OSCAR WILDE
LA IMPORTANCIA DE
LLAMARSE ERNESTO
LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO.
OSCAR WILDE.
Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde (1854-1900).
1864. Ingreso en la Port Royal School de Enniskillen.
1871. Trinity College de Dublín.
1874. Oxford. Magdalen College.
1878. Se le concede el Oxford Newdigate Prize por
su poema Ravenna. Título de Bachelor of Arts.
1879. Se establece en Londres.
1880. Vera, o los nihilistas (est. Nueva Yord, 1883).
Cercana al Simbolismo en decorados y vestuario.
Delineación del personaje del dandi femenino.
1881. Primer libro: Poemas. Éxito de público y crítica.
1882. Gira de conferencias en Estados Unidos y Canadá.
1883. La duquesa de Padua. Tragedia italiana en verso, ambientada en el
Renacimiento. Nuevo viaje a Nueva York.
1884. Matrimonio con Constance Lloyd, con quien tendrá dos hijos: Cyril y
Vyvyan.
1887-1889. Revisor y editor de prensa escrita.
1888. El príncipe feliz y otros cuentos.
1890. El retrato de Dorian Gray.
1891. El abanico de lady Windermere (est. 1892).
El crimen de Lord Arthur Saville y otros cuentos.
Una casa de granadas. Ensayos: La decadencia
de la mentira y El crítico como artista.
Salomé (est. París, 1896). Drama en francés
de tema bíblico.
1893. Una mujer sin importancia (est. 1893).
1894. Poema La esfinge. Un marido ideal
(est. 1895). La importancia de llamarse Ernesto
(est. Londres, teatro St. James, 1895). Gran éxito.
1895. Juicios a Wilde.
1896. De profundis.
1897. Libertad y viaje a Francia.
1897. El proceso de transformación en su obra
culmina con la publicación de La balada de la cárcel
de Reading.
1900. Visita Italia. Conversión al Catolicismo. Muerte
en París.
LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO.
OSCAR WILDE.
Antecedentes e influencias en La importancia de llamarse
Ernesto.
Ignacio Ramos Gay, autor de una Tesis sobre la influencia
del teatro francés en Gran Bretaña y, en concreto, en Oscar
Wilde, ha destacado la pluralidad en la estructura de la obra,
fruto de la asimilación de un conjunto de tradiciones diversas,
que abarcan desde el melodrama hasta la farsa, sometidas a
parodia. Gay ha analizado las conexiones de la pieza con
obras anteriores, desde The Comedy of the Errors y Twelfth
Night de Shakespeare (apuntada por Anne Varty), a diversas
farsas y comedias francesas e inglesas que comparten los
mismos elementos compositivos (según ha estudiado Kerry
Powell).
Algunos estudios han analizado la distinción farsa/comedia,
en relación con la obra. Richard Foster, por su parte, se ha
mostrado más partidario de utilizar para la
pieza el término parody. La herencia parece
enlazar con la farsa característica de la comedia de la Restauración inglesa (Congreve,
Wycherley, etc.), derivada de la tradición cómica francesa de Molière (que asimilaron los
autores ingleses exiliados en Francia durante
la clausura de teatros en época de Cromwell).
También apunta el profesor Fernando Galván,
en su prólogo a una de las ediciones de la obra, la utilización
por Wilde de convenciones y temas del teatro contemporáneo
(Kerry Powell). Adapta la fórmula teatral de éxito del momento,
si bien supera sus modelos y alcanza un gran dominio del
lenguaje y de la técnica teatral, dignificando un género que
estaba en decadencia, pues había aminorado su calidad desde
las comedias de costumbres de Sheridan. Utiliza de la “baja”
comedia, como indica Qaisar Iqbal Janjua, elementos, sobre
todo de la farsa: diálogos y acciones, intercambios cómicos,
ritmo rápido y final absurdo. Como referentes inmediatos,
Ramos Gay destaca The Foundling (W. Lestocq y E. M.
Robson, 1890; est. 1894). La importancia de llamarse Ernesto
presenta con ésta similitudes en personajes, situaciones y
diálogos.
Elementos en La importancia de llamarse Ernesto que cuentan
con precedentes en otras obras anteriores:
• Personajes.
- Miss Ussher/Lady Bracknell: The Foundling.
-Hijo de orígenes desconocidos con dificultades
para casarse con rica heredera: The Foundling.
