PABLO
encadenado
Avanzado en
años...
en su rostro se
ven las señales
de
preocupación y
de cansancio
Se le ve encorvado.
Siente el peso de
las luchas sostenidas,
los peligros afrontados,
las innumerables fatigas…
la generosa entrega a la causa
del Evangelio, el trabajo, los viajes...
Su mirada está absorta
pero nada se le escapa.
Parece ajeno a todo, pero
a todo está presente.
Su rostro delata su costumbre
de reflexionar sobre hechos y
personas, está recogido
profundamente en sublimes
pensamientos...
Pablo está sentado sobre
la colchoneta que es también
su mesa de trabajo
donde encuentran lugar
una larga bufanda, libros,
la alforja,
la espada con la punta
enfundada en la paglia,
un manto
Una mano sobre la boca
en el gesto de quien
quiere dar voz
a palabras difíciles
de expresar
y la otra, con la pluma
abandonada sobre el
grueso libro
Manos fuertes y sólidas,
que conocen
el trabajo, la fatiga,
el gusto por dar y el de recibir.
Un libro sobre las rodillas de Pablo
y otros dispersos sobre el lecho,
libros grandes, importantes,
llenos de palabras,
libros abiertos,
libros gastados
Uno calzado y el otro desnudo
posado sobre la sandalia
para defenderse del frío
y la humedad
de la gran piedra
que le hace de escaño.
Pies fortalecidos
por las fatigas
de largas caminatas,
pies en libertad,
no constreñidos
por ningún lazo…
La espada
signo de la sangre
que será derramada,
imagen de la palabra
que es anunciada
La prisión
es para Pablo
un momento
importante
en su vida
de apóstol…
En los sufrimientos de la cárcel Pablo
descubre un servicio sustitutivo
a la Palabra
de la que ahora está impedido
“Los llevo en el corazón,
pues, todos ustedes son,
ya sea en mis cadenas
o en la defensa y
consolidación del
Evangelio,
partícipes Conmigo
de la gracia”.
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Paolo è avanti negli anni… sul suo volto sono segnate