H. Basilio Rueda Guzmán,
Testimonios sobre la Fidelidad
en la
Circular del 8 de septiembre de 1984
Serie meditativa 02
cepam
«He aquí cómo logró ganarme mi
profesor. Un día después de haber
prestado un servicio a mis
compañeros, el Hermano me dijo:
“¿Qué serás cuando llegues a
mayor?” “Quiero ser como Vd.” Mi
respuesta fue espontánea. A partir
de ese momento, comencé a ser
marista en el fondo de mi corazón.»
(Testimonio de un Hermano, citado por el H. Basilio Rueda Guzmán, Circular “La Fidelidad”, 8 de septiembre de 1984, CSG, Vol. XXVIII, 519 pp., p. 079)
«Fue el señor cura quien me
encaminó a los Hermanos maristas,
que conocía porque había sido
capellán de una comunidad. El
mismo me acompañó al juniorado y
al despedirse, me dio su bendición y
me dijo: “Conociendo la tierna
devoción que profesas a Jesús y a
María, estoy seguro de que estás
dentro de tu vocación.”»
(Testimonio de un Hermano, citado por el H. Basilio Rueda Guzmán, Circular “La Fidelidad”, 8 de septiembre de 1984, CSG, Vol. XXVIII, 519 pp., p. 082)
«En la escuela me sentí
impresionado por la gran
disponibilidad de un Hermano que
ocupaba las mañanas de los
domingos en enseñarme
cuestiones fuera del programa
escolar, para progresar en los
estudios secundarios que
cursaba.»
(Testimonio de un Hermano, citado por el H. Basilio Rueda Guzmán, Circular “La Fidelidad”, 8 de septiembre de 1984, CSG, Vol. XXVIII, 519 pp., p. 085)
«El noviciado de los
Hermanos estaba a 100
metros de mi casa. Los
domingos asistía a la
bendición del Santísimo
Sacramento, en su capilla y
esto era para mí motivo de
gran alegría.»
(Testimonio de un Hermano, citado por el H. Basilio Rueda Guzmán, Circular “La Fidelidad”, 8 de septiembre de 1984, CSG, Vol. XXVIII, 519 pp., p. 087)
«Progresé mucho en el
conocimiento de María, a raíz de
mi ingreso en la Escuela
secundaria que dirigían los
Hermanos. La naturalidad con que
se expresaban, cuando hablaban
del amor hacia ella, fue el mejor
estímulo para unir mi vida a la
suya, ingresando en el juniorado.»
(Testimonio de un Hermano, citado por el H. Basilio Rueda Guzmán, Circular “La Fidelidad”, 8 de septiembre de 1984, CSG, Vol. XXVIII, 519 pp., p. 087)
«En el colegio de los Hermanos,
quedé impresionado por la vida
del Hermano que me daba clase:
su amabilidad, el interés que
manifestaba por los alumnos,...
De todas las instrucciones
religiosas, fue la lectura frecuente
de la vida del P. Champagnat lo
que más me impresionó.»
(Testimonio de un Hermano, citado por el H. Basilio Rueda Guzmán, Circular “La Fidelidad”, 8 de septiembre de 1984, CSG, Vol. XXVIII, 519 pp., p. 090)
«Acababa de leer una invitación en una
revista para ingresar en los Hermanos de las
Escuelas Cristianas. Exigían una breve
información y unas palabras de
recomendación de algún sacerdote. Rellené
el impreso correspondiente y se lo entregué
a un sacerdote, que era capellán de los
Hermanos maristas, y el bueno del sacerdote
envía, sin más, mi petición y el informe, al
Hermano provincial de los maristas. Y héme
aquí, embarcado. Pero en realidad, lo que yo
quería era eso: ser Hermano educador.»
(Testimonio de un Hermano, citado por el H. Basilio Rueda Guzmán, Circular “La Fidelidad”, 8 de septiembre de 1984, CSG, Vol. XXVIII, 519 pp., p. 094)
«Nadie me informó ni me invitó a nada.
Fue al cumplir mis 17 años cuando
comencé a reflexionar: ¿qué quiero
hacer con mi vida? No pregunté nada a
nadie. Me contenté con pedir al Señor y
a la Virgen, para que me revelasen algo
sobre mi futuro. Recé mucho. El lunes
de Pascua, le dije a mi madre: “Madre,
quiero hacerme Hermano Marista”. El
señor cura me ayudó ingresar al
juniorado.»
(Testimonio de un Hermano, citado por el H. Basilio Rueda Guzmán, Circular “La Fidelidad”, 8 de septiembre de 1984, CSG, Vol. XXVIII, 519 pp., p. 096)
«Quedé profundamente impresionado de mi
primera maestra, y, fruto de su ejemplo, fue
mi deseo de dedicarme también, como ella,
a enseñar a leer, a escribir, a hacer cuentas
y a amar a Dios y a la Santísima Virgen.
Hacia los 10 años, oí un día: “Lo que podría
llenar una vida, no es él ser profesor, sino
consagrarse a Dios”. Entonces ¿habrá que
ser sacerdote? No sentía tal deseo. A mis
12 años se entrecruza mi vida con la de un
marista. Era justamente lo que yo estaba
esperando.»
(Testimonio de un Hermano, citado por el H. Basilio Rueda Guzmán, Circular “La Fidelidad”, 8 de septiembre de 1984, CSG, Vol. XXVIII, 519 pp., p. 096)
«Nací en un medio protestante. Pensé,
durante un tiempo, ser Pastor. A mis 14
años, mantuve el primer contacto con un
sacerdote católico. En un día de Navidad,
no pudiendo asistir a la Misa del Gallo,
participé en una exposición del Santísimo
en la capilla de unas religiosas, las
Adoratrices. Me planteé preguntas como
éstas: ¿Por qué estas Hermanas llevan
este género de vida? ¿Por quién? Era, sin
duda, el llamamiento del Señor.»
(Testimonio de un Hermano, citado por el H. Basilio Rueda Guzmán, Circular “La Fidelidad”, 8 de septiembre de 1984, CSG, Vol. XXVIII, 519 pp., p. 098)
Ellos han vivido esas experiencias
en su relación con el tema de la
Fidelidad…
¿Y cuál sería tu testimonio
personal sobre tu Fidelidad
a Dios?
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