II - El Dios que defienden
los “amigos” de Job
Dios Justiciero
Diseño:
JL Caravias sj
Unos amigos de Job vienen a consolarle con
argumentos piadosos, insistiéndole en que acepte la
justicia de Dios. Lo llaman a la resignación…
Pero Job mantiene su inocencia, y se rebela con
fuerza contra el Dios castigador de sus visitantes…
Ellos, cuadriculados, acusan a Job de gran pecador,
para poder dejar así limpia la justicia divina…
Para ellos la cuestión es simple:
Sufres porque Dios justicieramente castiga tus
culpas. Si fueras buena gente, no sufrirías así…
No admiten que un inocente pueda sufrir…
Elifaz: el Dios que prueba
Recuerda ¿cuál es el inocente
que haya perecido?
¿Dónde se ha visto que los buenos
hayan sido exterminados?
Mi experiencia me dice que los que cultivan la maldad
y siembran la pena, cosechan ambas cosas.
Dios los hace
perecer con el
aliento de su boca
y los aniquila
con el soplo
de sus narices.
4,7-9
¿Hay algún hombre que
se encuentre bueno
delante de Dios?
¿Será puro algún mortal
a los ojos de su Hacedor?
Ni siquiera en sus servidores
Dios confía, él,
que descubre fallas
en sus mismos ángeles.
¿Qué decir de los que viven
en casas de barro y que tienen
sus cimientos en la tierra?
Los aplasta como polilla,
de la noche a la mañana
quedan hechos polvo.
Nada los puede salvar, y desaparecen para siempre…
La ira de Dios mata al necio, y su furor al insensato. 4,17-22
¡Dichoso el hombre a quien Dios corrige!
No desprecies, pues, la lección del Omnipotente,
pues él es el que hiere y el que venda la herida,
el que llaga y hace la curación con su mano…
Durante el hambre, te salvará de la muerte;
y en la guerra, del golpe de la espada…
Te reirás de la sequía y del hambre…
Sabrás que tu casa está protegida
y nada te faltará cuando la revises.
Verás multiplicarse tu descendencia
como la hierba de la tierra.
Llegarás a la tumba cargado de años
como se recogen a su tiempo las gavillas.
Todo esto lo hemos comprobado y así es.
¡Escucha tú y aprovecha! 5,17-27
¡Tú destruyes aun el temor de Dios,
y eliminas la oración!
Tus culpas inspiran tus palabras
y adoptas el lenguaje de la astucia;
tu propia boca te condena, no yo,
tus propios labios te acusan. 15,3-6
¿Por qué te arrebata tu furor
y por qué brillan tus ojos,
cuando te enojas contra Dios,
con palabras que no salen del corazón?
¿Qué es el hombre y cómo podría ser puro?
¿Cómo puede ser justo un nacido de mujer?
Si Dios no confía ni en sus santos…
¡cuánto menos el hombre,
detestable y corrompido,
que se bebe como agua la maldad!
15,12-16
El malvado vive toda su vida atormentado,
y mientras se prolongan los años del opresor,
gritos espantosos le resuenan en los oídos.
¡Es que alzaba su mano
contra Dios
y se atrevía a retar
al Omnipotente!
Corría contra él,
con el cuello tendido…
y su rostro hundido
en su gordura.
Quien concibe el mal
y da a luz injusticia,
abortará el fruto de su seno.
15,20s.25-27.35
¿Puede un hombre ser útil a Dios?...
¿Puede un sabio enseñarle algo?
¿Qué saca el Todopoderoso de que tú seas justo?
¿Qué gana si tu conducta es honrada?
¿Acaso te corrige porque eres piedoso y por eso te lleva a juicio?
¿No es más bien por tu mucha maldad y por tus innumerables culpas?
Seguramente cobrabas sin razón a tus hermanos,
les exigías su ropa e iban desnudos,
no dabas agua al sediento,
y negabas el pan al hambriento… 22,2-7
Por eso te cercan lazos
y te espantan terrores.