-Objeto asociado a un personaje y también
convertido en un personaje más: Mr. Bookle’s
Predicament (C. J. Hamilton), etc.
-Cecily/Gwendolen: Man Proposes (Sydney
Grundy, 1878).
• Situaciones.
- Nombre de los protagonistas (Dick/Jack) con connotaciones que rigen su
destino y que provocan reacciones en los personajes femeninos: The
Foundling.
- Conflicto de dos mujeres por un hombre, que se encuentra comprometido
con una y casado con otra: Engaged (W. S. Gilbert, 1877; esta obra sigue, a
su vez, la estela de Bataille de Dames de Scribe).
- Escena del doble y su desenmascaramiento: farsa francesa.
- La doble identidad expresada en dos contextos distintos (movilidad
geográfica y oposición de escenarios para desarrollar una dualidad de
caracteres): Godpapa (R. C. Philips y Ch. H. E. Brookfield, 1891), etc.
- El nombre y sus significados: Adopcion (1890), Your Wife (J. H. McCarthy,
1890).
- Dictado de palabras a su amante para petición de matrimonio: Man Proposes
(1878).
- Amor de los protagonistas por personajes desconocidos: Tom Cobb
(W. S. Gilbert, 1875).
Insiste Ramos Gay, sin embargo, en que no hay un
precedente directo claro, sino que la obra de Wilde es el
resultado de “metamorfosear un cierto tipo de contenidos
anteriores”.
Ramos Gay hace hincapié en que el texto no se adapta a
ningún género en concreto, sino que aúna la “combinación de
elementos más propios de la sátira social que de la comedia,
junto a la sofisticación del ingenio verbal”, al tiempo que
muestra una “rapidez de escenas más propia del vaudeville”
de Hennequin y Feydeau, y suma un humor surrealista que
precede al absurdo de Le Nouveau Théâtre. Se sitúa, por
tanto, por contenido y forma, al margen de cualquier género
establecido.
La importancia de llamarse Ernesto en la obra
dramática de Wilde.
Ramos Gay destaca la reutilización por Wilde
de estructuras, personajes y situaciones de sus
comedias anteriores, como apunta Kerry Powell.
Según señala Galván, las tres primeras comedias
presentan aspectos de dimensión moral. Wilde
realiza una crítica soterrada a la sociedad domi-
nante inglesa colonizadora. Richard Allen Cave indica que
“Wilde pretende deconstruir el concepto de lo inglés”. En su
primera comedia de salón, El abanico de lady Windermere, se
sirve, como describe Galván, de recursos del melodrama de la
época, con interés en retratar personajes reales. Es acusada la
influencia de Victorien Sardou, C. Haddon Chambers y Sydney
Grundy. En la obra ya se muestran convenciones y temas de
la alta comedia de su tiempo, basada en el melodrama de
impronta francesa, la comedia de costumbres del teatro
clásico inglés del siglo XVII y de la evolución de ésta en el
teatro refinado dieciochesco de Richard Sheridan. Se
manifiesta una crítica sutil, con elegancia, de las clases
sociales altas.
La importancia de llamarse Ernesto
no se cataloga, sin embargo, tal como
ha insistido Galván, como comedia de
costumbres, caso de los tres títulos
anteriores de Wilde.
Para algunos críticos es una farsa, una “joya del absurdo”
repleta de ingeniosos epigramas, “sin pretensión alguna de
abordar asuntos de trascendencia”, cuyo texto es un reflejo
de un mundo ideal del autor. Como farsa, presenta la
estructura de tres actos clásica y “se sitúa en el terreno de la
paradoja”, pero “aun así puede apreciarse la imagen de la
realidad, pues Wilde consigue que la comicidad con la que
trata a sus personajes y las situaciones que viven no empañen
el espejo en el que se refleja la sociedad de aristócratas a la
que se dirige”. Alberto Mira, en su edición a la obra, señala
que la paradoja “constituye un verdadero motor dramático y
es la base del mundo de los personajes”. Como en la farsa, la
acción avanza basándose en coincidencias y encuentros.
Wilde es un autor marginal por su nacionalidad y condición
sexual, pero llegó a escribir y triunfar para una mayoría. En La
importancia de llamarse Ernesto dominan más que en las co-
medias anteriores su habilidad epigramática y la fluidez de sus diálogos, “que ponen
de manifiesto muchas ideas modernas
sobre el arte, la vida, la memoria, etc., aun
bajo el disfraz del absurdo y lo fantástico”.
