1) ¡OH! RUÉGOTE
SEÑOR JESÚS,
QUE TÚ ME ENSEÑES
SIEMPRE A HABLAR.
CUAL ECO VIVO
DE TU VOZ,
A LOS QUE VAGAN
SIN PAZ.
2) DIRÍGEME,
SEÑOR JESÚS,
A FIN QUE SEPA
DIRIGIR
AL VACILANTE
Y DÉBIL SER
QUE TRISTE ANHELA
IR A TI.
3) ENSÉÑAME,
SEÑOR JESÚS,
Y HAZ TÚ QUE PUEDA
YO ENSEÑAR
PALABRA TUYA
QUE ES MANÁ,
QUE EL ALMA
HAMBRIENTA VIDA DA.
4) ALIÉNTAME,
SEÑOR JESÚS,
A FIN QUE PUEDA
YO CALMAR,
CON VOZ DE AMOR,
AL CORAZÓN,
HERIDO POR
EL CRUEL DOLOR.
5) ¡OH! LLÉNAME,
SEÑOR JESÚS,
DE GRACIA
Y DE TU GRAN PODER,
ASÍ QUE PUEDA
ALREDEDOR
TU SANTA INFLUENCIA
DERRAMAR.
6) OCÚPAME,
SEÑOR JESÚS,
TAL COMO QUIERES
Y DOQUIER,
Y QUE LA GLORIA
DE TU FAZ
EN TU PRESENCIA
PUEDA VER. Amén.
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122. COMO CRISTO NOS AMÓ