Satanás
(del hebreo, satan, que significa enemigo, adversario).
Acusador del pueblo escogido y enemigo de Dios por excelencia.
Genéricamente, puede aplicarse a todo opositor ante un tribunal
Diablo
Transcripción del vocablo griego diabolos (calumniador,
acusador), usado en la LXX para traducir la palabra hebrea sataŒn
Demonios (del griego daé•
mon o daimoŒnion). Seres espirituales
hostiles a Dios y a los hombres. En el pensamiento griego popular se
designaba así a los espíritus malos, y en particular a los de los
muertos que ejercían su maleficio como fantasmas.
11Pues
a sus ángeles mandará acerca de ti, Que
te guarden en todos tus caminos. 12En las manos
te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.
13Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al
cachorro del león y al dragón. 14Por cuanto en mí
ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le
pondré en alto, por cuanto ha conocido mi
nombre. 15Me invocará, y yo le responderé; Con
él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le
glorificaré. 16Lo saciaré de larga vida, Y le
mostraré mi salvación.
13En
Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda
piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio,
jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo,
esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y
flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu
creación. 14Tú, querubín grande, protector, yo te puse
en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de
las piedras de fuego te paseabas. 15Perfecto eras en
todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta
que se halló en ti maldad. 16A causa de la multitud de
tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste;
por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de
entre las piedras del fuego, oh querubín protector
12¡Cómo
caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la
mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que
debilitabas a las naciones. 13Tú que decías en
tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a
las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en
el monte del testimonio me sentaré, a los
lados del norte; 14sobre las alturas de las
nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
15Mas
tú derribado eres hasta el Seol, a los
lados del abismo. 16Se inclinarán hacia ti los
que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es
éste aquel varón que hacía temblar la tierra,
que trastornaba los reinos; 17que puso el
mundo como un desierto, que asoló sus
ciudades, que a sus presos nunca abrió la
cárcel?
41Entonces
dirá también a los de la
izquierda: Apartaos de mí, malditos, al
fuego eterno preparado para el diablo
y sus ángeles.
28Padre,
glorifica tu nombre. Entonces vino
una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo
glorificaré otra vez. 29Y la multitud que estaba
allí, y había oído la voz, decía que había sido
un trueno. Otros decían: Un ángel le ha
hablado. 30Respondió Jesús y dijo: No ha
venido esta voz por causa mía, sino por
causa de vosotros. 31Ahora es el juicio de
este mundo; ahora el príncipe de este mundo
será echado fuera. 32Y yo, si fuere levantado
de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.
7Pero
yo os digo la verdad: Os conviene
que yo me vaya; porque si no me fuera, el
Consolador no vendría a vosotros; mas si
me fuere, os lo enviaré. 8Y cuando él
venga, convencerá al mundo de pecado,
de justicia y de juicio. 9De pecado, por
cuanto no creen en mí; 10de justicia, por
cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
11y de juicio, por cuanto el príncipe de este
mundo ha sido ya juzgado.
3También
apareció otra señal en el cielo:
he aquí un gran dragón escarlata, que
tenía siete cabezas y diez cuernos, y en
sus cabezas siete diademas; 4y su cola
arrastraba la tercera parte de las estrellas
del cielo, y las arrojó sobre la tierra.
7Después
hubo una gran batalla en el cielo:
Miguel y sus ángeles luchaban contra el
dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;
8pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar
para ellos en el cielo. 9Y fue lanzado fuera el
gran dragón, la serpiente antigua, que se
llama diablo y Satanás, el cual engaña al
mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus
ángeles fueron arrojados con él.
19Sabemos
que somos de Dios, y el
mundo entero está bajo el maligno. 20Pero
sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y
nos ha dado entendimiento para conocer al
que es verdadero; y estamos en el
verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el
verdadero Dios, y la vida eterna. 21Hijitos,
guardaos de los ídolos. Amén.
1Y
él os dio vida a vosotros, cuando
estabais muertos en vuestros delitos y
pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro
tiempo, siguiendo la corriente de este
mundo, conforme al príncipe de la potestad
del aire, el espíritu que ahora opera en los
hijos de desobediencia,
12Porque
no tenemos lucha contra
sangre y carne, sino contra
principados,
contra
potestades,
contra los gobernadores de las
tinieblas de este siglo, contra
huestes espirituales de maldad en
las regiones celestes.
