Pablo vive
a Jesús
en la cárcel
Carta
a los
filipenses
Diseño: JL Caravias sj
Doy gracias a mi Dios cada vez
que me acuerdo de ustedes,
y siempre que rezo por ustedes,
lo hago con alegría Flp 1,3s
Si Dios empezó tan buen
trabajo en ustedes,
estoy seguro de que
lo continuará hasta
concluirlo el día
de Cristo Jesús.
Bien sabe él que los
amo tiernamente
Ruego que el amor crezca en ustedes
Así llegarán al día de Cristo
1,6-10
Sepan que
el Evangelio
ha progresado con
lo que me sucede
Todos saben que
estoy encadenado
por Cristo…
Yo sé que todo esto se convertirá en bien…
En cualquier circunstancia Cristo aparecerá
más grande a través mío,
sea que yo viva, sea que muera 1,12-20
Cristo es
mi vida,
y de la misma
muerte
saco provecho
Siento gran deseo de partir
y estar con Cristo.
Pero me
quedaré
con ustedes
para que
puedan
progresar
y alegrarse
en su fe.
1,21-25
Procuren ordenar su vida de acuerdo
con la Buena Nueva
de Cristo.
Tengan un
mismo amor
Tengan los mismos sentimientos
que tuvo
Cristo
Jesús
1,27; 2,2.5
Él, siendo de condición divina,
no se apegó a su igualdad con Dios,
sino que se redujo a nada,
tomando la condición de servidor,
y llegó a ser semejante a cualquier hombre.
Y encontrándose en
la condición humana,
se rebajó a sí mismo,
haciéndose obediente
hasta la muerte,
y muerte en una cruz.
2,6-8
Por eso Dios lo engrandeció y le dio el
Nombre que está sobre todo nombre,
para que al Nombre de Jesús
se doble toda rodilla
en los cielos,
en la tierra y
entre los muertos,
y toda lengua proclame que Cristo Jesús
es el Señor, para gloria de Dios Padre 2,9-11
Todo me parece pérdida,
en comparación
con la gran ventaja
de conocer a Cristo
No me importa más
que ganar a Cristo
y encontrarme con él,
desprovisto de
todo mérito personal
3,8s
Quiero conocerlo, participar en sus
sufrimientos y experimentar el poder
de su resurrección
3,10
Voy reproduciendo en mí su muerte,
esperando alcanzar su resurrección…
Quiero
experimentar
el poder
de su
resurrección
Prosigo mi carrera
hasta alcanzar
a Cristo Jesús,
quien ya me
dio alcance
Olvidando lo
que dejé atrás,
corro hacia
la meta,
mirando al premio
para el que
Dios me llamó:
Cristo Jesús.
3,12-14
Él cambiará
nuestro
cuerpo miserable,
usando esa fuerza
con la que
puede someter
a sí el universo,
y lo hará semejante
a su propio cuerpo
del que irradia
su gloria. 3,21
Alégrense en el Señor en todo momento
Den a todos muestras de un espíritu
muy comprensivo.
El Señor está cerca:
no se inquieten por nada.
Fíjense en todo lo que encuentren
de verdadero, noble, justo, limpio;
en todo lo que es fraternal y hermoso;
en todos los valores morales
que merecen alabanza…
Y el Dios de la paz estará con ustedes. 4,8s
Amén
4,13
Ecos paulinos de Teilhard de Chardin:
¡Oh Cristo Jesús!, mi corazón,
enamorado de las realidades cósmicas,
se entrega apasionadamente a Ti.
Te amo, Jesús, por la Multitud que se refugia en Ti y a la que
se oye bullir, orar, llorar…, cuando uno se aprieta contra Ti.
Te amo por la trascendente
e inexorable fijeza de tus designios…
Te amo por las prolongaciones de tu Cuerpo y de tu Alma
en toda la Creación...
Jesús, dulce como un Corazón, ardiente como una Fuerza,
íntimo como una Vida;
Jesús, en quien puedo fundirme,
con quien debo dominar y liberarme,
te amo como el Mundo que me ha seducido.
Eres Tú a quien mis hermanos, incluso los que no creen,
sienten y persiguen a través de la magia del gran Cosmos.
Cristo glorioso…,
Tú, cuyas manos aprisionan las estrellas;
Tú que eres el primero y el último,
el vivo, el muerto y el resucitado;
Tú que concentras en tu exuberancia todos los encantos,
todos los gustos, todas las fuerzas, todos los estados;
a Ti es a quien llama mi ser con una ansia
tan amplia como el Universo: ¡Escóndeme en Ti, Señor!…
En la Vida que brota en mí,
en esta Materia que me sostiene,
hallo algo todavía mejor que tus dones:
te hallo a Ti mismo.
A Ti, que me haces participar de tu Ser y me moldeas…
No es como el rayo, ni como una sutil materia,
sino como Fuego, como yo te deseo…
No seas para mí, Jesús, tan solo un hermano,
¡sé también un Dios!…
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