Biblia y realidad
VII
Quejas
contra
Dios
¿Por qué, Señor?
Is 63,17
Diseño:
J. L. Caravias sj
¿Por qué, Señor,
permites que
nos perdamos de
tus caminos?…
Desde hace
mucho tiempo
somos gente que
tú no gobiernas
y que ya no
lleva tu apellido.
¡Ah, si tú rasgaras los cielos y bajaras…!
Is 63,17-19
¡Despiértate!
¿Por qué duermes, Señor?
Levántate.
¡No nos dejes tirados en el suelo!
y a la tierra se nos pega nuestro vientre?
¿Por qué olvidas
nuestro estado
de opresión y miseria,
cuando estamos
tendidos en el polvo
Sal 44,24-25
Hay gente honrada
que fracasa por su honradez
y gente malvada
que prospera por su maldad
Ecl 7,15
Hay buenos que son tratados Ecl 8,12-14
como si se portaran mal,
y hay malos que son tratados
como si fueran unos santos
¿No decían que los que
respetan a Dios serán felices,
y el incrédulo, en cambio,
no será feliz y su vida pasará
como una sombra
porque no supo respetar a Dios?
Ecl 8,13
¿Hasta cuándo, Señor,
te pediré socorro
sin que tú me hagas caso,
y te denunciaré
que hay violencia
sin que tú me liberes?
¿Por qué me obligas
a ver la injusticia
y te quedas mirando
la opresión?
¿Por qué miras en silencio
cómo el malvado se traga a la
buena gente?
Hab 1,13
¿Por qué siguen
viviendo los malvados,
prolongan sus días
y se van
haciendo fuertes?
Nada perturba la paz
de sus hogares...
Tienen a su alcance la felicidad,
sin que Dios esté presente en sus
proyectos...
Yavé, tú tienes siempre la razón
cuando yo hablo contigo
pero hay un punto que quiero discutir:
¿Por qué tienen suerte los malos
y son felices los traidores?
Jer 12,1
¿Por qué mi dolor no tiene fin
y no hay remedio
para mi herida?
¿Por qué tú, mi manantial,
me dejas de repente sin agua?
Jer 15,18
Los terrores de Dios están
alineados contra mí.
¿Cuándo apartarás de mí
tus ojos
y me darás tiempo
de tragar saliva?...
¿Por qué me has tomado
como blanco de tus golpes?
¿En qué te molesto yo a ti?
Job 7,19.21
Job 6,3
¿Por qué tengo que andar
tan afligido por la opresión?
Sal 43,2
Clamo a ti
y tú no me
respondes;
me presento,
y no me
haces caso
Job 30,20
Tú me sedujiste, Señor,
y yo me dejé seducir.
Jer 20,7-9
Me hiciste violencia
y fuiste el más fuerte
Y ahora soy motivo de burlas
y violencias.
Por eso decidí no hablar más de parte tuya
Pero sentí un fuego ardiendo en mis huesos,
y por más que trataba de apagarlo, no podía.
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07 Quejas contra Dios