¿Quien dijo que al morir no nos llevamos nada…?
¿O que un hombre no puede cambiar la historia moderna?
Este joven polaco que una vez trabajó en una cantera.
Este sacerdote polaco que soportó la ocupación nazi en la segunda guerra mundial.
Este obispo de Cracovia que soportó la dictadura comunista.
Fue el hombre preparado por Dios para una misión muy especial; convertirse en el
Líder de la Iglesia en momentos muy difíciles para la Humanidad.
Ese hombre fue el Papa que tuvo el valor de viajar por todo el mundo, incluso por
Cuba y USA donde no hay mayoría de católicos.
Y supo decir su verdad de manera valiente y clara al más humilde y también al más
poderoso.
Este Papa que sobrevivió a dos disparos a quemarropa.
Y enseñó con el ejemplo a perdonar a quienes nos ofenden… o nos disparan.
Le dio un giro radical a la Iglesia Católica; visitó a millones de
personas en todo en mundo católicos y no católicos.
Se reunió con Líderes Judíos y Ortodoxos, enseñando con el ejemplo sobre la
tolerancia y el diálogo.
Tuvo el valor de pedir perdón por los errores de la Iglesia en el pasado.
Pero, sobre todo, nos enseñó a no desmayar en la fe y nuestros
principios; a no tener miedo ni ante dictaduras, ni ante tiranías ni
ante las balas.
Y todo el mundo católico pudo sentir al Papa como un amigo cercano, ese amigo que
se puso un gorro nativo en Iquitos, un sombrero en México o un casco minero en
Bolivia.
Ese tipo de líder era Karol, el Papa Peregrino, el amigo que ya no
está más entre nosotros, pero que al irse se lleva todo…
Se lleva todo nuestro amor, nuestra pena, nuestro reconocimiento, nuestra gratitud;
pero también nos deja algo muy hermoso.
Nos deja llenos de esperanza.
¡Hasta Siempre Amigo!…
Nunca te olvidaremos…
Descargar

Diapositiva 1