Por devoción al Inmaculado Corazón de María, en
latín cor immaculatum, los católicos entienden una
especial consagración que está relacionada con las
apariciones que se produjeron en la localidad
portuguesa de Fátima.
Lucas escribe en su Evangelio, que al
oír las maravillas de los pastores que
fueron a visitarla en Belén; “María,
por su parte, guardaba todas estas
cosas, y las meditaba en su
corazón” (Lucas (SBJ) 2,19),
también refiriéndose a María dice que:
conservaba cuidadosamente todas las
cosas en su corazón. (Lucas (SBJ) 2,
51). En muchos versículos Lucas se
refiere a los sentimientos que tenían los
hombres como sentimientos que nacían y
se cuidaban en el corazón, es así como
también escribe: “porque donde esté
vuestro tesoro, allí estará también
vuestro corazón”. (Lucas (SBJ) 12).
Ciertamente, el corazón de
una familia es con toda
seguridad el corazón de la
madre. El Corazón de la
mama, es el lugar donde
concurren todas las
preocupaciones del hogar,
donde no solo se manifiestan
las alegrías y los dolores,
además todas las
inquietudes que hay que
sacar adelante, sin dejar de
lado la ternura y entrega por
todo cuanto los hijos
necesiten.
María poseía un corazón valiente,
pues ella se mostró a la altura de la
dignidad que correspondía a la
Madre de Cristo. Cuando huyeron los
Apóstoles, estaba en pie ante la cruz,
mirando las llagas de su Hijo, no
como quien espera la muerte de su
tesoro, sino la salvación del mundo. Y
aun quizás porque conociendo la
redención del mundo por la muerte de
su Hijo, ella deseaba contribuir con algo a
la redención universal, conformando su corazón con el
del Salvador
La fiesta del Corazón
Inmaculado de María fue
oficialmente establecida en
toda la Iglesia por el
papa Pío XII, el 4 de
mayo de 1944, para
obtener por medio de la
intercesión de María "la
paz entre las naciones,
libertad para la Iglesia,
la conversión de los
pecadores, amor a la
pureza y la práctica de
las virtudes".
Entreguémonos al Corazón de María diciéndole:
"¡Llévanos a Jesús de tu mano! ¡Llévanos, Reina y
Madre, hasta las profundidades de su Corazón
adorable! ¡Corazón Inmaculado de María, ruega por
nosotros!
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos
verán a Dios. (Mateo (SBJ) 5,8)
El Papa Juan Pablo II declaró que la
conmemoración del Inmaculado Corazón de María,
tiene que ser de naturaleza "obligatoria" y no
"opcional". Es decir, por primera vez en la Iglesia, la
liturgia para esta celebración debe de realizarse en
todo el mundo Católico.
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