La bandera de la II República tiene tres franjas
horizontales, de arriba a abajo: roja, gualda y morada.
El escudo era similar al anterior monárquico aunque la
corona se había sustituido por una de tipo mural.
Serenos y alegres
valientes y osados
cantemos soldados
el himno a la lid.
De nuestros acentos
el orbe se admire
y en nosotros mire
los hijos del Cid.
Soldados la patria
nos llama a la lid,
juremos por ella
vencer, vencer o morir.
El mundo vio nunca
más noble osadía,
ni vio nunca un día
más grande el valor,
que aquel que, inflamados,
nos vimos del fuego
excitar a Riego
de Patria el amor.
Soldados la patria
nos llama a la lid,
juremos por ella
vencer, vencer o morir.
La trompa guerrera
sus ecos da al viento,
horror al sediento,
ya ruge el cañon
a Marte, sañudo,
la audacia provoca
y el ingenio invoca
de nuestra nación.
Soldados la patria
nos llama a la lid,
juremos por ella
vencer, vencer o morir.
Letra oficial del
“Himno de Riego”
en la II República
Si los curas y frailes supieran
la paliza que les van a dar,
subirían al coro cantando:
"Libertad, libertad, libertad!"
Si los Reyes de España supieran
lo poco que van a durar,
a la calle saldrían gritando:
"¡Libertad, libertad, libertad!"
Un hombre estaba cagando
y no tenía papel
pasó el Rey Alfonso XIII
y se limpió el culo con él.
Letra satírica del
“Himno de Riego”
en la II República
Se abrió la campaña electoral en un clima
que tendía a la aglutinación en dos bandos:
el monárquico y el republicano (coalición
republicano-socialista). El domingo 12 de
abril, desde las ocho de la mañana se
formaron inmensas colas de votantes ante
los colegios electorales de todas las
ciudades y pueblos del país. En realidad
votaba el 66,9 % del censo electoral y,
salvo incidentes de tono menor, las
elecciones se realizaron en perfecto orden.
A media tarde, comenzaron a llegar los resultados de los escrutinios que confirmaban el
triunfo de las candidaturas republicano-socialistas en todas las grandes ciudades (41 de
las 50 capitales de provincia). En Madrid los servicios de Seguridad se habían desplomado y , salvo hechos aislados, no intervenían contra los manifestantes. La bandera republicana flotaba a las tres de la tarde del día 14 sobre el Palacio de Comunicaciones, lo que
indicaba que la red telegráfica de todo el país estaba en manos de los republicanos.
De Cibeles a Puerta del Sol no se podía dar un paso. Los obreros habían abandonado las
fábricas, los estudiantes los centros docentes, los empleados sus oficinas... la ciudad
entera estaba ocupada por las masas. El estado de ánimo multitudinario creó una inmensa
esperanza de carácter primordialmente emocional. Cada cual piensa que la República será
tal como él la concibe y que responderá a sus intereses.
Gobierno Provisional II República.
De arriba a abajo y de izquierda a derecha:
Fernando de los Ríos,
Álvaro de Albornoz,
Azaña,
Marcelino Domingo,
el capitán Galán,
Lerroux,
Casares Quiroga,
Largo Caballero,
Martínez Barrio,
Alcalá-Zamora,
Miguel Maura,
Indalecio Prieto,
Nicolau d'Olwer,
Macià y
el capitán García Hernández.
Gobierno Provisional de la II República. De izquierda a derecha: Diego Martínez Barrio,
José Giral, Francisco Largo Caballero, Miguel Maura, Alejandro Lerroux, Niceto Alcalá
Zamora, Fernando de los Ríos, Indalecio Prieto, Marcelino domingo, Manuel Azaña y
Santiago Casares Quiroga.
“República democrática de
trabajadores”: intento de dar
contenido socialista a la
Constitución.
El país se configuraba como un
Estado integral que reconocía el
derecho de autonomía de las
regiones.
Amplios derechos individuales,
sociales y económicos y mención
expresa a la reforma agraria.
Estado aconfesional y enseñanza
laica: anticlericalismo
constitucional.
Cortes unicamerales: Congreso de
los Diputados. Sufragio universal
(voto de la mujer por primera
vez).
El Bienio Reformista (1931-1933)
Tras aprobarse la Constitución, se inició un nuevo período con
un gobierno presidido por Manuel Azaña y formado por
republicanos de izquierda y socialistas. En diciembre, Niceto
Alcalá Zamora fue elegido Presidente de la República.
El gobierno republicano-socialista emprendió un amplio
programa de reformas en un contexto económico
desfavorable, marcado por el ascenso del paro. Estas fueron
sus principales medidas:
La Ley de Reforma Agraria (1932). Pretendía acabar con el latifundismo y satisfacer la demanda
de los jornaleros sin tierras, mediante la expropiación de grandes fincas y su redistribución
entre los campesinos. Pero la incompetencia del Estado, las costosas indemnizaciones y la
resistencia de los propietarios, hizo que hubiera muchos menos asentamientos de los previstos.
