Hacia el Domingo XV ORDINARIO
HACIA EL DOMINGO XV ORDINARIO
Para Orar Cada Día
el Evangelio del Domingo Próximo
Del Lunes 7al Domingo 13 de julio de 2014
Hacia el Domingo XV Ordinario
Orar en el Corazón del Mundo: Por los laicos
 Niños Sembradores
Orar en la Casa
Centro de Espiritualidad Apostólica San Pablo
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Traducción y Adaptación de Vers le Dimanche
editado por Christ Source de Vie, Toulouse
1
Evangelio de Jesucristo según san Mateo
Capítulo 13, versículos 1-9 (lectura breve)
“Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del
mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera
que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la
multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló
extensamente por medio de parábolas. Les decía: «El
sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas,
algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las
comieron.
2
Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había
mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra
era poco profunda; pero cuando salió el sol, se
quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras
cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron.
Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas
cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos,
que oiga!».
3
LUN 7
MAR 8
Jesús y la multitud
Entro en la meditación de esta parábola con mi
imaginación. Veo a Jesús salir de la casa y sentarse
tranquilamente a orillas del lago… ¿para descansar, para
orar? Y luego miro a la multitud que se reúne a su
alrededor. Entro en sus sentimientos: siente la espera de
toda esta gente y no los elude sino que, para que todos
puedan oírlo, toma distancia y sube a una barca. Imagino
esta escena (los lugares, las personas) y me coloco en el
lugar que me parezca más apropiado. Habla, Señor, tu
siervo escucha.
Juan el profeta
Jesús se cuestiona… Tiene sed de transmitir el mensaje
que le quema los labios y el corazón. Quiere interpelar a
todas las personas para invitarlas a convertirse. Desea
que lo comprendan y levantar un poco el velo para que
todos descubran quién es él y de dónde viene. Pero
¿cómo actuar, qué imagen utilizar? Ve a lo lejos, hacia las
orillas del lago, los campos donde crece el trigo… Esta
parábola es para mí el día de hoy. Escucho a Jesús
dirigírmela personalmente, ahí donde me he colocado
en esta escena. Habla, Señor, tu siervo escucha.
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MIÉ 9
5
JUE 10
El sembrador sale
El verbo “salir” suena en dos ocasiones en la narración,
como si el evangelista quisiera atraer nuestra atención al
hecho de que Jesús -al salir de la casa- y este sembrador,
al salir a sembrar, son una sola y misma persona. Sí. Jesús
es quien “salió” del seno del Padre para darnos a conocer
el amor de este último. Dejo que resuene en mis oídos
este verbo. Le permito que actúe en mí. ¿Qué quiere
enseñarme Jesús? Habla, Señor, tu siervo escucha.
6
La semilla que se siembra
El verbo “salir” suena en dos ocasiones en la narración,
como si el evangelista quisiera atraer nuestra atención al
hecho de que Jesús -al salir de la casa- y este sembrador, al
salir a sembrar, son una sola y misma persona. Sí. Jesús es
quien “salió” del seno del Padre para darnos a conocer el
amor de este último. Dejo que resuene en mis oídos este
verbo. Le permito que actúe en mí. ¿Qué quiere
enseñarme Jesús? Habla, Señor, tu siervo escucha.
7
VIE 11
SÁB 12
Suelos estériles
Detrás de su aspecto indulgente y lleno de imágenes, las parábolas
tienen con frecuencia un lado un poco rugoso que quiere hacernos
“salir” de nuestro adormecimiento, de nuestra ceguera o de nuestra
ligereza. Podemos reconocer que hay en nosotros parcelas de suelo
duro y estéril, donde las aves se comen la semilla, donde el sol de
nuestro orgullo la quema o incluso donde las espinas de nuestras
distracciones la asfixian. Pido a Jesús que abra mis ojos para
revelármelas, y le ruego junto a San Benito, patrón de Europa a
quien festejamos hoy. Benito se retiró a una gruta para vivir bajo la
mirada de Dios y ponerse a su escucha. Habla, Señor, tu siervo
escucha.
