Señor, a veces ¡cuánto cuesta
entender a los demás!
Cuando hago
algo con mi
mejor intención
otros ven mal lo
que hago.
Cuando me entrego me critican; eso
me desanima y deja como paralizado.
Parece que cuando iba a lo mío no
tenía tantos problemas..
Pero son tantos los que sufren que no
tengo más remedio que entregarme y lo
hago por ti, porque sé que tú me lo
pides.
Necesito ánimos suficientes para no
venirme abajo y seguir haciendo el
trabajo que tú me encomiendas.
Estoy seguro de que tú me llamas a
trabajar en tu viña, pero debes seguir
siendo mi fuerza
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