CLIC
Santa Madre de Dios, Virgen María,
en la Asunción por Reina coronada,
antes en Concepción, Inmaculada,
que a quien reza, hacia Dios sirves de guía:
hoy me llego ante Ti con la alegría
de traer mi oración de amor ornada,
seguro que por Ti será escuchada,
la misma que de niño te decía
en aquella cocina de Brimeda,
al recoger las noches el diario
ejemplo de mi abuela, y que aún me queda
en oro emocional de relicario.
La seguirá rezando mientras pueda,
en Corona de rosas, mi Rosario
1º
LA ENCARNACIÓN
DEL
HIJO DE DIOS
Y el ángel le dijo: No temas, María,
porque has hallado gracia delante de Dios;
concebirás en tu seno y darás a luz un hijo,
y le pondrás por nombre Jesús.
Lc 1, 30-31
Vuela Gabriel desde el cielo
trayendo el “Ave María”.
Con sus alas escribía
el gran misterio su vuelo
de aquello, que fue el anhelo
esperando al Salvador.
Se disipó así el temor
de aquella Antigua Alianza.
Ahora la fe lo alcanza
en su belleza hecha flor.
2º
LA VISITACIÓN
DE NUESTRA SEÑORA A SU
PRIMA
SANTA ISABEL
Y en cuanto oyó Isabel el saludo de María,
el niño saltó de gozo en su seno… Lc 1, 41
Lució el gozo la alegría
con el “Bendita tú eres
entre todas las mujeres”.
Así Isabel recibía
la visita de María,
llegando su dicha a tanto,
que aquella luz era cuanto
el cielo pudiera dar,
si el que viene a iluminar,
es el Espíritu Santo.
3º
EL NACIMIENTO
DE JESÚS EN BELÉN
Y sucedió que, estando en Belén, le llegó a María
la hora del parto, y dio a luz a su Hijo primogénito. Lc 2, 6
En Belén la Noche Buena
se hace luz en flor de Dios.
José y María, son dos
a quienes la dicha llena,
cuando contemplan que estrena
ese Dios su humanidad
en violeta de humildad;
que así dispuso el portento
Jesús a su nacimiento
en aquella claridad.
4º
LA PRESENTACIÓN
DEL NIÑO JESÚS
EN EL TEMPLO
Y cumplidos los días de la purificación,
llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor. L 2, 22
Luce esplendores el Templo,
porque el que nació en Belén,
llega hasta Jerusalén,
siendo de la Ley ejemplo.
Con emoción lo contemplo
en los brazos de María,
a la que ilumina el día
la entrega en Presentación,
y en la doble profecía
del anciano Simeón.
5º
EL NIÑO JESÚS
PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO
… el niño Jesús se quedó en Jerusalén,
sin que lo advirtieran sus padres …
al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo,
sentado en medio de los doctores,
escuchándoles y preguntándoles. L 2
Tan grande como el dolor
del Niño Jesús perdido,
fue, sí, el gozo recibido
de hallarlo, todo candor,
con humildad de un menor,
entre los sabios del Templo.
Si en su lección le contemplo,
sé lo que viene a enseñar:
Saber oír… preguntar…
Jesús Niño es el ejemplo.
1º
BAUTISMO
DE JESÚS EN EL JORDÁN
Bautizado Jesús, salió luego del agua;
y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu Santo de Dios
que bajaba en forma de paloma y venía sobre él.
Y una voz que salía de los cielos decía:
“Este es mi Hijo amado, en quien me complazco” Mt 3, 16-17
A Jesús en el Jordán,
el que en la Visitación
se alegró con la emoción,
y que se iba a llamar Juan,
le bautiza. En el afán
de no apetecer loores,
se asemejó a pecadores,
aunque Él no tenía pecado.
Así ejemplo nos ha dado
de no creernos superiores.
2º
AUTORREVELACIÓ DE JESÚS
EN LAS BODAS DE CANÁ
Como faltaba vino …, le dice a Jesús su madre:
“No tienen vino”. Jesús le responde:
“¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora”.
