EN RECUERDO
DE TODAS LAS VÍCTIMAS INOCENTES
DE MADRID
VIA CRUCIS
El “Vía Crucis” nos introduce en los hechos
históricos, terriblemente reales, de la vida de
Cristo como camino de salvación.
El “Vía Crucis” nos une afectivamente a nuestro
Salvador y a los hermanos que continúan la
Pasión con su dolor.
I Estación.
Jesús condenado a muerte
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor hasta la cruz
redimiste al mundo.
Barrabás es el elegido por el pueblo
y Jesús es condenado por los mismos
que le habían aclamado antes.
La noche ha ganado.
“No queremos más rey que al César”
que se llama poder ,riqueza,placer...
Él calla ...
Señor , ayúdame a perdonar en
silencio cuando alguien me haga
sufrir.
II Estación.
Jesús cargado con la cruz
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor hasta la
cruz redimiste al mundo.
Jesús toma sobre sí las culpas y
sufrimientos de la humanidad y nos
invita:”Si alguno quiere seguirme,
tome su cruz”.
En tu cruz, Señor, están representadas
todas las cruces del mundo:soledad,
hambre, injusticias, vidas y familias
rotas por el terrorismo...
Que yo comprenda, Señor, el valor de la
cruz, que sepa convertir en ofrenda
amorosa mis pequeñas cruces diarias
y aprenda a aliviar con generosidad
las cruces de mis hermanos.
III Estación.
Jesús cae, por primera vez
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor hasta la
cruz redimiste al mundo.
¿Cómo puedes decir, Señor:”mi yugo
es suave y mi carga ligera”?
Tú caes, Señor, para animarme a
levantarme en mis caídas diarias,
cuando después de haberme
propuesto ser fiel, vuelvo a
reincidir en mis defectos
cotidianos.
¡Ayúdame a comprender y a levantar
al hermano caído y a seguirte
siempre, aunque sea a
trompicones!
IV Estación.
Jesús encuentra a su Madre
• Te bendecimos, Señor, porque por tu
amor hasta la cruz redimiste al
mundo.
María no dice una palabra: todas
las palabras han huido, como
el día de las bombas, los
pájaros del nido.
Madre, ayúdame a escuchar en
el silencio el latido de Dios.
Convénceme de que sólo el
que ama a sus hermanos,
encuentra a tu Hijo.
Santa María, ruega por nosotros.
V Estación.
Simón de Cirene lleva la cruz de Jesús
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor
hasta la cruz redimiste al mundo.
Con qué cariño miraste, Señor, a aquel
hombre que te llevó la cruz. Tú has
querido necesitar de nosotros para
construir el Reino.
En el último día dirás a todos los buenos
samaritanos y cirineos: “Venid,
benditos de mi Padre...”
Que la cruz, Señor, no sea para mí un
simple adorno sino recuerdo de tu
amor fiel y me anime a reconocerte y a
ayudarte en mis hermanos de viaje.
VI Estación.
La Verónica enjuga el rostro de Jesús
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor
hasta la cruz redimiste al mundo.
Ella es la mujer valiente, decidida que
se acerca a Ti cuando todos te
abandonan.
Yo también, Señor, te abandono
cuando me dejo llevar “del qué
dirán”, del respeto humano;
cuando no me atrevo a defender al
prójimo humillado o ausente.
Ayúdame, Señor, a vencer la
cobardía y a descubrir tu rostro en
los más necesitados.
VII Estación.
Jesús cae, por segunda vez
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor
hasta la cruz redimiste al mundo.
Vuelves a caer, Señor, agotado por la
ingratitud y la fatiga delante de todos ...
¿Cuándo aprenderé a servirte en los
demás sin miedo a quedar mal ante
los demás, por mis posibles errores o
equivocaciones?
Señor, enséñame a convertir en ofrenda
mis debilidades y flaquezas.
VIII Estación.
Jesús consuela a las hijas de Jerusalén
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor hasta
la cruz redimiste al mundo.
Entre la gente que te rodea no encuentras,
Señor, a ningún hombre que un día
curaste o confortaste, sólo unas
mujeres que lloran de compasión.Y hay
motivo para ello: ¡cómo te han dejado!
Sin embargo Tú nos invitas a analizar la
causa de nuestras lágrimas, lamentos y
condenas por una humanidad dividida y
despedazada por toda clase de
violencias. En nuestro tribunal los
culpables son siempre los demás.