SATANAS
PRINCIPADO
POTESTAD
GOBERNADOR
PRINCIPADO
POTESTAD
GOBERNADOR
PRINCIPADO
POTESTAD
GOBERNADOR
POTESTAD
GOBERNADOR
GOBERNADOR
HUESTED
HUESTED
HUESTED
HUESTED
HUESTED
HUESTED
HUESTED
HUESTED
HUESTED
HUESTED
HUESTED
HUESTED
3Y
vino a él el tentador, y le dijo: Si eres
Hijo de Dios, di que estas piedras se
conviertan en pan.
10Y
el diablo que los engañaba fue
lanzado en el lago de fuego y azufre,
donde estaban la bestia y el falso profeta;
y serán atormentados día y noche por los
siglos de los siglos.
3Pero
temo que como la serpiente con su
astucia engañó a Eva, vuestros sentidos
sean de alguna manera extraviados de la
sincera fidelidad a Cristo.
1Pero
la serpiente era astuta, más que
todos los animales del campo que Jehová
Dios había hecho; la cual dijo a la mujer:
¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de
todo árbol del huerto?
17mas
del árbol de la ciencia del bien y del
mal no comerás; porque el día que de
él comieres, ciertamente morirás.
4Entonces
la serpiente dijo a la mujer: No
moriréis; 5sino que sabe Dios que el día que
comáis de él, serán abiertos vuestros ojos,
y seréis como Dios, sabiendo el bien y el
mal. 6Y vio la mujer que el árbol era bueno
para comer, y que era agradable a los ojos,
y árbol codiciable para alcanzar la
sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio
también a su marido, el cual comió así
como ella.
5Y
le llevó el diablo a un alto monte, y le
mostró en un momento todos los reinos de
la tierra. 6Y le dijo el diablo: A ti te daré toda
esta potestad, y la gloria de ellos; porque a
mí me ha sido entregada, y a quien quiero
la doy. 7Si tú postrado me adorares, todos
serán tuyos. 8Respondiendo Jesús, le dijo:
Vete de mí, Satanás, porque escrito está:
Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo
servirás.
10El
ladrón no viene sino para hurtar y
matar y destruir; yo he venido para que
tengan vida, y para que la tengan en
abundancia.
43¿Por
qué no entendéis mi lenguaje?
Porque no podéis escuchar mi palabra.
44Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y
los deseos de vuestro padre queréis hacer.
El ha sido homicida desde el principio, y no
ha permanecido en la verdad, porque no
hay verdad en él. Cuando habla mentira, de
suyo habla; porque es mentiroso, y padre
de mentira. 45Y a mí, porque digo la verdad,
no me creéis.
15Así
que, por cuanto los hijos participaron
de carne y sangre, él también participó de
lo mismo, para destruir por medio de la
muerte al que tenía el imperio de la
muerte, esto es, al diablo, 15y librar a todos
los que por el temor de la muerte estaban
durante toda la vida sujetos a servidumbre.
8El
que practica el pecado es del diablo;
porque el diablo peca desde el principio.
Para esto apareció el Hijo de Dios, para
deshacer las obras del diablo. 9Todo aquel
que es nacido de Dios, no practica el
pecado, porque la simiente de Dios
permanece en él; y no puede pecar,
porque es nacido de Dios. 10En esto se
manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del
diablo: todo aquel que no hace justicia, y
que no ama a su hermano, no es de Dios.
24Porque
el siervo del Señor no debe ser
contencioso, sino amable para con todos,
apto para enseñar, sufrido; 25que con
mansedumbre corrija a los que se oponen,
por si quizá Dios les conceda que se
arrepientan para conocer la verdad, 26y
escapen del lazo del diablo, en que están
cautivos a voluntad de él.
3Pero
si nuestro evangelio está aún encubierto,
entre los que se pierden está encubierto; 4en los
cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento
de los incrédulos, para que no les resplandezca la
luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la
imagen de Dios. 5Porque no nos predicamos a
nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a
nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.
6Porque Dios, que mandó que de las tinieblas
resplandeciese la luz, es el que resplandeció en
nuestros
corazones,
para
iluminación
del
conocimiento de la gloria de Dios en la faz de
Jesucristo.
