RECORRIDO
POR
BARAKALDO
Xabier Ordóñez Quílez
Trabajo de investigación
Historia Local
ÍNDICE
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1. Introducción.
2. Iglesia de San Vicente.
3. Iglesia de Santa Águeda.
4. Calzada Medieval.
5. Puente del Diablo en Castrexana.
6. Casa-torre Zubileta.
7. Iglesia de Burtzeña.
8. Conclusión.
9. Opinión personal.
1. Introducción
En este trabajo de investigación voy a
hablar sobre unos lugares sin duda, importantes
en la historia de barakaldo. Para hacer el trabajo,
primero comencé buscando información sobre
estos lugares y preguntando a mis conocidos
sobre ellos para reunir cuanta más información
me fuera posible. En segundo lugar me dirigí a
cada uno de los lugares que debía investigar
(iglesia de San Vicente, Iglesia de Burtzeña,
puente del Diablo, ermita de Santa Águeda,
casa-torre zubileta y calzada medieval) y los
observé detenidamente y saqué fotos de todos
ellos para incluirlas en mi trabajo. La parte más
larga fue esta última ya que al realizar el trayecto
en bicicleta tardé varias horas en recorrer todos
los lugares. Finalmente analicé toda la
información conseguida y tras escoger la que
consideraba más importante me dispuse a
plasmar esta experiencia en forma de
presentación.
2. Iglesia de San Vicente
El templo parroquial de San Vicente se
encuentra ubicado en el barrio de su mismo
nombre y se erige sobre la planicie de un
pequeño cerro desde el que antiguamente se
vislumbraba toda la periferia baracaldesa. Hoy
día aparece embutido entre un conjunto de
viviendas, la mayoría contemporáneas y otras de
finales del siglo XIX, en un entorno degradado
que poco o nada tiene que ver con el amplio
arbolado que hermoseaba la vista del público
hace apenas un siglo. Dista igualmente de la
descripción del lugar que nos ofrece Ernesto
Pérez Perea para 1944: el autor nos habla de su
aspecto señorial, de sus casa-palacio de
encristaladas galerías, y de los amenos jardines
que lo rodeaban.
Descripción
Se trata de una iglesia de una sola nave
de cuatro tramos, con ábside rectangular más
bajo y notoriamente más estrecho que ésta, con
capillas hornacinas altas entre los contrafuertes,
y torre-pórtico a los pies. La fábrica es de
sillería, de mediana calidad, labrada a picón, y se
manifiesta desnuda al exterior y muy restaurada
en los paños interiores. El espacio interno es
despejado, unitario y muy luminoso.
Los soportes, visibles únicamente desde
el interior, son contrafuertes prismáticos que no
se trasdosan, frenteados por dos pilastras
cruciformes cajeadas, de orden toscano. El arco
triunfal, por su parte, Es de medio punto y lleva
las jambas resaltadas con molduras rectas y
talonadas. Entre los contrafuertes se tienden
arcos formeros de medio punto lisos, sin
mediación de capitel o imposta. Estas roscas,
más bajas que la nave, son las que generan las
capillas laterales.
Por su parte, las pilastras reciben la carga de los arcos fajones, también de intradós cajeado, y de las
nervaduras de la cubierta. Se cubre cada tramo con bóvedas de terceletes con contratereles transversales,
con siete claves cada uno. Las claves del primer tramo llevan decoración de motivos vegetales, ruedas
solares y el anagrama IHS. Las restantes son lisas. Los nervios son de molduras cóncavo-convexas con
frente recto. Todos los elementos estructurales de la cubierta aparecen con la piedra labrada a la vista,
mientras que la plementería, íntegramente de piedra, se presenta enfoscada.
El cuerpo de luces es totalmente simétrico: cuatro parejas de vanos de medio punto alargados y sin
molduración exterior. Al interior, sin embargo, están incluidas en un hueco más amplio y con notorio
abocinamiento. Llevan vidrieras modernas con simbología cristológica.
El acceso principal se abre a mediodía en el último tramo, y es un gran arco de medio punto de
factura moderna. Tuvo otro acceso axial situado bajo la torre en la actual capilla bautismal. Hoy aparece
repicado y posiblemente muy intervenido, pero se configura como un arco apuntado que al interior es muy
deprimido.
La iglesia presenta un coro alto a los pies y alineada con el eje de la nave. Es de factura reciente,
alzado sobre los pilares de hormigón con barandal de piezas moldeadas, caladas y escalera helicoidal de
nabo recto. Se trata de una pieza sin interés. La capilla bautismal situada bajo la torre se cubre con bóveda
de crucería, moderna y lucida.