La luz se ha oscurecido y ya no ves,
y te sumergen aguas desbordadas.
¿No está Dios en lo alto de los cielos?...
Por esto te dijiste:
“¿Qué sabe Dios?
¿Juzga acaso detrás de las nubes?”
22,10-13
Reconcíliate, pues, con Dios, haz las paces, y te resultará bien.
Escucha de su boca sus preceptos
y guarda sus palabras en tu corazón.
Si vuelves al Omnipotente con humildad,
si alejas de tu casa la injusticia,
entonces estimarás el oro como polvo,…
pues el Omnipotente será tu oro,
y para ti, será plata a montones.
Hallarás en el Omnipotente tus delicias
y alzarás tu rostro hacia Dios.
Lo invocarás y él te escuchará...
Lo que decidas te saldrá bien
y sobre tus caminos brillará la luz...
Él, que libera al inocente,
a ti también te salvará,
si tus manos son puras.
22,21-30
Bildad: confunde la justicia
divina con la humana
¿Hasta cuándo hablarás así
y soltarás tus palabras
como viento huracanado?
¿Acaso Dios
tuerce el derecho
y el Altísimo ha faltado
a la justicia? 8,2s
¿Acaso crece el papiro fuera del pantano
y el junco donde no hay aguas?
Aún en su verdor, antes de que lo corten,
se seca más pronto que cualquier hierba.
Esta es la suerte de los que olvidan a Dios.
Así perecen las esperanzas del impío…
No, Dios no rechaza al hombre íntegro,
ni da la mano a los malvados. 8,11-13.20
Tú, que en tu enojo te destrozas,
¿crees que por tu causa
vendrá la desolación sobre el país?...
La luz del malvado se apaga
y no brilla la llama de su fuego…
Está hambriento
en medio de sus riquezas.
La desgracia está de pie a su lado…
Hasta su recuerdo desaparece
de la faz de la tierra…
Éste es el destino del que no reconoció a Dios.
18,4s.12.17. 21
En Dios están poder y terrible fuerza…
¿Se pueden acaso contar sus tropas?
¿Quién no ha de temer sus asaltos?
¿Cómo puede un hombre
justificarse ante Dios?
¿Cómo será puro el
que nació de mujer?
Si ni la luna es clara,
ni las estrellas son
puras a sus ojos,
¡cuánto menos el hombre,
este gusano,
el ser humano,
tan insignificante!
25,2-6
¿Quién podrá comprender
su trueno poderoso? 26,14
Sofar: experiencia y tradición
Por hablar mucho, ¿tendrás tú la razón?
Tu palabrería, ¿hará guardar silencio a los demás?
¿Acaso te burlarás sin que nadie responda?
Tú has dicho: “Es pura mi conducta
y soy irreprochable a los ojos de Dios”
¡Ojalá hablara Dios,
ojalá viniera a contestarte.
Él te pide cuenta de tus faltas…
Si alejas la maldad que hay en tus manos
y no dejas que la injusticia habite en tu casa,
entonces levantarás tu frente limpia,
te sentirás firme y sin temor.
Olvidarás tus desgracias
y su recuerdo será como de agua que pasó.
Tu vida resurgirá como un mediodía,
Tus tinieblas serán una aurora.
Vivirás seguro, lleno de esperanza,
serás protegido y te acostarás tranquilo.
11,2-6.14-18
Mis reflexiones me llevan a contestar según lo que siento.
Al oír una lección que me ofende,
mis pensamientos me inspiran una respuesta.
¿No sabes tú que desde siempre
la alegría del malvado es breve
y el gozo del perverso
no dura más que un instante?
Si el mal era dulce a su boca…,
su comida se corrompe en el estómago,
y se vuelve veneno en su interior…
Aguas desbordadas se llevan su casa,
empujadas por la cólera de Dios.
Los cielos revelan su falta
y la tierra se levanta contra él.
