Se podría decir, sin temor
a equivocarnos, que la
misión espacial más
exitosa de todos los
tiempos (aparte de la
llegada del hombre a la
luna) ha sido el
lanzamiento de las
sondas gemelas Voyager.
Partieron desde Cabo
Cañaveral, Florida, el
verano de 1977, y se
lograron obtener las
primeras imágenes
detalladas jamás vistas
de mundos lejanos.
La Tierra y la Luna fueron por primera vez fotografiadas el
18 de septiembre de 1977, por la nave espacial Voyager 1.
El primer gran hito del viaje de la Voyager 1 ocurrió en marzo
de 1979, cuando pasó junto a Júpiter. En su misión realizó
19.000 fotografías entregando información y observaciones
detalladas de las lunas, anillos, campo magnético y
condiciones de radiación de Júpiter.
La atmósfera de Júpiter fotografiada desde la Voyager 1.
Con el acercamiento a la luna Lo
de Júpiter se pudo observar por
primera vez actividad volcánica
fuera de nuestro planeta.
En noviembre de 1980 la nave pasó por Saturno, en esta
ocasión descubrió estructuras complejas en el sistema de
anillos del planeta y consiguió datos de la atmósfera de
Saturno y de su mayor luna, Titán.
Esta imagen tomada por el Voyager 1 nos
muestra a Titan, cubierta de una gruesa capa de
nubes. Los instrumentos de la nave mostraron
que tiene una atmósfera más densa que Marte y
probablemente más que la de la Tierra.
Saturno con tres de
sus satélites visto
por la sonda
Voyager 2 en 1981.
La Voyager 2 adoptó una trayectoria diferente con un mayor
impulso gravitatorio, de esta manera alcanzó el máximo
acercamiento a Urano el 24 de enero de 1986 descubriendo 10
lunas antes desconocidas.
Una de ellas la luna Miranda, que resultó ser uno de los
cuerpos más sorprendentes. La Voyager 2 descubrió al
sobrevolarla cañones de 20 kilometros de profundidad y una
mezcla de superficies nuevas y viejas.
La máxima aproximación a
Neptuno tuvo lugar el 25 de
agosto de 1989. Con la sonda
Voyager 2 se pudo observar
una enorme tormenta durante
su visita al sistema de
Neptuno. Los huracanes
extraterrestres son
notablemente similares a los
que vemos en la Tierra.
En 1990, la Voyager 1 capturó
la imagen conocida como "Pale
Blue Dot", una foto de la Tierra
desde las afueras del Sistema
Solar, en el que el planeta se
ve como un pequeño punto
celeste.
El astrónomo Carl Sagan fue
quien solicitó que el Voyager 1
diera media vuelta y tomara la
fotografia, que lleva a pensar
en la enormidad del espacio y
lo pequeña que es la Tierra.
El pensamiento del astrónomo
fue: la Tierra no es más que un
pequeñísimo grano formando
parte de una basta arena
cósmica; una mota de polvo
suspendida en un rayo de Sol.
Actualmente las sondas Voyager se encuentran fuera de la
influencia del Sol. En el año 2007 cruzaron la frontera del
Sistema Solar y están adentrándose en el vasto Espacio
Interestelar. Desde esta lejana posición el Sol es apenas un
punto muy brillante en el firmamento.
Se nos pasa la vida
concentrados en nuestro
pequeño mundo y no nos
paramos a pensar que
existe una inmensidad
infinita la cual impresiona
tan solo imaginarla. Las
sondas Voyager llevan
viajando más de 30 años a
unos 60.000 kilómetros
por hora y se encuentran a
más de 14.000 millones de
kilómetros de la Tierra. Se
espera que las baterías
nucleares de larga
duración suministren
energía a las sondas
hasta el 2020 cuando
estén a 21.000 millones de
kilómetros de la Tierra.
Él hizo la tierra
con su poder,
Afirmó el mundo
con maestría,
Y extendió los
cielos con
inteligencia.
Jeremías 51:15
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