Novedoso paseo
para Pancita
Cristina López López
AL ALBA. Empresa de Servicios
Socioeducativos
Tlf: 608309237/667431219
En un frío día invernal Pintado
y una de sus hermanas habían
ido a pasear .
Su madre, Perdita, estaba
preocupada porque tardaban
mucho y las nubes presagiaban
lluvia.
-Esos pillos… -comentó Perdita. Si empieza a llover
se mojarán y pueden constiparse.
Mientras caminaban sucedió una cosa muy extraña.
-¡Alguien está
tirando bolitas!
–gritó Pancita.
-Calma, Pancita, no te asustes
–le dijo Pintado cuando vio
que estaba tan nerviosa.
Pronto habrá pasado todo.
Millares de copitos blancos habían cubierto el suelo. Pancita intentó protegerse
bajo los árboles y descubrir quién estaría tirando aquellas bolitas, pero como no
vio a nadie y seguían cayendo, miró asustada a su hermano; él era mayor y tal
vez supiese explicarle por qué razón alguien les tiraba tantas bolitas desde arriba.
Enseguida aquellos copitos habían dejado de caer pero Pancita seguía sin
comprender nada.
-Pero las bolitas… -dijo
Pancita, todavía un
tanto desconfiada de lo
sucedido.
-Aunque tienen forma de bolitas,
se llaman copitos –explicó
Pintado. Estaba nevando. Si te
hubieses fijado te habrías dado
cuenta que además se desacen
cuando los tocas.
Pancita solo tenía cinco meses y por la cara que ponía, Pintado pudo
darse cuenta que no entendía lo que le explicaba, así que siguió
explicándole:
-Cuando hace mucho
frío, normalmente en
los meses de invierno
suele pasar que
cerca de las nubes la
lluvia se congela y
sus gotas se
transforman en
pequeños copitos de
nieve. ¿Comprendes
ahora lo que ha
sucedido?
Perdita esperaba con impaciencia la llegada de sus hijos cuando oyó un ruido
extraño en la puerta trasera. Fue hasta allí y se asustó con un bulto muy raro
que se movía en medio de la cocina.
-No te asustes, mamá, somos
nosotros –dijeron los hermanos.
Explicaron entonces que se habían retrasado en el
paseo puesto que habían sido sorprendidos por la
nevada.
-Mamá estuvimos
esperando que
parase de nevar –
dijo Pintado
temblando, mientras
Pancita continuaba
callada.
-Bueno, por lo menos
habéis regresado bien –dijo
la madre-. ¡Pero cuidado
con volver a llegar tarde!
-Como no paraba de
nevar decidimos
venir debajo de un
mantel que
encontramos –
continuó Pintado-.
Así no nos
mojábamos ni nos
resfriábamos.
Pancita ya
entendía qué era
la nieve, y no tardó
en contárselo a su
madre.
CRISTINA LÓPEZ LÓPEZ
3ºA EDUCACIÓN PRIMARIA
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