“Rubiales y los Tres Osos”
Lizzy Butler
Jessica Gallego
Hace una vez…
Había una chica pequeña que se llamaba
Rubiales. Ella salió a caminar en el
bosque.
Rubiales econtró una casa desocupada.
Cuando nadie contestaba la puerta, ella
caminó dentro de la casa.
En la cocina, había tres tazas de la avena y
ella tenía hambre.
Ella comió de la taza primera
Gritó,
“¡Esta avena está muy caliente!”
Ella comió la segunda taza de avena.
Gritó,
“¡Esta avena está fría!”
Finalmente, ella probó la última taza.
Dijó,
“¡Esta avena está perfecta!”
Después, ella se sentía cansada.
Rubiales caminó a la sala y vió tres sillas.
Las dos sillas primeras parecían malas.
Entonces, ella se sentó en la silla pequeña.
“¡Esta silla es perfecta!”
Pero, cuando ella se sentó, la silla se daño.
Rubiales tenía mucho sueño, y decidió ir
arriba a mirar los cuartos. Se acostó en la
primera cama pero estaba muy dura. Se
acostó en la segunda cama pero estaba
muy suave.
Después, se acostó en la tercera cama y
estaba perfecta. Rubiales se quedó
dormida allí.
J
Estaba durmiendo cuando de repente
llegaron los osos…
“¡Alguien se ha estado comiendo mi avena!”
gruño el papá oso.
“¡Alguien se ha estado comiendo mi avena!”
dijó la mamá osa.
“¡Alguien se ha estado comiendo mi avena,
y se la comió todo!” exclamó el bebe oso.
“¡Alguien se sentó en mi silla!” gritó el
papa oso.
“¡Alguien se ha estadó sentando en mi
silla también!” dijó la mamá osa.
“¡Alguien se ha estado sentando en mi
silla, y la daño!” lloró el bebe oso.
Decidieron ir arriba a mirar qué más
tocaron…
“¡Alguien se ha estado durmiendo en mi
cama!” exclamó el papá oso.
“¡Alguien se ha estado durmiendo en mi
cama también!” gritó a la mamá.
“¡Alguien se ha estado durmiendo en mi
cama, y todavía esta alli!” exclamó el bebe
oso.
Segundos después, Rubiales se despertó y
gritó por ayuda. Salió de la cama y salió
de el cuarto. Corrió por las escaleras y
corrió hasta el bosque.
Nunca más regresó a la casa de los tres
osos.
FIN
L
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Rubiales y los Tres Osos