Ustedes saben, amados,
quisieran estar en un
estado del entusiasmo
perpetuo, sin embargo
no pueden estar
montados en una
montaña rusa todo el
tiempo. Las bendiciones
se apilan sobre Ustedes
en cada momento, pero
aún quisieran que una
avalancha de bendiciones
les alcanzara de una
vez. No podrían
sostener una avalancha,
amados. Todavía los
estoy preparando para
las grandes bendiciones.
El día vendrá cuando
vuestra felicidad sea
tan suprema que nada
la alterará. No
importa si el mundo
les adora, los lleva
orgullosos a través de
las calles, Ustedes no
serán elevados más.
Igualmente, si
perdiesen el favor en
el mundo y los tiraran
al piso, sus espíritus
no se frustrarán.
¿Qué diferencia puede
haber allí para
ustedes cuando están
bien enterados del
Dios que reside dentro
de ustedes?
Ustedes están siendo
entrenados para esto, mis
amados. No habrá más
subidas y bajadas. Habrá
simplemente un sendero
parejo de felicidad. Aún en
el caso que caminasen
descalzos sobre la grava,
aún si fuesen levantados y
tirados por encima de un
acantilado, ustedes no
vacilarían. Su visión y estado
de Ser permanecería en la
verdad de su felicidad.
Por un minuto, están en la Tierra. Piensan que es toda una vida, pero es un minuto,
amados. ¿Si supieran que era solamente para un momento breve, ¿que les
molestaría? ¿Qué hay ahí que tendrían demasiado o no lo suficiente de eso? Para
este momento breve en la Tierra, ¿qué es lo que no disfrutarían? ¿Sobre qué salida
del sol o puesta del sol no estarían atentos? Si tomaran un autobús o lo perdieras,
¿qué les importaría? En este breve momento, todo importaría más, y todo lo que
importaría, sería nada.
Cuándo se tiene un minuto en la Tierra,
¿Qué oportunidad para el amor ahorrarían
para más tarde? ¿En qué dudarían?
¿Esperarían para sonreír? ¿La risa no
bajaría tan inesperada como las lágrimas?
En este un momento de existencia en un
cuerpo humano en la Tierra, ¿qué hay por lo
cual no estarían alegres, y estarían
agradecidos por ello? Vuestro temperamento
no existiría más - ¿adónde habría ido?
¿Qué podría hacerlos enojar en este
momento pasajero en que saben que éste es
la única vez que tienen en la Tierra? Si
lloviera, se regocijarían en ella. Si hubiera
sequía, y tuvieran sed, serían receptivos al
único momento de sed, porque estarían
experimentando la vida.
Habría muchas cosas que no
harían. ¿Es seguro decir que no
pasarían vuestro minuto leyendo
el periódico o mirando la TV?
¿Sería seguro decir que no
dudarían sobre cualquier cosa?
No es seguro decir que
bendecirían este momento y que
digan en un momento exultante,
“Gracias DIOS”
Actualmente ya deben saber que
no deben dejar que pequeñas
cosas les molesten. Ustedes
saben esto y, sin embargo, una
y otra vez dejan que pequeñas
cosas les molesten. Dejan que la
misma pequeñez les moleste diez
veces durante un día. Por
supuesto, en aquel momento, no
es una cosa pequeña para
ustedes. Sea lo que sea que
precipite el evento, sea cual sea
su disfraz, la remilgada cosa
pequeña que los molesta es su
ego. A su ego no le gustaría
admitir esto. Su ego, expresado
o no expresado, pone el refrán
en su mente: “No me puedes
hacer esto”, o “Ellos no me
pueden hacer esto”.
Amados, ustedes le dan
demasiada importancia a lo que
piensan que otros piensan de
ustedes. Ustedes lo consideran
como si fuese inviolable. Dejen
que esta enorme cosa pequeña
se vaya de su mente. ¿Qué es
lo que ha cambiado realmente?
Simplemente una idea que han
tenido. Ahora una idea ha sido
cambiada por otra. Otro ser
humano está en falta por la
valoración que les tiene a
ustedes. ¿Hay más en ello que
esto? ¿Cuánto hará temblar a
la tierra este asunto? ¿Hay
algo más que pasa? ¿Está
irritado por una injusticia?
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