Había una vez un sol y una luna, que estaban en el cielo. Todos los
días el sol salía y la luna se escondía.
Había un dinosaurio que era malo, que se llamaba “Carni”. El quería
que nadie vea nada, porque nadie le prestaba atención y para que no lo
vean a él, se escondió en las profundidades de la tierra.
Atrapó al sol con una soga gigante y lo escondió atrás de una montaña.
Entonces le dijo: Oye, te voy a llevar a un lugar para esconderte.
El sol le contestó con cara de miedo: No, no quiero porque tengo que
poner rayos en las nubes, para que crezcan las plantas. Y después que
dijo eso, el sol se puso a llorar.
De repente se puso todo oscuro. Todos los dinosaurios, como no
veían nada se chocaron, pero salio la luna y los alumbró.
“Carni”, el dinosaurio malo se dio cuenta que veían con la luz
de la luna y dijo: ¡Oh, fallé!
Se puso una capa mágica que era roja y tenía estrellitas con luces.
Esta capa podía hacerlo invisible y tenía una estrella que era un
botón. El lo apretó y se hizo invisible.
Atrapó a la luna con la soga y la llevo al borde de un volcán, lejos.
La tierra quedo toda oscura, los dinosaurios se cayeron de la montaña
porque no veían nada y desaparecieron.
Carni se murió de hambre, porque no pudo comer, ya que era carnívoro
y no quedaron otros dinosaurios.
FIN
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