La lentitud de la reforma provocó graves sucesos, como el de Casas Viejas.
Las reformas laborales. Promovidas desde el Ministerio de Trabajo por Largo Caballero, líder de
la UGT: la Ley de Contratos de Trabajo regulaba los convenios colectivos, negociados entre la
patronal y los sindicatos; y se vio reforzada por la Ley de Jurados Mixtos, institución semejante a
los comités paritarios de la Dictadura anterior. De aplicación exclusivamente rural fueron la Ley de
Términos Municipales (emplear primero a los trabajadores del municipio), la de Laboreo Forzoso
o la de Accidentes de Trabajo y la jornada laboral de ocho horas.
La reforma militar. Su objetivo era modernizar el Ejército y subordinarlo al poder civil (control de los
ascensos, pases a la reserva), medidas que no gustaron a muchos militares, como se manifestó en
el golpe de Estado de Sanjurjo en agosto de 1932 (donde confluyeron otras causas), que le llevó a
la cárcel tras el fracaso. Para mantener el orden público se creó la Guardia de Asalto, cuerpo
policial fiel a la República, dejando a la Guardia Civil la custodia del campo.
Las medidas religiosas y educativas. Encaminadas a la creación de un Estado laico a través de
la Ley de Congregaciones Religiosas, la implantación del matrimonio civil y el divorcio y de una
educación laica como instrumento de igualdad y de modernización del país, aumentaron el
distanciamiento entre los católicos y el nuevo régimen, ya importante desde la pastoral del
Cardenal Segura contra la República y la posterior quema de conventos (mayo de 1931).
Las autonomías regionales. Francesc Macià proclamó la República catalana dentro de la
Federación Ibérica, pero desistió a cambio de la promesa del Gobierno de un Estatuto de
Autonomía, aprobado en septiembre de 1932, que dotaba a Cataluña de un gobierno propio, la
Generalitat, y un Parlament con amplias competencias legislativas. También se elaboró un Estatuto
en el País Vasco (no aprobado por el momento), y proyectos en Galicia y en Andalucía.
"El Excmo. Sr. General Don José Sanjurjo, Teniente General de los Ejércitos: Hago
saber: Queda declarado el Estado de Guerra en toda la región andaluza, con las
consecuencias que dicho estado lleva consigo. Como Capitán General de Andalucía,
asumo el mando, concentrando en mi autoridad todos los poderes. Así como Dios me
permitió llevar al Ejército Español a la victoria en los campos africanos, ahorrando
el derramamiento de sangre moza, confío en que también hoy, me será permitido,
con mi actitud, llevar la tranquilidad a muchos hogares humildes y la paz a todos los
espíritus. ¡Viva España Única e Inmortal! “
Quema de iglesias y conventos en
mayo de 1931, como reacción la
pastoral del Cardenal Segura
Francesc Maciá,
líder de la Esquerra
Republicana en el
balcón de la
Generalitat el mismo
día 14.04.1931
CATALANES:
Interpretando el sentimiento y los anhelos del pueblo que nos acaba
de dar su sufragio, proclamo la República Catalana como Estado
integrado de la Federación ibérica.
José María Gil Robles
funda la CEDA
La Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) fue creada
en un congreso celebrado en Madrid a principios de marzo de 1933.
La derecha se había dado cuenta de que necesitaba clarificar sus
mensajes para consolidar su presencia en la vida pública.
Alejandro Lerroux en un mitin republicano en
la plaza de toros de las Ventas de Madrid
El Bienio radical-cedista (1933-1936)
Tras las elecciones, Lerroux formó un gabinete
conformado exclusivamente por miembros de su
partido.
La CEDA apoyó al gobierno desde el
Parlamento. Lerroux se vio así obligado a iniciar lo que
los grupos de derecha reclamaban, una política de
rectificación de las reformas del bienio anterior. Esta
nueva política se concretó en la paralización de las
reformas iniciadas:
El Bienio radical-cedista (1933-1936)
Paralización de la reforma agraria, con la consiguiente expulsión de
las tierras que habían ocupado de miles de jornaleros.
Paralización de la reforma militar y designación para puestos clave
de militares claramente antirrepublicanos como Franco, Goded o Mola.
Esta nueva política fue completada con un amnistía para los
participantes en el golpe de Sanjurjo en 1932.
Conciliación con la Iglesia Católica.
Paralización de las reformas educativas. Parón en el programa de
construcciones escolares y anulación de la enseñanza mixta.
Enfrentamiento a los nacionalismos periféricos. Freno al proyecto
de Estatuto de Autonomía vasco, presentado por el PNV y enfrentamientos
con la Generalitat catalana, que presidía Lluis Companys, dirigente de
ERC, desde enero de 1934.
Radicalización del enfrentamiento político
En un contexto de crisis económica internacional y
de triunfo de los extremismos en Europa
con el triunfo de Hitler en 1933 y
la consolidación de la dictadura de Stalin en la URSS,
la lucha política se radicalizó en nuestro país.
España se polarizó entre las "derechas" y las "izquierdas".