Ser buena tierra
El sembrador nunca desespera. Lanza la semilla por todas partes,
seguro de que encontrará también en nosotros una buena tierra
para ser recibida y fecunda. Pero para ser rica y producir un buen
rendimiento, la tierra necesita también ser trabajada y labrada. Me
vuelvo hacia el Sembrador y le expreso mi deseo de ser buena
tierra, que recibe su Palabra. Lo invito a mullirla de la manera que él
quiera. Me vuelvo disponible a su acción para que las semillas
sembradas en mí puedan “dar fruto unas cien, otras sesenta, otras
treinta”. Habla, Señor, tu siervo escucha.
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8
DOM 13
Tener oídos para oír
La última frase de esta parábola es sin duda la más importante, la
que tiene mayor peso. Sí, todo es cuestión de escucha de la Palabra
que hace lo que dice en nuestra vida si en verdad se le recibe. Es tan
importante que ya desde la primera lectura bíblica se quiere abrir
nuestros oídos, incluso antes de que resuene el Evangelio: “Así como
la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber
empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar… así
sucede con la palabra que sale de mi boca” (Is 55, 10-11). Todo es
cuestión de escucha y de apertura de corazón. ¿Cómo no pensar
entonces en las primeras palabras de la regla de san Benito:
“Escucha, hijo, los preceptos de un maestro e inclina el oído de tu
corazón”? Señor, abre mi corazón y mi boca publicará tu alabanza.
10
Orar en el Corazón del Mundo
con el Papa Francisco
Oremos
para que el Espíritu
Santo sostenga la obra de los
laicos que anuncian el Evangelio
en los países más pobres.
11
Niños Sembradores
ORAR EN LA CASA
¡Los niños y las niñas somos tus manos para sembrar la paz!
Donde hay odio, sembramos amor Donde hay peleas,
sembramos perdón Donde hay mentiras, sembramos
verdad Donde hay miedo, sembramos fe
Donde hay desánimo, sembramos esperanza Donde hay
injusticia, sembramos solidaridad Donde hay tristeza,
sembramos alegría
Queremos ayudar siempre a los demás, comprender aunque
no nos comprendan y amar aunque no nos amen .Porque
cuando damos es cuando más recibimos cuando
perdonamos somos libres y nos sentimos en paz, y viviendo
junto a ti nos sentimos más felices.
A lo largo del verano, el cielo nos guiará para orar mejor manteniendo los
pies sobre la tierra. Esta semana, demos lugar al sol, al astro de astros, el
que ilumina, atrae y calienta nuestra tierra.
Luz: es verano; en el hemisferio norte de nuestro planeta, los días son
largos. El sol sale temprano y se pone tarde. El día domina a la noche. La luz
triunfa sobre las tinieblas. ¿Cómo ilustrar mejor la aplastante victoria de
Cristo sobre las sombras de la muerte? ¿Acaso el día del Señor –significado
de la palabra domingo – no se llama día del sol en muchas otras lenguas:
Sunday, Sonntag? Oremos mirando cómo el sol ilumina al mundo a la
manera de Jesús, luz nacida de la luz.
¡Gracias por hacernos Sembradores y Sembradoras de Paz!
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ORAR EN LA CASA
Atracción: en nuestro sistema solar, nuestro planeta como tantos otros
gira alrededor del sol. En el campo, las hierbas, las flores, árboles y plantas
germinan y crecen en su dirección. Oremos con los dos pies sobre un
planeta atraído por el sol, oremos contemplando la vegetación que se
vuelve hacia aquel que la hace crecer, la hace vivir con el Espíritu que
concede el crecimiento y el ser.
Calor: hay lindo clima en verano: el aire es cálido, el agua del mar está a
buena temperatura. ¡Ningún problema! Oremos sintiendo un suave calor
que entibia nuestro corazón y la imagen de Dios Padre grabada en
nosotros.
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13
“Cuando salió el sol, se
quemaron”
San Mateo 13, 6
15
La sequía llega en pleno verano cuando, por falta de
lluvia, el sol quema toda vegetación. Otra sequía más
espiritual, más interior pues se dirige a las fuentes vivas
de nuestra vida, puede instalarse de manera duradera en
nosotros, hasta el punto de secarnos por completo. Pero
la parábola del sembrador que salió a sembrar no trata de
culparnos ni de que tengamos una visión negativa de
nosotros mismos.
Pues aunque el sol quema las semillas sembradas, el
sembrador no se desalienta. Sigue sembrando sin
descanso pues tiene la certeza de que su palabra
terminará por germinar y dar fruto en nosotros, incluso
en pleno verano.
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