3. Iglesia de Santa Águeda
Las primeras referencias de esta ermita,
de gran tradición popular, datan del siglo XVI.
Se acudía a ella con ofrendas de aceite para
solicitar la curación de los dolores de cabeza y
pecho.
El día 5 de febrero, festividad de Santa
Águeda, se celebran misa y romería popular. La
tradicional “repetición” de la romería se celebra
al domingo siguiente.
Descripción
La iglesia presenta elementos tanto
muebles como inmuebles de diferentes estilos y
épocas históricas. Generalizando, podemos
señalar que tanto la cabecera como los
muperimetrales, el acceso y un ventanal, son
restos del primitivo templo renacentista. La
bóveda de lunetos, sin embargo, se construyó en
el siglo XVIII, posiblemente sustituyendo a una
preexistente de crucería. Y de esta misma
centuria son también la espadaña y el recinto de
la sacristía. El pórtico, como ya hemos señalado,
se edificó en el último cuarto del siglo XIX.
Se trata de una iglesia de una sola nave
articulada en cuatro tramos idénticos, con
cabecera cuadrada más estrecha, y sacristía
adosada al testero prolongando el eje del templo
con la misma anchura que el presbiterio.
Está edificada con muros de mampostería reforzada con sillería en vanos y cadenas esquineras. Al interior,
la naturaleza de la fábrica se oculta bajo un enlucido que imita sillería, al que sólo se sustraen los arcos
fajones.
La nave se refuerza con tres parejas de estribos que no alcanzan el nivel de la cubierta. En la
articulación entre el ábside y la sacristía los contrafuertes, macizos, cruciformes y de sillería, previenen a la
iglesia de un posible deslizamiento hacia el valle, por ser este flanco en el que la ladera es más pronunciada.
Los soportes interiores son pilastras cruciformes con basas cúbicas y capiteles de placa lisa. Sobre
ellos voltean arcos fomeros y fajones de medio punto. Los primeros crean en el muro sensación de
pequeñas capillas, pero sin profundidad. El frente de las pilastras aparece en todos los casos tumbado hacia
el interior de la nave, apartándose de la vertical.
Esta se cubre con cuatro tramos de lunetos, con las aristas pinceladas imitando sillería. Son bóvedas
tabicadas y enlucidas. Un arco triunfal de medio punto separa la nave del ábside cubierto con una bóveda
de terceletes que apoyan sobre ménsulas de vaso o gallonadas. La sacristía presenta, a su vez, una bóveda
de arista, generada sobre dos formeros que apoyan sobre placas recortadas.
El cuerpo de luces consta de dos vanos simétricos abiertos a ambos lados del ábside. Son de medio
punto y se defienden con reja. Por su parte, la nave dispone de huecos en arco de medio punto, tres abiertos
en el lado sur, y dos en el flanco norte. Finalmente, el coro lleva un vano de doble asiento, con arco
conopial al exterior, y rebajado al interior.
4. Calzada Medieval
Bajando de la ermita de Santa Águeda,
nos encontramos con un tramo de calzada que
enlazaba el Puente del Diablo con la ermita de
Santa Águeda. Es de origen medieval y
posiblemente formó parte del antiguo Camino
Real que atravesaba Barakaldo y que se dirigía
hacia Portugalete. Esta realizada con piedras. La
anchura de la calzada es la misma que la que
tenían los antiguos carruajes. Las piedras que se
situaban en los lados de la calzada eran las de
mayor tamaño para mejor desplazamiento de las
ruedas.
5. Puente del Diablo
Aunque no se conoce la fecha exacta de
su construcción, parece ser que se trata de una
fábrica de finales del siglo XIV ó principios del
siglo XV, realizada por el Maestro Pedro Ortiz
de Lekeitio. Comenzó su obra el día 9 de junio
del año 1435, sobre el río Cadagua y la finalizó
el día 2 de mayo de 1436. Es decir, en tan sólo
326 días quedó útil para el pasaje el bonito y
sencillo puente de sillería de fábrica medieval
con un solo ojo de luz.
Jugó un papel muy importante hasta el
siglo XIX al formar parte del camino Real que
unía Bilbao y Castilla, a través de Balmaseda y
el Valle de Mena.
Con su construcción, se unieron una vez
más, la República de Abando y el histórico
barrio barakaldés de Zubileta.