Revolución de Octubre de 1934
La creciente tensión entre los dos polos políticos culminó con la entrada
de tres ministros de la CEDA en el gobierno en octubre de 1934. Esta
remodelación del gobierno fue interpretada por la izquierda como el
anuncio del triunfo inminente del fascismo en nuestro país. La cada
vez más radicalizada izquierda, PSOE, UGT, CNT, PCE, llamó a la
huelga general contra el gobierno. El seguimiento fue muy desigual.
El movimiento fracasó en Madrid. El gobierno acuarteló a las tropas y
detuvo a los principales dirigentes socialistas y comunistas.
En Barcelona, Companys, desde la presidencia de la Generalitat,
dirigió una insurrección con claro matiz independentista. La revuelta
fue rápidamente reprimida por del Ejército.
La Guardia Civil escolta un grupo de prisioneros
tras fracasar la revolución en Asturias.
ESTRAPERLO
La palabra "Estraperlo" es una gran prueba de que nuestra
Lengua está viva. De introducción bastante reciente, su
significado se vincula a cualquier modalidad de comercio
ilegal o negocio fraudulento. Es una de las aportaciones
lingüísticas al Diccionario que debemos al período de la II
República Española (1.931-1.939); más concretamente, su
significado se desarrolló entre 1.933 y 1.935. Dos
holandeses, Strauss y Perlowitz, con antecedentes muy
turbios en el mundo de los juegos de azar, llegaron a España
y lograron engatusar a varios miembros del gobierno y
políticos del momento. Aunque el juego estaba prohibido en
España, plantearon una magnífica ruleta eléctrica que podría
ser una maravillosa innovación tecnológica. El "invento", que
llevaba el nombre de sus creadores (stra-perl) resultó un
magnífico timo, en el que estuvo plenamente involucrado el
propio Presidente del Gobierno, D. Alejandro Lerroux.
Durante 2 años constituyó una fuente importante de
debates parlamentarios y escándalos denunciados por la
Prensa. El escándalo alcanzó de lleno a los políticos de la
Derecha Republicana, provocando su caída. El uso popular
consagró los términos "estraperlo" o "estraperlista", para
referirse a cualquier forma de "mercado negro" o ilegal.
Las elecciones de 1936 y el Frente Popular
En un ambiente de creciente radicalización, se presentaron las
siguientes candidaturas a las elecciones de febrero de 1936:
Frente Popular: pacto electoral firmado en enero de 1936 por
Izquierda Republicana, PSOE, PCE, POUM (Partido Obrero de
Unificación Marxista) y Esquerra Republicana de Catalunya. Este
pacto agrupaba a todas las izquierdas. La CNT, con muchos presos en
la cárcel, no pidió la abstención y apoyó de forma tácita a la coalición
de izquierdas.
La coalición de los grupos de derecha, formada por la CEDA y
Renovación Española, acudió con un programa basado en el miedo a
la revolución social. La Falange y el PNV se presentaron por su cuenta.
Cartel electoral del
Frente Popular
Madrid celebra el triunfo del Frente Popular
El nuevo gabinete inició rápidamente la acción reformista:
Amplia amnistía para todos los represaliados tras octubre de 1934.
Restablecimiento del Estatuto catalán.
Alejamiento de Madrid de los generales más sospechosos de golpismo.
Franco, Mola y Goded fueron destinados a Canarias, Navarra y Baleares.
Reanudación de la reforma agraria. Esta medida fue rápidamente
desbordada por la acción de los jornaleros que se lanzaron a la ocupación de
fincas.
Tramitación de nuevos estatutos de autonomía. El Estatuto de Galicia,
fue aprobado en plebiscito en junio de 1936, y el del País Vasco estaba
prácticamente terminado en julio de 1936.
La II República homenajea a Stalin, Molotov y Vorochinov, en la Puerta de Alcalá.
Mientras, el ambiente social era cada vez más tenso.
La izquierda obrera había optado por una postura claramente
revolucionaria y la derecha buscaba de forma evidente el fin del
sistema democrático.
Desde el mes de abril se sucedieron los enfrentamientos violentos
callejeros entre grupos falangistas y milicias socialistas, comunistas y
anarquistas.
Mientras la conspiración militar contra el gobierno del Frente Popular
avanzaba. Por un lado, había una trama política conformada por los
principales líderes de los partidos: Gil Robles, Calvo Sotelo, Jose
Antonio Primo de Rivera. Por otro lado, crecía el número de generales
implicados: Franco, Goded, Fanjul, Varela... Emilio Mola, destinado
en Pamplona, se convirtió en el jefe de la conspiración, el "director"
del golpe. La salidad antidemocrática tenía valedores internacionales.
Muy pronto se iniciaron los contactos con Mussolini y Hitler.
El 12 de julio era asesinado
por extremistas de derecha
un oficial de la Guardia de
Asalto, el teniente Castillo.
La respuesta llegó la siguiente
madrugada con el asesinato de
José Calvo Sotelo por parte
de un grupo de miembros de
las fuerzas de seguridad. El
enfrentamiento era inevitable.
GUERRA CIVIL
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