Era el país de los pozos
Cualquier visitante extraño que llegara a aquel país no
vería más que pozos: grandes, pequeños, feos,
hermosos, ricos, pobres...
Alrededor de los pozos apenas se veía vegetación; la
tierra estaba reseca.
En aquel país se hablaba mucho,
pero a distancia. Siempre había tierra de por medio...
Eran palabras que sonaban a hueco....
Pero…, ¿cómo evitar aquella sensación de vacío?
¿Llenándose de cosas......?
¿Con música y con ruidos… tal vez para no pensar...?
¿O mejor lo olvidamos todo....?
¿Qué tal si nos aislamos en el estudio...
Y que nadie nos moleste...?
TODOS…,
GRANDES
Y PEQUEÑOS
¡ TENÍAN
ALGO
EN COMÚN !
Era el afán de llenarse de cosas....
Y quién más tenía era más respetado y admirado...
Pero, EN EL FONDO, ... nunca estaban a gusto con lo que
tenían...
El brocal estaba siempre reseco y sediento....
¿Había algo..... En el fondo?
Algunos
probaron
a ver
ya
sentir...
¡Qué sensación tan molesta!
Dijeron unos.....
¡Es difícil llegar al fondo! ... concluyeron otros
Y cuando
alguien
comentaba
aquella
experiencia
profunda, la
mayoría
respondía:
“¡Ilusiones! No hay más realidad que el BROCAL y lo que
entra en él”.
Pero hubo alguno que.........
¿Valía la pena entrar en su profundidad, aunque fuera
a costa de vaciar el brocal?
Fue eliminando el
ruido, y en el silencio
del brocal, oyó
burbujear el agua
del fondo...
... Y sintió una paz
enorme, viva...
Era todo el pozo
que se refrescaba
con esa agua...
SÍ,
aquello
justamente
era su
razón de
ser
...allí, en el fondo, se sentía él mismo...
Desde entonces,
dejó de
preocuparse por
el brocal, como
hacían otros...
...y trató de
aumentar su
profundidad
Feliz de su
descubrimiento,
intentó
comunicarlo y
comenzó a
sacar agua de
su interior, y el
agua, al salir
fuera,
refrescaba la tierra reseca, y la hacía fértil y pronto
empezaron a brotar flores alrededor del pozo....
El descubrimiento
enseguida saltó a
la vista, y cada uno
fue reaccionando
a su modo.....
¡ La mayoría prefería
seguir como
estaba...!
Algunos, sin embargo…
intentaron la experiencia...
Y aumentaron las sorpresas:
cuanta más agua sacaban, más frescos y
renovados se sentían.
Comprobaro
n que el
agua les unía
a todos, por
dentro...
Se comunicaban en
profundidad, sin importar
el tipo de brocal...
Porque ADENTRO
eran iguales...
Eso sí, en cada pozo el agua adquiría un sabor, un color,
unas características distintas....
Pero el
descubrimiento
más
sensacional
vino después:
Comprobaron que el agua que les daba la vida
venía para todos de un mismo lugar...
Bucearon siguiendo la corriente de agua...
Y descubrieron....¡el
manantial!
El manantial estaba en la Gran Montaña que dominaba
el País de los pozos, cuya presencia pocos percibían.....
La montaña había
estado siempre allí;
Unas veces apenas
visible...
... Y otras
veces
radiante...
Pero a la
mayoría de
los pozos
sólo les
había
interesado
adornar
su
brocal...
Decisión:
¡manos a
la obra!
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