6. Casa-Torre Zubileta
En la ribera izquierda del río Cadagua se
sitúa la torre Zubileta, integrando un conjunto
histórico que se complementa con el palacio de
su mismo nombre y algunos restos del antiguo
molino perteneciente al antiguo molino
perteneciente también al linaje fundado por Juan
Fernández de Zubileta. Las sucesivas reformas
de las que fue objeto, la torre se reutilizó y
acondicionó como caserío, y el estado de
semirruina que presenta el edificio, reducen a
escaso número los elementos que podemos
considerar como originales, tanto de la primitiva
fábrica gótica como de la posterior intervención
histórica.
Descripción
El edificio, con una planta casi cuadrangular,
presenta dos alturas y un pequeño desván con una cubierta a
doble vertiente perpendicular a la fachada. Los muros se
aparejan en mampuestas, empleándose sillería tan sólo en el
recerco de vanos y esquinazos. Dispone el caserío de cuatro
accesos, dos y dos para la primera y la segunda planta
respectivamente. Aquellos se abren, uno en el muro oeste, se
trata de un arco de medio punto que aparece actualmente
semienterrado y otro en la fachada de mediodía. Este último
es un acceso renacentista en arco escarzado de dovelas
irregulares, flanqueado por sendas troneras, cuya excesiva
amplitud nos está indicando que no son originales. Su
existencia puede responder a un doble fin, siempre
descontextualizando de su primitiva función: ventilar el
espacio de cuadra, o bien como elemento puramente
decorativo y simbólico, remedando las antiguas cañoneras
medievales. Los otros dos accesos, en la fachada oeste y su
opuesta, se resuelven con sendos patines lateralizados. El
primero de ellos original, y el otro de factura moderna.
7. Iglesia de Burtzeña
El Monasterio de Burtzeña fue
fundado en el año 1384 por el Conde Fernán
López de Ayala. Fue el segundo de esta orden
que se instaló en Bizkaia. Los Ayala era un linaje
alavés de gran importancia que tenía su “base”
en Quejana, en el valle que tenía su nombre:
Ayala. Desde allí y por valle del Cadagua
controlaban un muy extenso territorio que
llegaba hasta Barakaldo donde tenían muchas
posesiones tanto torres como caseríos, molinos,
ferrerías y tierras en casi todos los barrios de la
anteiglesia. El Monasterio heredará todas estas
posesiones.
Los Mercedarios son monjes que se
dedican, además de a rezar, a libertar esclavos
cristianos en manos musulmanas. Para ello,
además de los dineros que les daban los
familiares de los esclavos, recogían limosnas en
un determinado territorio e, incluso, debían
quedarse ellos como esclavos para lograr la
libertad de un prisionero.
8. Conclusión
En este trabajo he aprendido que Barakaldo tiene una importante historia que es interesante analizar
e investigar sobre ella. También me he dado cuenta de que hay muchos lugares que para la mayoría de la
gente de mi edad son desconocidos y son muy importantes para este municipio como es el caso de la
calzada medieval y la casa-torre de Zubileta. Esto hace pensar en que se deben crear grupos (como los de
Ezagutu Barakaldo) que muestren que Barakaldo y su historia tienen una gran relevancia y que es un tea
que puede resultar entretenido para la gente joven que desconoce de su existencia.
9. Opinión personal
Para mí realizar este trabajo ha sido una experiencia muy agradable porque lo realice con mis
amigos y me ha ayudado a conocer más sobre la historia de mi pueblo.
El día que fuimos visitar los distintos lugares, lo hicimos con la intención de pasar el día por lo que
llevamos comida y bebida. En primer lugar nos dirigimos a la ermita de Santa Águeda, trayecto que nos
costó un poco realizar porque era en cuesta. Tras un breve descanso en la ermita y sus alrededores nos
dirigimos hacia la calzada medieval en la que sufrimos algún que otro percance con la bici porque las
piedras estaban mojadas y resbalaban. Una vez cruzado el Puente del Diablo y sacadas las correspondientes
fotos nos dirigimos hacia Burtzeña, donde paramos a comer en un frontón que estaba a pocos metros de la
iglesia. Cuando ya habíamos saciado nuestro apetito continuamos buscando la casa-torre de Zubileta, que
nos costó algo más de lo esperado encontrar pero al final lo logramos gracias a unos simpáticos ancianos.
Después regresamos a Barakaldo donde sacamos las fotos del último lugar que nos quedaba por visitar, la
Iglesia de San Vicente. En fin que este trabajo fue divertido y entretenido porque a pesar de que no íbamos
muy bien orientados logramos encontrar todos los sitios.
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Recorrido Medieval por Barakaldo