Ramos Gay se suma a la opinión de
Christopher Nassaar, indicando que la
novedad de la obra en relación con las
precedentes de Wilde se encuentra en su originalidad, basada
en el concepto del teatro como “máxima expresión de la
subjetividad del autor”. A este respecto, Katharine Worth
señala la capacidad de Wilde para “extraer la absurdidad
inherente a las situaciones melodramáticas convencionales,
resumidas y puestas en escena en las comedias de sociedad
anteriores”. Peter Raby, por su parte, ha incidido en el gran
dinamismo en las escenas.
En el texto, como señala Qaisar Iqbal Janjua, la crítica a la
sociedad victoriana es evidente en la selección de caracteres
de snobs típicos de la época: arrogantes, “formales”,
“adecuados” y preocupados por el dinero. Lady Bracknell
representa el estereotipo de aristócrata. Wilde se centra en la
“vida fácil” que propicia la prosperidad, en la que ninguno de
sus protagonistas trabajan: vacío y trivialidad hedonista se
reflejan en elementos como la comida (vino, sandwiches, té y
muffins, pan y mantequilla), el sofá, los juegos y las
murmuraciones. También la obra censura el modelo de
conveniencia del matrimonio pactado y sometido a intereses
de clase, ajeno al sentimiento del amor. El enamoramiento de
los protagonistas en el texto, según apunta Gregory Furaro,
comienza con la atracción entre los amantes y culmina con el
descubrimiento del sujeto.
Diálogos, tono y caracterización son netamente victorianos
y adaptados a la visión contemporánea. La importancia de lla-
marse Ernesto reproduce una mirada introspectiva a la
sociedad londinense de finales del siglo XIX, caracterizada por
disfrazarse con la denominada “máscara de las maneras”. La
hipocresía de las clases privilegiadas es el centro de la
perspectiva irónica de Wilde, si bien desde un punto de vista
alejado del teatro social de Bernard Shaw.
Subraya Alberto Mira que, al incorporar componente satírico
a la farsa, Wilde dota de realidad al texto. Sofisticación y
absurdo, humor y sátira social, se mezclan en la obra. Ingenio
y farsa son, como ya hemos señalado, distintivamente propios
del escritor y se deben a su dominio de ambos géneros.
La humorística descripción de las tensiones de clase
conforma un apartado destacable en el texto (véanse las
opiniones del mayordomo Lane), pero los conflictos son
rápidamente resueltos a través del humor. El convencional
conflicto generacional sobre el amor mantiene el interés del
espectador. Asimismo, otro elemento de análisis es el doble
significado de la palabra “Ernesto”, que encarna uno de los
ideales de la sociedad victoriana, el mantenimiento del estatus
de la clase representada. Esta dualidad se superpone a la
duplicidad de caracteres de los personajes de Algernon y
Jack. En la obra se explora el significado de la doble identidad en el contexto de la Inglaterra finisecular,
como consecuencia de la creación
de un alter ego para la propia evasión
de responsabilidad. No obstante, las
dos parejas protagonistas parecen ser, cuando cae el telón,
los que más representan el significado del adjetivo (según
afirma Qaisar Iqbal Janjua, “actúan honestamente consigo
mismos”). Alberto Mira apunta que la estructura de la farsa
avanza en el sentido en que las mentiras se convierten en
verdades y retazos de literatura en acción teatral (“inversión
de las expectativas”). Otro aspecto que ha atraído la atención
de la crítica es el término “Bunbury”, que algunos estudiosos
han analizado a partir de las sílabas “bun” y “bury”, y cuya
suma han interpretado como descripción de relación o vínculo
masculino. Las alusiones a la comunidad homosexual
londinense de la época son, por otra parte, son varias.
Un capítulo destacable en La importancia de llamarse
Ernesto, tal como indica Galván, es el aspecto musical de la
pieza: “La música es un elemento esencial de la obra, tanto
por el propio sonido del piano con el que se sube el telón en la
primera escena como por las alusiones y artificios musicales
que se usan. No en vano W. H. Auden (1907-1973) llegó a decir
de esta obra que era la única ópera verbal pura en inglés”.
A IMPORTANCIA DE CHAMARSE ERNESTO.
O Título e a trama.
