Lección 11 para el 12 de junio de 2010
Es un trastorno del estado de ánimo que implica abatimiento e infelicidad y
que puede ser transitorio o permanente.
Su origen es multifactorial, aunque hay que destacar factores
desencadenantes tales como el estrés y sentimientos derivados de una
decepción sentimental, la contemplación o vivencia de un accidente, asesinato
o tragedia, el trastorno por malas noticias, pena, y el haber atravesado una
experiencia cercana a la muerte.
También hay otros orígenes, como
el duelo por la muerte de un ser
querido, el cuidado de ancianos o
personas incapacitadas o incluso el
consumo de determinadas
sustancias (alcohol, drogas, …), así
como una predisposición genética o
un condicionamiento educativo.
Toda persona, creyente o no, está expuesta
a la depresión.
Solo porque nos sintamos
desanimados, deprimidos o abatidos
no significa que hemos perdido
nuestra conexión con Dios.
En la Biblia encontramos ejemplos de
creyentes fieles que, sin dejar de serlo,
se sintieron deprimidos.
E L E J E M P L O D E D AV I D
En el Salmo 42 David
expone algunas de las causas
de su profunda tristeza.
Entre ellas se encuentra el
hecho de no poder acudir a
la casa de Dios para alabarle
(versículos 4-5) y la
persecución de sus enemigos
(versículos 9-10)
En ambos casos, encontró su
consuelo en la espera en
Dios (versículos 5 y 11)
EL EJEMPLO DE ELÍAS
Después del éxito alcanzado en el
monte Carmelo, Elías esperaba una
rápida reforma espiritual de Israel.
Al no producirse esta reforma
inmediata y ser amenazado de
muerte por Jezabel, la depresión se
apoderó de él y perdió su confianza
en Dios.
Deseando la muerte, huyó a la
soledad deprimente del desierto.
“Para los desalentados hay un remedio seguro en la fe, la oración y el
trabajo. La fe y la actividad impartirán una seguridad y una satisfacción
que aumentarán de día en día. ¿Estáis tentados a ceder a presentimientos
ansiosos o al abatimiento absoluto? En los días más sombríos, cuando en
apariencia hay más peligro, no temáis. Tened fe en Dios. El conoce vuestra
necesidad. Tiene toda potestad. Su compasión y amor infinitos son
incansables. No temáis que deje de cumplir su promesa. El es la verdad
eterna. Nunca cambiará el pacto que hizo con los que le aman. Y otorgará
a sus fieles siervos la medida de eficiencia que su necesidad exige”
Elena G. de White, Profetas y reyes, p. 121
La relación personal con Dios debe ser nuestra
prioridad en esta vida.
Esto nos permitirá priorizar el resto de
nuestras actividades y nos librará de
muchas de las preocupaciones que
repercuten negativamente en nuestra
salud física y emocional.
“Oh hombre, él te ha
declarado lo que es
bueno, y qué pide
Jehová de ti: solamente
hacer justicia, y amar
misericordia, y
humillarte ante tu Dios”
(Miqueas 6:8)
Debemos tener una actitud gozosa, aún en medio
de los problemas. ¿Por qué?
“El corazón alegre constituye
buen remedio” (Proverbios 17:22)
Los expertos dicen que la risa tiene
múltiples ventajas:
☺ Inmuniza contra la depresión y angustia.
☺ Cuando uno se ríe segrega más adrenalina, lo que potencia la
creatividad y la imaginación.
☺ Al reír, el cerebro hace que nuestro cuerpo segregue endorfinas,
sedantes naturales del cerebro similares a la morfina, combatiendo el
dolor; cinco o seis minutos de risa continua actúan como un analgésico.
☺ Con cada carcajada se ponen en marcha cerca de 400 músculos,
incluidos algunos del estómago que sólo se pueden ejercitar con la risa.
“El corazón alegre constituye
buen remedio” (Proverbios 17:22)
Los expertos dicen que la risa tiene
múltiples ventajas:
☺ Actúa como un masaje. La columna vertebral y cervicales que es donde por lo
general se acumulan tensiones, se estiran al reírnos. Además se estimula el
bazo y se eliminan las toxinas. Con este movimiento el diafragma origina un
masaje interno que facilita la digestión y ayuda a reducir los ácidos grasos y
las sustancias tóxicas.
☺ Al reírnos se lubrican y limpian los ojos con lágrimas. La carcajada hace
vibrar la cabeza y se despeja la nariz y el oído.
☺ Cuando ríes entra el doble de aire en los pulmones, de ahí que la piel se
oxigene más. En concreto, los pulmones mueven 12 litros de aire en vez de los
6 habituales, lo que mejora la respiración y aumenta la oxigenación.
Si nos mantenemos en una buena relación con Cristo, esto
afectará a la forma en que veamos y tratemos a los demás.
Los estudios han demostrado
que ver a otros en una forma
positiva y benévola puede
impactar benéficamente en
nuestra resistencia a las
infecciones y nos hará
agradables para los demás.
Tener una buena relación
con Cristo y una actitud
positiva hacia los demás nos
beneficia en nuestra salud
física, emocional y espiritual.
“El valor, la esperanza, la fe, la simpatía, el amor: todas
estas cosas fomentan la salud y alargan la vida. Un
espíritu satisfecho y alegre es como salud para el cuerpo
y fuerza para el alma.
El agradecimiento, la alegría, la benevolencia, la
confianza en el amor y en el cuidado de Dios, son otras
tantas incomparables salvaguardias de la salud…
Los verdaderos principios del cristianismo abren ante
todos nosotros una fuente de inestimable felicidad.
Deberíamos cultivar un estado de
ánimo alegre, optimista y apacible;
porque nuestra salud depende de ello”
Elena G. de White, Dios nos cuida, 12 de febrero)
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