Leza de río Leza
la puerta de los Cameros Viejo
A seiscientos metros de altitud, este
pueblo riojano de piedemonte, amparado
por el río, guarda celosamente el acceso
a los Cameros gracias a un abrupto
paisaje, el cañón del río Leza
MONASTERIO
DE
SAN PRUDENCIO
En estos agrestes parajes, a lomos del monte Laturce, también llamado collado de
Clavijo, en su cara sur, se halla ubicado el Monasterio de San Prudencio; según la
tradición aquí tuvo lugar la controvertida batalla de Clavijo en el año 844, en la que
Ramiro I vencería a Abderramán II, gracias a la aparición del Apostol Santiago.
Desde este privilegiado lugar se divisa el valle
del río Leza y amplias zonas de la vega del
Iregua. Aprovechando los estratos verticales
de roca, y supliéndolos donde no los hay, de
altos muros, este bastión religioso se
convierte en una fortaleza inexpugnable.
Los cristianos acogieronse a la cabeça daquell otero, et estando
allí todos llegados en uno, rogaron a Dios de todos sus
coraçones, llorando mucho de los oios, faziendol priezes et
rogandol que los non desamparasse, mas que los acorriesse en
aquella priessa en que eran. Et ellos faziendo sus oraciones assi
como dezimos, adurmiose el rey don Ramiro, et appareciol
estonces en suennos el apostol sant Yague et dixol:
«sepas que Nuestro Sennor Jhesu Cristo partio a todos los
otros apostoles mios hermanos et a mi todas la otras prouincias
de la tierra, et a mi solo dio a Espanna que la guardasse et la
amparasse de manos de los enemigos de la fe».
( Primera Crónica General)
Al norte, desde sus “almenas” y tras una profunda
garganta se divisa la Ermita de Santiago,
construida por Ramiro I . En el siglo XVIII se
sustituyó por la actual de sillería y ladrillo.
Cueva situada en la parte más alta
de los terrenos del Monasterio.
Lorenzo Merino Barragán, en su obra "Perfiles Jacobeos" cuenta de San
Prudencio que estando en Osma, enfermó y le dijo a su sobrino Pelayo:
"Nuestro Señor Jesucristo sabe donde ha de ser enterrado mi cuerpo;
cuando muera es su voluntad que me coloqueís sobre el mulo y él irá al
sitio donde debo ser sepultado. Esta es la voluntad de Dios".
Su cadáver fue colocado sobre el mulo seguido del Obispo de Tarazona y
vecinos, hasta que llegó a la falda meridional de Monte Laturce, a un cuarto
de legua de Clavijo, parándose en la boca de una cueva. Según parece, se
trataba de la primera cueva que el Santo pasó de anacoreta.
Añade que "Pelayo y sus compañeros dieron sepultura a San Prudencio…
y se organizaron en comunidad monástica… adoptando la regla de San
Agustín… sobre aquella humilde sepultura levantaron una pequeña Iglesia
con su reducido cenobio. La Iglesia tomó el nombre de San Vicente mártir.
Al recibir de la Iglesia el santo Obispo los honores de los altares, tanto la
Iglesia en que estaba el sepulcro, como el cenobio, recibieron el nombre
del Santo: Iglesia de San Prudencio y Cenobio o Monasterio de San
Prudencio".
En el siglo X, La Rioja formaba parte del territorio islámico gobernado por la familia de los
Banu Qasi, cuya autoridad se extendía desde Nájera hasta Monzón, y era una de las rutas
seguidas por estos para atacar el reino leonés.
Empujados por esta circunstancia, los reyes Sancho Garcés de Pamplona y Ordoño II de
León ocupan, en varias etapas, Nájera, Calahorra, Arnedo y Viguera.
La incorporación de estas tierras implicaba una rápida recuperación y fortificación de la
vida cristiana en ellas.Ordoño restaura el monasterio de Santa Coloma, cerca de Tricio,
mientras que Sancho Garcés funda el de San Martín de Albelda.
En línea con esta política real, es lógico pensar que el monasterio de San Prudencio,
cercano a San Martín de Albelda, surgiese en esta coyuntura, hacia el año 925
aproximadamente, pero desconocemos a qué observancia pudo pertenecer. Al igual que a
esta abadía le correspondió reorganizar parte del valle del río Iregua, a San Prudencio se le
encomendarían tareas de repoblación y cristianización en el valle del río Leza.
Según García Turza, en 1181, el señor de los Cameros, Diego
Jiménez, pone a San Prudencio bajo la observancia
cisterciense, que acababa de entrar en la Península con fuerza
imparable. A partir de ese momento, los patronos procurarán
la independencia del Monasterio, entregando a los monjes sus
propias posesiones, hasta lograr su total autonomía en 1203,
que mantendrán hasta el siglo XIX.
El Monasterio, con el paso de los siglos fue restaurándose y
nada queda en pie de su primitiva construcción. En el siglo XIIXIII se construyó nuevamente la Iglesia de la que queda en la
actualidad en parte su puerta en arco abocinado, cubierta de
escombros (imagen anterior). En el siglo XVII se construyó
otra Iglesia sobre ésta, que quedó como cripta de ella.
Restos de la nave de la iglesia en la que se
aprecian los arcos apuntados de la fachada sur.
En cuanto al número de monjes que
lo habitaba, varía según los tiempos.
En sus orígenes eran sólo los
canónigos que acompañaron el
cadáver del Santo, una media docena.
Después crece el número, dado que
el Monasterio de Monte Laturce
atiende las Casas filiales de San
Bartolomé de Tudelilla y de
Villanueva de San Prudencio. En una
carta autógrafa del Archivo Parroquial
de Clavijo del P. Fray Martín Taboada,
fechada en San prudencio el 29 de
octubre de 1767, consta que había 28
monjes. En los libros de la
Archicofradía de Santiago aparecen
listas de los hermanos de "El Real
Monasterio de San prudencio…
Orden de San Bernardo" que oscilan
alrededor de 20 monjes durante los
siglos XVII y XVIII.
(En la imagen se aprecia el edificio donde se
alojaban presumiblemente los monjes y las
ventanas de las celdas)
Aún se puede observar el enfoscado de
una de las celdas del edificio residencial.
Según relata F.J. Ignacio López de Silanes Valgañón "…Con la exclaustración
del año 1835 por el Gobierno de Mendizábal, el Monasterio de San prudencio en
Monte Laturce se convertía en una cantera y un gran campo de ruinas, siendo
visitado por los buscadores de tesoros y los bandoleros que hacían sus
correrías por los montes de Cameros". Añade que uno de estos bandidos,
apodado el "Caldereta", se refugió en el Monasterio y cavó en busca de tesoros,
encontrando uno de gran trascendencia para el arte. Se trataba de la antigua
Iglesia de San Vicente, la más baja y antigua de las tres que tuvo el Monasterio y
que fue utilizada durante mucho tiempo como refugio por los monjes.
FOTOGRAFÍA, DISEÑO Y MONTAJE
BIBLIOTECA GONZALO DE BERCEO
La Rioja, 2008
A. Vivaldi
Concierto RV 442
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Monasterio de San Prudencio de Monte Laturce (La Rioja)