A palabra “ernest” está tratada na obra dende dous puntos de
vista: como nome propio (Ernesto) e como adxectivo co
significado de “serio, honesto, sincero”; como curiosidade,
cabe dicir que na traducción francesa, esta dualidade
resolveuse co nome “Constant”, co mesmo uso e significado
que en español.
Non obstante, non só ningún personaxe da obra semella
preocupado ou interesado na verdade, senón que ningún
deles se chamara tan sequera Ernesto. Dun xeito
tremendamente irónico tendo en conta o título “A importancia
de ser honesto ou de chamarse Ernesto”, todo xira en torno a
Ernesto: o falso irmán díscolo de Jack, Algy facéndose pasar
por Ernesto, Jack baixo o nome de Ernesto na súa vida
londinense e ámbalas mozas que non queren casar non sendo
con alguén chamado Ernesto. Non existe ningún Ernesto,
pero dous dos personaxes fanse pasar por el e este chega a
comprometerse en matrimonio con ambas mozas.
Os temas.
Esta obra é unha comedia cargada de ironía contra a
hipocrisía da sociedade victoriana que o autor padecía. Wilde
utiliza para iso os seguintes temas:
- A mentira: a principal razón que teñen os personaxes para
mentir ou finxir baséase nunha noción de estatus social, para
cumprilo ou para fuxir del.
- A reputación: entendida dobremente como individual e de
clase.
- O matrimonio: concibido como un fin en sí mesmo e un
deber.
- O xénero: que na época determinaba os roles sociais.
- O amor e o romance: visto dende as perspectivas dos
diferentes personaxes, as mozas Gwendolen e Cecily, a
señora Bracknell, os homes, ...
- A excentricidade: como necesidade para que os personaxes
actúen como o fan, a pesar de formar parte dunha sociedade
tan ríxida.
Os personaxes.
A peza ten un total de nove personaxes, que forman parellas
simétricas entre si cunha soa excepción: Mrs. Bracknell, a
encarnación da sociedade victoriana, o elemento discordante
da obra.
 Jack e Algernon. As principais e máis rechamantes
similitudes son: teñen educación e cultura (son un producto
da súa época e encarnan as súas eivas), buscan esposa,
dispoñen de mordomos case idénticos en formas e actitude,
inventan
personaxes
que
os
liberan
das
súas
responsabilidades sociais, opóñense a lady Bracknell e, final-
mente, están emparentados con ela.
Existe outro rasgo en común: ambos discuten con respecto
á comida. Algúns autores atopan un simbolismo coa
sexulidade: os personaxes masculinos disputan ou teñen
problemas con algo que satisface unha necesidade primaria.
Non obstante, cada personaxe ten tamén trazos
diferenciadores: Algernon búrlase das etiquetas sociais e
goza con iso, esteticamente é un dandi (coma o autor) e
séntese atraído por Cecily. Según Alberto Mira, en esta obra
Wilde encuentra la solución al problema del dandi que se
había planteado desde sus comedias anteriores (en vez de “humanizar” al dandy, “deshumaniza” el mundo dramático). Jack fai máis
esforzos ca Algy por manter as apariencias
sociais, chegando ás veces a frustrarse un
pouco, a súa situación non é tan desafogada
(Jack traballa como titor de Cicely) e séntese atraído por un
tipo de muller diferente, urbana e máis sofisticada.
Ligado a Jack atopamos outro símbolo: a consigna na que
foi perdido e atopado. Na época, da estación Victoria partían
dous trens en direccións opostas: cara ao oeste, a liña de
Brighton, zona máis acomodada; cara ao este, a liña de Dover
e Chatham, zonas máis modestas. Jack aparece na consigna,
é dicir, na intersección de ambas liñas, de xeito que non se
podía saber se procedía dunha familia rica ou dunha pobre. O
problema de identidade de Jack é case de orixe como tamén o
é a súa facilidade para moverse entre as clases sociais e
escalar nunha sociedade tan ríxida.
 Cecily e Gwendolen. Teñen en común o feito de querer
casaren ambas cun “Ernesto”, escribir un diario, estar
condicionadas pola mesma idea de amor romántico ao estilo
victoriano e, finalmente, ser case irmás. Ambas funcionan
tamén como un medio para profundizar na sátira dunha socie-
dade que crea este tipo de mulleres.
Individualmente, Gwendolen está máis
formada, é un chisco máis autoritaria que
Cecily (aínda que non tanto coma a súa
nai) e intenta manexar a situación. Cecily
resulta máis sinxela e inocente, é mais
nova e probablemente máis inclinada á fantasía que Gwen,
como parece indicar o episodio do anel.
