO.
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Por eso Señor, te consagro mis labios que te anuncian, mis manos