Dice su madre a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”. Jn 2, 3-5
Su divinidad estrena
Jesús cuando va a una boda
en Caná, al mostrarla toda,
iniciando la cadena
de milagros. Vio la pena
de unos novios, y con tino
le apela a sus ser divino
allí su madre María.
Para seguir la alegría,
milagrea el agua en vino.
3º
SU ANUNCIO
DEL REINO DE DIOS
INVITANDO A LA CONVERSIÓN
“El tiempo se ha cumplido
y el Reino de Dios está cerca;
convertíos y creed en la Buena Nueva”. Mc 1, 15
Invitando a conversión
su Reino Jesús anuncia.
Con claridad se pronuncia,
diciéndonos que el perdón,
como dirá al Buen Ladrón,
dará a los arrepentidos,
y por su cruz redimidos.
A los que la muerte en vuelo
va a llevarlos hasta el cielo,
al verlos ya convertidos.
4º
LA TRANSFIGURACIÓN
DE JESÚS EN EL MONTE TABOR
Y vino una voz desde la nube, que decía:
“Este es mi Hijo, mi Elegido, escuchadle”.
Lc 9, 35
En la cumbre del Tabor
Jesús cambia su figura
de hombre, y se transfigura
en Dios con luz y esplendor
Y en aquel sitial de honor
se oyó la voz inefable
del Padre Eterno adorable
en su gran mensaje hablado:
“Este es mi Hijo muy amado.
Escuchadle cuando os hable”.
5º
LA INSTITUCIÓN
DE LA EUCARISTÍA
Antes de la fiesta de la Pascua,
sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar
de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos,
los amó hasta el extremo. Jn 13, 1
Jesús en su despedida
con sus discípulos cena.
El Cenáculo es la escena
de la gracia más sentida,
que en su amor traía escondida.
“Tomad, comed”, les decía,
“tomad, bebed”, añadía.
Y en el pan y el vino era
la Institución la manera
de la Santa Eucaristía.
1º
JESÚS
ORA EN EL HUERTO
Jesús, puesto de rodillas, oraba diciendo:
“Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz;
pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Lc 22, 41
Le marca a Jesús la hora
la aceptación de la muerte
en el huerto, y es tan fuerte
su visión aterradora,
que le hunde de hinojos, y ora:
Padre mío, si es posible,
que este cáliz tan horrible
pase de mí su impiedad.
Mas si esa es tu voluntad,
que la mía no sea posible.
2º
JESÚS
ES FLAGELADO
Pilato se dirigió de nuevo a los judíos y les dijo:
“Yo no encuentro en Él ninguna culpa…
¿queréis que os suelte al Rey de los judíos?
Entonces ellos gritaron de nuevo:
“A Éste no, a Barrabás. Barrabás era un ladrón.
Entonces tomó a Jesús y mandó que lo azotaran. Jn 18, 38-19,
Con hipocresía vulgar,
a los judíos, Pilato,
les dijo: “no encuentro un dato
para hacerlo condenar
a muerte. Lo hará azotar”.
Ellos sin cesar jamás,
a gritos le pedían más
la muerte en cruz, que por eso,
al darles por libre a un preso,
les soltó a un Barrabás.
3º
JESÚS CORONADO
DE ESPINAS
Los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio…
Le desnudaron, le pusieron una túnica roja
y trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza…;
se arrodillaban ante Él y se burlaban diciendo:
“Salve, Rey de los judíos”. Mt 27, 27-29
La soldadesca inclemente,
a Jesús en el Pretorio,
lo convierte en irrisorio
muñeco de Job paciente.
Y con saña irreverente
lo escupen y lo desnudan;
sobre su cabeza anudan
una corona de espinas,
clavando sus puntas finas
en sienes, que sangre sudan
4º
JESÚS CON LA CRUZ
A CUESTAS
Pilato entonces se lo entregó, para que fuera crucificado.
Tomaron, pues, a Jesús, y Él con la cruz a cuestas
salió hacia el lugar llamado de la Calavera, en hebreo Gólgota.
Jn 19, 15-18
Sube Jesús al Calvario,
llevando su cruz a cuestas.
Lo veo acariciando estas
rosas tristes del Rosario.