 Miss Prism e o reverendo Chasuble. Nunha obra con tales
intencións satíricas tiña que figurar un membro da igresa e
unha solteirona victoriana. Ambos son mojigatos, pedantes e
solteiros, pero se deixan levar pola onda romántica que
finalmente envolve a todos. Wilde pinta a Prism como unha
mestra frustrada pola maternidade nunca acontecida, solteira
nunha sociedade fundamentada no matrimonio e embebida
por unha afición (a súa novela en tres volumes) que a leva a
perder o único fillo que tivo a cargo.
 Lane e Merriman. Lane é o mordomo de Algernon na cidade,
Merriman é o mordomo de Jack no campo. Ambos cumplen a
función de entrar a escea xusto a tempo de evitar que os seus
amos rompan a etiqueta, xa que as súas irrupcións obríganos
a manter as apariencias.
 Lady Bracknell. É o personaxe sen parella e todos os demais
teñen algún problema con ela: Jack e Gwen enfádanse con ela
por opoñerse ao seu compromiso, Algernon odia as veladas
na súa casa, Miss Prism tenlle medo a causa do incidente da
perda do neno. Como indica Alberto
Mira, o personaxe reúne perfectamente “elementos de farsa, absurdo e
sátira”, é a portavoz da sociedade
aristocrática. Sen embargo, todos deben compracela se
queren conseguir casarse.
OSCAR WILDE Y EL CINE.
Adaptaciones cinematográficas de obras de Oscar Wilde.
Salomé. 1923. Charles Bryant. Con Alla Nazimova.
El abanico de Lady Windermere. 1925.
Ernest Lubitsch. Con Ronald Colman
y Mary McAvoy.
El fantasma de Canterville. 1944.
Jules Dassin. Con Charles Laughton,
Robert Young y Margaret O’Brien.
El retrato de Dorian Gray. 1945.
Albert Lewin. Con Hurt Hatfield,
Georges Sanders, Donna Reed,
Peter Lawford y Angela Lansbury.
Un marido ideal. 1947. Alexander Korda.
Con Paulette Goddard y Michael Wilding.
Historia de una mala mujer. 1947.
Luis Saslavsky.
El abanico de Lady Windermere. 1949.
Otto Preminger. Con Jeanne Crain,
George Sanders y Madeleine Carroll.
La importancia de llamarse Ernesto. 1952.
Anthony Asquith. Con Michael Redgrave,
Margaret Rutherford, Edith Evans,
Dorothy Tutin y Michael Denison.
Salomé. 1953. William Dieterle.
Con Rita Hayworth, Stewart Granger,
Charles Laughton y Judith Anderson.
Salomé. 1985. Claude D’Anna.
Con Jo Champa.
Salome’s Last Dance. 1988. Ken Russell.
Con Glenda Jackson e Imogen Millais-Scott.
Un marido ideal. 1999. Oliver Parker.
Con Rupert Everett, Julianne Moore, Cate Blanchett
y Minnie Driver.
La importancia de llamarse Ernesto.
2002. Oliver Parker. Con Rupert
Everett, Colin Firth, Frances O’Connor
Reese Witherspoon y Judi Dench.
A Good Woman. 2004. Mike Barker.
Con Helen Hunt, Tom Wilkinson y
Scarlett Johansson. Adaptación de
El abanico de Lady Windermere.
El retrato de Dorian Gray. 2009.
Oliver Parker. Con Ben Barnes.
Filmes sobre Oscar Wilde.
The Trials of Oscar Wilde. 1960.
Ken Hughes. Con Peter Finch y James Mason.
Oscar Wilde. 1960. Gregory Ratoff.
Con Robert Morley y Ralph Richardson.
Oscar Wilde. 1997. Brian Gilbert.
Con Stephen Fry y Jude Law.
Wilde Salomé. 2011. Al Pacino.
Existen numerosas adaptaciones para radio
y televisión de las obras de Oscar Wilde.
La biografía del escritor ha sido objeto de interés de diversos
guiones, entre los que señalaremos la serie titulada Oscar, dirigida
en 1985 por Henry Herbert y protagonizada por Michael Gambon.
Hemos participado en la sesión del Club de Lectura:
Aurorita
José
Manolita
Carmen
Carmela
Chus
Nocha
Pilar
María
Laura
Mónica
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