3Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición
espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
6y
juntamente con él nos resucitó, y asimismo
nos hizo sentar en los lugares celestiales con
Cristo Jesús,
El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a
los asentados en región de sombra de muerte,
Luz les resplandeció.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
Con que nos visitó desde lo alto la aurora, Para
dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra
de muerte; Para encaminar nuestros pies por
camino de paz. m
3Pero
si nuestro evangelio está aún encubierto,
entre los que se pierden está encubierto; 4en los
cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento
de los incrédulos, para que no les resplandezca la
luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es
la imagen de Dios.
21
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a
Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus
razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.
22Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23y cambiaron la
gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de
hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24
Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las
concupiscencias de sus corazones, de modo que
deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25ya que
cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y
dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es
bendito por los siglos. Amén.
28Y
como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios
los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que
no convienen; 29estando atestados de toda injusticia,
fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de
envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;
30murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios,
injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males,
desobedientes a los padres, 31necios, desleales, sin afecto
natural, implacables, sin misericordia; 32quienes habiendo
entendido el juicio de Dios, que los que practican tales
cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que
también se complacen con los que las practican.
33La
maldición de Jehová está en la casa del impío,
Pero bendecirá la morada de los justos.
2Como
el gorrión en su vagar, y como la golondrina
en su vuelo, Así la maldición nunca vendrá sin
causa.
4He
aquí que todas las almas son mías;
como el alma del padre, así el alma del hijo
es mía; el alma que pecare, esa morirá.
18y
di: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de
aquellas que cosen vendas mágicas para todas
las manos, y hacen velos mágicos para la
cabeza de toda edad, para cazar las almas!
¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para
mantener así vuestra propia vida? 19¿Y habéis
de profanarme entre mi pueblo por puñados de
cebada y por pedazos de pan, matando a las
personas que no deben morir, y dando vida a
las personas que no deben vivir, mintiendo a mi
pueblo que escucha la mentira?
20Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
He aquí yo estoy contra vuestras vendas
mágicas, con que cazáis las almas al vuelo;
yo las libraré de vuestras manos, y soltaré
para que vuelen como aves las almas que
vosotras
cazáis
volando. 21Romperé
asimismo vuestros velos mágicos, y libraré a
mi pueblo de vuestra mano, y no estarán
más como presa en vuestra mano; y sabréis
que yo soy Jehová.
56porque
el Hijo del Hombre no ha venido para
perder las almas de los hombres, sino para
salvarlas. Y se fueron a otra aldea.
4¡Oh
almas adúlteras! ¿No sabéis que la
amistad del mundo es enemistad contra
Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser
amigo del mundo, se constituye enemigo de
Dios. 5¿O pensáis que la Escritura dice en
vano: El Espíritu que él ha hecho morar en
nosotros nos anhela celosamente?
17Obedeced
a vuestros pastores, y sujetaos
a ellos; porque ellos velan por vuestras
almas, como quienes han de dar cuenta;
para que lo hagan con alegría, y no
quejándose, porque esto no os es
provechoso.
16Mas
seréis entregados aun por vuestros
padres, y hermanos, y parientes, y
amigos; y matarán a algunos de vosotros;
17y seréis aborrecidos de todos por causa
de mi nombre. 18Pero ni un cabello de
vuestra cabeza perecerá. 19Con vuestra
paciencia ganaréis vuestras almas.
29Llevad
mi yugo sobre vosotros, y
aprended de mí, que soy manso y humilde
de corazón; y hallaréis descanso para
vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y
ligera mi carga.
11Guardad,
pues, con diligencia vuestras almas,
para que améis a Jehová vuestro Dios.
Así que, por cuanto los hijos participaron de
carne y sangre, él también participó de lo
mismo, para destruir por medio de la muerte al
que tenía el imperio de la muerte, esto es, al
diablo, y librar a todos los que por el temor de la
muerte estaban durante toda la vida sujetos a
servidumbre.
El que practica el pecado es del diablo; porque el
diablo peca desde el principio. Para esto apareció
el Hijo de Dios, para deshacer las obras del
diablo.
10Algunos
moraban en tinieblas y sombra de muerte,
Aprisionados en aflicción y en hierros, 11Por cuanto
fueron rebeldes a las palabras de Jehová, Y
aborrecieron el consejo del Altísimo. 12Por eso
quebrantó con el trabajo sus corazones; Cayeron, y
no hubo quien los ayudase. 13Luego que clamaron a
Jehová en su angustia, Los libró de sus aflicciones;
14Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte,
Y rompió sus prisiones. 15Alaben la misericordia de
Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los
hombres. 16Porque quebrantó las puertas de bronce,
Y desmenuzó los cerrojos de hierro.
17Fueron
afligidos los insensatos, a causa del
camino de su rebelión Y a causa de sus maldades;
18Su alma abominó todo alimento, Y llegaron hasta
las puertas de la muerte. 19Pero clamaron a Jehová
en su angustia, Y los libró de sus aflicciones.
20Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su
ruina. 21Alaben la misericordia de Jehová, Y sus
maravillas para con los hijos de los hombres;
22Ofrezcan sacrificios de alabanza, Y publiquen sus
obras con júbilo.
21Por
lo cual, desechando toda inmundicia
y abundancia de malicia, recibid con
mansedumbre la palabra implantada, la
cual puede salvar vuestras almas.
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