Literatura Española
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S. XIX
Literatura
del SXX
EL NOVECENTISMO
(Principios del siglo XX)
ÉPOCA SENSITIVA
EL VIAJE DEFINITIVO
Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del baño,
en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostáljico...
Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
Poemas agrestes. Juan Ramón Jiménez
ÉPOCA SENSITIVA
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se
diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de
azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal
negro.
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su
hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y
gualdas.... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un
trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo
ideal....
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas
moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina
gotita de miel....
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña ... pero fuerte y
seco como de piedra. Cuando paso sobre él los domingos, por las
últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de
limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
--Tiene acero ...
--Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.
Platero y yo. Juan Ramón Jiménez
ÉPOCA SENSITIVA
" En el arroyo grande que la lluvia había dilatado hasta la viña, nos
encontramos, atascada, una vieja carretilla, perdida toda bajo su
carga de hierba y de naranjas. Una niña, rota y sucia, lloraba sobre
una rueda, queriendo ayudar con el empuje de su pechillo en flor al
borricuelo, más pequeño, ¡ay!, y más flaco que Platero. Y el
borriquillo se despachaba contra el viento, intentando, inútilmente,
arrancar del fango la carreta, al grito sollozante de la chiquilla. Era
vano su esfuerzo, como el de los niños valientes, como el vuelo de
esas brisas cansadas del verano que se caen, en un desmayo, entre
las flores. Acaricié a Platero y, como pude, lo enganché a la
carretilla, delante del borrico miserable. Lo obligué, entonces, con
un cariñoso imperio, y Platero, de un tirón, sacó carretilla y rucio
del atolladero y les subió la cuesta. ¡Qué sonreír el de la chiquilla!
Fue como si el sol de la tarde, que se quebraba, al ponerse entre
las nubes de agua, en amarillos cristales, le encendiese una aurora
tras sus tiznadas lágrimas. Con su llorosa alegría, me ofreció dos
escogidas naranjas, finas, pesadas, redondas. Las tomé,
agradecido, y le di una al borriquillo débil, como dulce consuelo;
otra a Platero, como premio áureo. "
Platero y yo. Juan Ramón Jiménez
ÉPOCA INTELECTUAL
"SOLEDAD"
En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
en un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.
Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late, y no lo siente...
¡Qué plenitud de soledad, mar solo!
Poemas escogidos. Juan Ramón Jiménez
ÉPOCA VERDADERA
Lo que sigue
Cuando en la noche, el aire ve su
fuente
oculta. Está la tarde limpia como
la eternidad.
La eternidad es solo
lo que sigue, lo igual; y comunica
por armonía y luz con lo terreno.
Entramos y salimos sonriendo,
llenos los ojos de totalidad,
de la tarde a la eternidad, alegres
de lo uno y lo otro. Y de seguir,
de entrar y de seguir.
Y de salir…
(Y en la frontera de las dos verdades
exaltando su última verdad,
el chopo de oro contra el pino verde,
síntesis del destino fiel, nos dice
qué bello al ir a ser es haber sido).
Tomado de La estación total, 1923-1936.
LAS VANGUARDIAS
(Principios del siglo XX)
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El novecentismo