13Porque
éstos son falsos apóstoles,
obreros fraudulentos, que se disfrazan
como apóstoles de Cristo. 14Y no es
maravilla, porque el mismo Satanás se
disfraza como ángel de luz. 15Así que, no
es extraño si también sus ministros se
disfrazan como ministros de justicia; cuyo
fin será conforme a sus obras.
31Dijo
también el Señor: Simón, Simón, he
aquí Satanás os ha pedido para
zarandearos como a trigo; 32pero yo he
rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una
vez vuelto, confirma a tus hermanos.
4que
gobierne bien su casa, que tenga a
sus hijos en sujeción con toda honestidad
5(pues el que no sabe gobernar su propia
casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de
Dios?); 6no un neófito, no sea que
envaneciéndose caiga en la condenación
del diablo. 7También es necesario que
tenga buen testimonio de los de afuera,
para que no caiga en descrédito y en lazo
del diablo.
17Pero
nosotros, hermanos, separados de
vosotros por un poco de tiempo, de vista
pero no de corazón, tanto más procuramos
con mucho deseo ver vuestro rostro; 18por
lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo
ciertamente una y otra vez; pero Satanás
nos estorbó.
18Oíd,
pues, vosotros la parábola del
sembrador: 19Cuando alguno oye la
palabra del reino y no la entiende, viene el
malo, y arrebata lo que fue sembrado en
su corazón. Este es el que fue sembrado
junto al camino.
1Me
mostró al sumo sacerdote Josué, el cual
estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás
estaba a su mano derecha para acusarle. 2Y dijo
Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh
Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te
reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del
incendio? 3Y Josué estaba vestido de vestiduras
viles, y estaba delante del ángel. 4Y habló el
ángel, y mandó a los que estaban delante de él,
diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le
dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he
hecho vestir de ropas de gala.
Porque ya está en acción el misterio de la
iniquidad; sólo que hay quien al presente lo
detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en
medio. 8Y entonces se manifestará aquel inicuo,
a quien el Señor matará con el espíritu de su
boca, y destruirá con el resplandor de su venida;
9inicuo cuyo advenimiento es por obra de
Satanás, con gran poder y señales y prodigios
mentirosos, 10y con todo engaño de iniquidad
para los que se pierden, por cuanto no recibieron
el amor de la verdad para ser salvos. 11Por esto
Dios les envía un poder engañoso, para que
crean la mentira,
14diciendo
al sexto ángel que tenía la
trompeta: Desata a los cuatro ángeles que
están atados junto al gran río Eufrates. 15Y
fueron desatados los cuatro ángeles que
estaban preparados para la hora, día, mes
y año, a fin de matar a la tercera parte de
los hombres.
6Y
a los ángeles que no guardaron su
dignidad, sino que abandonaron su propia
morada, los ha guardado bajo oscuridad,
en prisiones eternas, para el juicio del gran
día;
4Porque
si Dios no perdonó a los ángeles
que pecaron, sino que arrojándolos al
infierno los entregó a prisiones de
oscuridad, para ser reservados al juicio;
2¿O
no sabéis que los santos han de
juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser
juzgado por vosotros, ¿sois indignos de
juzgar cosas muy pequeñas? 3¿O no
sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?
¿Cuánto más las cosas de esta vida?
1Entonces
llamando a sus doce discípulos,
les dio autoridad sobre los espíritus
inmundos, para que los echasen fuera, y
para sanar toda enfermedad y toda
dolencia
11Y
hacía Dios milagros extraordinarios por
mano de Pablo, 12de tal manera que aun
se llevaban a los enfermos los paños o
delantales de su cuerpo, y las
enfermedades se iban de ellos, y los
espíritus malos salían.
1Pero
el Espíritu dice claramente que en los
postreros tiempos algunos apostatarán de la fe,
escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas
de demonios; 2por la hipocresía de mentirosos
que,
teniendo
cauterizada
la
conciencia,
3prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de
alimentos que Dios creó para que con acción de
gracias participasen de ellos los creyentes y los
que han conocido la verdad. 4Porque todo lo que
Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si
se toma con acción de gracias; 5porque por la
palabra de Dios y por la oración es santificado.
49Envió
sobre ellos el ardor de su ira;
Enojo, indignación y angustia, Un ejército
de ángeles destructores.
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