JESÚS
ES
HIJO
DE
UNA
FAMILIA
Sus padres lo quisieron
siempre muchísimo.
Este fue el mayor
regalo que le dieron.
Le
enseñaron
a caminar
por sí
mismo.
Sus padres
enseñaron a
Jesús a ser un
joven de fe viva
en Dios,
solidario y
comprometido
con los
problemas
del pueblo.
Le enseñaron con el ejemplo a tener una actitud
permanente de respeto y servicio a los demás
Así Jesús crecía
en edad, en sabiduría y en gracia de Dios
Ellos
sabían
cultivar
las
habilidades
de su
hijo.
Le enseñaron a dialogar con todos.
Buscando siempre crecer
en el
conocimiento
y amor
a
Dios,
sirviendo
al
prójimo.
Jesús a los
doce años
buscó aprender
más,
quedándose en
el Templo.
Allá escuchaba con interés
enseñanzas nuevas y
preguntaba con curiosidad
a los entendidos.
Buscaba
con ansias
la voluntad
de Dios
sobre él.
Eso estaba
antes
que nada.
María
y José
a veces
no lo
entendían,
pero lo
respetaban
y querían
siempre
Ayúdanos,
Jesús, para
que
nosotros
también
seamos
buenos
padres y
buenos
hijos
Una familia unida, con mucho amor,
como la
de Jesús,
es el
regalo
más
maravilloso
que
podemos
disfrutar…
Sabemos,
Jesús,
que
siempre
estás
en medio
de nuestras
familias,
ofreciéndote
para ayudarnos
a respetarnos
y querernos.
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5.- Jesús, hijo de familia