Esta es la herencia que
el malvado recibe de Dios.
20,2-5.11.13.26-28
Elihú: un joven pedante
Elihú se enojó contra Job,
porque creía tener razón frente a Dios;
y también contra sus tres amigos,
porque no habían encontrado qué responder
y así habían dejado mal a Dios.
32,2s
Yo soy joven y ustedes ancianos,
y por eso temía y sentía miedo
de manifestarles mi saber…
Pero veo que nadie
critica a Job debidamente.
Ninguno responde a sus razones…
Están vencidos,
ya no saben qué responder
y les faltan las palabras.
32,6.12.15.17
¡Ahora
responderé
yo!
Escucha, Job, mis palabras…
Tú no dejas de repetir:
“Soy puro, estoy limpio
y en mí no hay culpa.
Dios es el que busca pretextos contra mí
y me considera su enemigo;
mete mis pies en el cepo
y vigila todos mis pasos.”
En esto no tienes razón,
porque Dios
es más grande
que el hombre.
¿Cómo te atreves a acusarlo
de que no contesta a ninguna de tus razones?
Dios sabe hablar de un modo o de otro,
y uno a veces no lo advierte. 33,1.8-14
Job ha afirmado:
“Yo soy justo, pero Dios niega mi derecho…
El hombre no saca provecho
con buscar agradar a Dios.”
¿Acaso hay alguien como Job para burlarse de todo?
¡Lejos de Dios el mal, y del Omnipotente, la injusticia!
Él trata a cada uno según su conducta…
No hace el mal, ni tuerce el derecho…
¿Cómo vas a condenar al Justo Supremo?...
Él escucha el grito de los pobres…
Y no deja con poder a los que explotan al pueblo…
34,5.9.7.10-12.17.28.30.
Job habla sin saber, y sus argumentos no valen.
Que lo sometan al último tormento
por sus respuestas, propias de un malvado.
Añade al pecado la rebelión,
se burla de nosotros
y no cesa de hablar contra Dios. 34,35-37
¿Te parece razonable lo que dices?:
“Llevo razón contra Dios.
¿Qué he ganado con no pecar?”
Tu maldad afecta
a seres humanos como tú…
Dios no responde a
la arrogancia de la maldad…
Él no escucha la falsedad…
Por eso no te atenderá a ti,
que dices que no encuentras a Dios.
Y que lo esperas preparando tu defensa…
Dices que Dios se enoja, pero no sabe castigar.
Y que no puede reconocer las faltas. 35,2-14
Todavía tengo más razones en defensa de Dios…
Él hace justicia a los pobres…
Él pone en su trono a los reyes,
pero si se dejan dominar
por la soberbia,
los carga de cadenas…
36, 2.6s
Dios salva al miserable
por su misma pobreza
y le enseña por medio
del sufrimiento…
Dios es sublime en su fuerza…
Es grande,
y no sabemos cuánto…
36,15.22.26
Dios atruena con voz maravillosa, y realiza proezas
que no comprendemos.
Ejecutan sus órdenes
todas las cosas
que existen…
Dios se rodea
de majestad terrible.
No podemos alcanzar
al Todopoderoso,
grande en fuerza
y en justicia.
Soberano para salvar sin oprimir a nadie.
Por eso los hombres lo deben temer,
pues él no hace caso ni siquiera de los sabios.
37,5.12.23s
Estos teólogos clásicos dicen
algunas grandes verdades teóricas sobre Dios,
pero las aplican mal a Job.
No todo principio se puede aplicar a todas las
personas por igual.
Pero ni siquiera en la teoría tienen razón en todo.
Presentan a un Dios cruelmente castigador,
al que no se le puede pedir cuentas,
con el que no caben confianzas, ni razones,
absolutamente misterioso y dictador…
Dios prefiere la sincera rebeldía de Job,
antes que las teorías hipócritas de sus acusadores…
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09-05 Job.El Dios de sus amigos