Cual si fuera un presidiario,
a morir va condenado,
sin que nadie haya encontrado
causa justa de su muerte.
No tendría que así verte,
Jesús, soy yo el que ha pecado.
5º
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Le crucificaron… Estaban junto a la cruz de Jesús
su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás,
y María Magdalena; Jesús, viendo a su Madre,
dijo: “Mujer, he ahí a tu hijo. Después dice al discípulo:
“He ahí a tu madre”.
E inclinando la cabeza entregó el espíritu. Jn 19, 18; 25-27,30
Así, Señor, por el dolor tallado,
tundido por la vida y por la muerte,
hoy me subo al Calvario para verte,
y aprender a quedar crucificado.
¿Dónde cortaste el lirio, que ha velado
el Belén de la nieve? ¿Sostenerte
en la llama de sangre, fue por fuerte,
o por quemar espina de pecado
Yo ni tengo la nieve, ni la llama,
soy junquillo doblado por la vida
del lado de la duda… Mi ser clama
por agua de verdades, pero herida
de tanto amar, mi alma se derrama.
Así tu cruz me viene a la medida.
1º
LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
El ángel tomó la palabra y dijo a laa mujeres:
“No temáis vosotras; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado.
No está aquí, porque ha resucitado, como lo había dicho”. Mt 28, 5-6
Muerto no, que el madero te levanta
en la llama de un Dios resucitado,
redivido en la sangre del costado,
con grito de victoria en la garganta.
Es verdad que esta cruz tu peso aguanta,
porque sabe que de hombre disfrazado,
como eres también Dios, crucificado
por salvarme, la muerte no te espanta.
Déjame a mí ensayar sobre el madero
el modo de morir, y de esta suerte
aprendido tendré el latir postrero.
Y también la certeza de tenerte
como brasa en ardor de pebetero,
que alce resurrección sobre mi muerte.
2º
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Los sacó hasta cerca de Betania
y levantando sus manos los bendijo.
Y sucedió que. Mientras los bendecía, se alejó de ellos
y se elevaba hasta el Cielo. Y ellos le adoraron
y regresaron a Jerusalén con gran gozo. Lc 24,50-52
Se eleva Jesús al cielo
en su gloriosa Ascensión,
dando antes la bendición
a los que allí desde el suelo
ven cómo asciende en su vuelo,
y como a Dios le adoraron.
Con gran gozo regresaron
aquel suceso a contar,
y enseguida a predicar
el Evangelio empezaron.
3º
LA VENIDA
DEL ESPÍRITU SANTO
Aparecieron unas lenguas de fuego,
que se posaron sobre cada uno de ellos,
quedando todos llenos del Espíritu Santo. Hch 2
¿Lenguas de fuego, o estrellas?
Quemaban e iluminaban,
en sus cabezas brillaban,
como si fueran centellas
con fuego y luz todas ellas.
Y así se pusieron luego,
con esa luz y ese fuego
a quemar, e iluminar
con una entrega ejemplar,
lo mismo que Cristo al ciego.
4º
LA ASUNCION
Se encienden los jardines en el cielo,
preparando el aroma a una alborada.
Dios anuncia inminente la llegada
de una Reina que viene desde el suelo.
Obedientes los ángeles, el velo
de las nubes descorren, y la entrada,
por profetas y justos esperada,
flor hace realidad lo que fue anhelo.
Entra Assumpta en el cielo. ¡Es María
entera en cuerpo y alma! Corrupción,
lo que fue inmaculado no tenía,
recibiendo el preciado galardón,
que en milagro, levanta la alegría:
coronada por Dios en su Asunción.
5º
LA CORONACIÓN
DE MARÍA SANTÍSIMA
Apareció en el Cielo una mujer vestida de sol,
la luna bajo sus pies, y una corona
de doce estrellas sobre su cabeza. Ap 11
María: Perlas de estrellas
orlan tu regia corona,
con la que Dios mismo entrona
la realeza en que descuellas,
para refrendo de aquellas
gracias que te concedió,
y con las que te adornó
para verte coronada,
y hasta tal trono elevada,
como Reina nos la dio.
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CORONA DE ROSAS