Señor, enséñame a llorar por mi falta de
comprensión y generosidad.
IX Estación.
Jesús cae por tercera vez
• Te bendecimos, Señor, porque por tu
amor hasta la cruz redimiste al mundo.
Más cerca del Calvario, Señor,caes
agotado, desfallecido.¡Llevabas tantos
muertos y heridos sobre tu espalda!
Señor, yo te encuentro así cuando me veo
por tierra solo, con el ánimo roto, sin
esperanza de vivir o de servir para
algo...aplastado por el peso de los
años y de mi pena...
Dame fuerzas Señor, para levantarme
como Tú y seguirte confiado hacia la
alegría del servicio.
X Estación.
Jesús despojado de sus vestiduras
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor
hasta la cruz redimiste al mundo.
Lo único que les interesa es el vestido, el
resto se crucifica. Te lo arrancan
violentamente de tu carne herida.
Comprendo, Señor, tu dolor cuando veo
en nuestro mundo hermanos
despojados, por el terror, de su
dignidad, de su libertad, de sus
derechos, de sus seres queridos.
Ayúdanos, Señor, a despojarnos del
hombre viejo y a revestirnos de tus
sentimientos para defender y consolar
a los que sufren, huyendo de la
comodidad y la cobardía.
XI Estación.
Jesús clavado en la cruz
• Te bendecimos, Señor, porque por tu amor
hasta la cruz redimiste al mundo.
Aquellas manos que acariciaron, que
curaron, que bendijeron...Aquellos
pies que te llevaron por los
caminos anunciando la Buena
Noticia...Entre cuatro clavos yace
clavada la esperanza de los
pobres.
Ayúdame,Señor, a imitarte trabajando
y sufriendo como hombre por el
Reino y perdonando como Dios:
“Padre, perdónalos porque no
saben lo que hacen”.
XII Estación.
Jesús agoniza y muere en la cruz
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor
hasta la cruz redimiste al mundo.
Querías ser el Amor en un mundo sin
corazón...y te eliminaron.
Has muerto, Señor, para darnos tu vida,
para enseñarnos a amar a lo
divino:”No hay mayor amor que dar la
vida por los amigos”.
Que tu muerte, Señor, no sea inútil para
nosotros. Enséñanos a vivir amando
como Tú a los hermanos.
XIII Estación.
Jesús muerto en brazos de su Madre
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor hasta
la cruz redimiste al mundo.
Estás,Señor, desfigurado, irreconocible... Quizá el
amor no te pedía tanto...
“Tarde de Viernes Santo, ha muerto ya Jesús.
Tarde de pena y llanto que destrozó una cruz.
Miras al Hijo muerto, me miras luego a mí.
Tú me lo diste vida, yo te lo doy así”.
Madre, de amor sagrario, quisiera llorar contigo
y que,por mi Cristo amado mi corazón abrasado
más viva en Él que conmigo.
¡Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía!
XIV Estación.
Jesús es llevado al sepulcro
•
Te bendecimos, Señor, porque por tu amor hasta
la cruz redimiste al mundo.
“Es la hora de nona en la tierra, es la hora del
hambre y la muerte, es la hora del odio y la
guerra, cuando sufre mi pueblo, cuando
crece el dolor y el engaño, cuando falta el
amor”...
Enséñanos, Señor a confiar en tus palabras: “Si
el grano de trigo no cae en tierra y muere,
queda infecundo; pero si muere, da mucho
fruto”.
Si hemos sido sepultados y resucitados contigo,
como dice tu Apóstol, que no te busquemos
ya, Señor, entre los muertos.
“El que quiera salvar su vida la
perderá; pero el que pierda su vida
por mi causa, la salvará”
¡VIVAMOS LA VIDA DE TAL SUERTE
QUE VIVA NOS QUEDE EN LA MUERTE!
Hay que gritar, Señor, desde la pena que no es inútil tu sangre
sobre la tierra. ¡Caravana de hombres sobre el mundo doliente!
Jesús es la esperanza, vencedor de la muerte.
Si denunciamos el mal que daña al hombre y levantamos al
hermano humillado, en la noche de nuestra vida amanecerá el
Resucitado.
Descargar

Via Crucis con Jesús y todos los crucificados inocentes