Con el arte de Henry Martin
Historia basada en Hechos 16
Adaptada por Charles Kirkpatrick
Un día, Pablo y Silas fueron a un viaje misionero en Filipos.
Mientras viajaban
por el campo, les
salió al encuentro
una joven esclava,
quien tenía un
espíritu de
adivinación. Con sus
poderes ganaba
mucho dinero para
sus amos.
Ella seguía a Pablo
y a Silas gritando,
“¡Estos hombres son
siervos del Dios
altísimo, y les
anuncian el camino
de salvación!”
Así continuó durante
muchos días, hasta que
Pablo se molestó tanto
por esto, que se volvió y
dijo al espíritu: -“¡En el
nombre de Jesucristo,
te ordeno que salgas de
ella!”
En aquel mismo
momento, el espíritu la
dejó.
Cuando los amos de la joven se dieron cuenta de que
se les había esfumado la esperanza de ganar dinero,
echaron mano a Pablo y a Silas y los llevaron ante las
autoridades.
Los presentaron ante los magistrados y dijeron , -”¡Toda
la ciudad está alborotada a causa de estos judíos! Sus
enseñanzas son contrarias a las costumbres romanas."
La multitud se amotinó contra Pablo y Silas, y los
magistrados mandaron que se les arrancara la ropa y
los azotaran, y que fueran echados a la prisión.
Le ordenaron al carcelero que los custordiara con la
mayor seguridad, así que les sujetó los pies en el cepo.
Después de asegurarse de
que Pablo y Silas no podrían
escapar, el carcelero se sentó
a descansar.
Como a la media noche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar. De
repente se produjo un terremoto tan fuerte que se abrieron las
puertas de la cárcel.
El carcelero despertó y,
al ver las puertas de la
cárcel de par en par,
estaba aterrado, porque
pensó que todos los
prisioneros habían
escapado.
Tomó su espada y se
iba a matar, cuando oyó
a Pablo gritar –“No te
hagas ningún
daño!¡Todos estamos
aquí!”
Temblando de
miedo, el carcelero
pidió luz, entró
precipidadamente y
se echó temblando a
los pies de Pablo y
Silas.
-“Señores, ¿qué
tengo que hacer para
ser salvo?” preguntó.
“Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos” le
contestaron. Luego les expusieron la palabra de Dios a él y a
todos los demás que estaban en su casa.
Entonces el carcelero y todos los de su casa fueron
bautizados.
(Versión 1)
En seguida fueron bautizados él y toda su familia.
(Versión 2)
¡El carcelero estaba
lleno de gran gozo
porque había creído
en Dios – él y toda su
familia!
A la mañana
siguiente, los
magistrados enviaron
unos guardias para
decirle al carcelero
que liberara a Pablo y
a Silas. Así que el
carcelero les dijo,
“Son libres de irse.
Vayan en paz."
Hoy, la gente aún hace la misma pregunta,
“¿Qué debo hacer para ser salvo?”
La respuesta aún es la misma
“¡Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo!”
Presentado por
Sermons 4 Kids, Inc.
Artwork © 2006 Henry Martin
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