A. Hace un mes, prediqué
“El Andar del Cristiano. 1ª
parte.” Tomé como texto
Efesios 4:17-5:21
“las maravillas de la
vocación de los cristianos
han de reflejarse en su
andar aquí en este mundo.”
Efesios
4:22-24
El pasaje habla de
la transformación
total que debe
tener lugar en la
vida del cristiano.
Vistámonos
del nuevo
hombre.
¿De qué estamos hablando?
¿A qué nos referimos
con la expresión “el nuevo
hombre”? ¿Implica esa que
hay un “viejo hombre”?
Y si lo hay, ¿Qué debemos
hacer con él?
22. Que os despojéis vosotros, en
cuanto a la anterior conducta, del
viejo hombre, que se corrompe
conforme a los deseos del engaño.
23. Y os renovéis en el espíritu de la
mente de vosotros.
24. Y os vistáis del nuevo hombre
que según Dios fue creado, en
justicia y santidad de la verdad.
1. “Que os despojéis del
viejo hombre.”
2. “(que) os renovéis en
el espíritu de la mente
de vosotros.”
3. “Y (que) os vistáis del
nuevo hombre.”
A. La primera cosa por
hacer es despojarse de lo
viejo y sucio. El texto dice,
“Que os despojéis vosotros…”
1. ¿Y de qué es de lo que
debemos despojarnos?
2. ¿Y por qué tenemos
que despojarnos del viejo
hombre?
3. ¿Y con qué se corrompe,
o se vicia, el viejo hombre?
A. ¿Qué es lo que se ha
de renovar?
B. Esa renovación es
“en el espíritu de nuestra
mente”
La primera cosa que
debemos hacer es
“despojarnos del viejo
hombre”. La segunda es
“renovar nuestra mente”
por medio del Espíritu
Santo. La resultante de esto
es lo que el Apóstol llama…
A. El nuevo hombre es “la
nueva naturaleza” que Dios
ha creado y ha implantado
en nosotros en el momento en
que creímos en Cristo como
nuestro Salvador personal.
B. Este nuevo hombre debe
demostrar la imagen del que
lo creo, porque nuestro texto
dice que fue creado “… en la
justicia y santidad de la
verdad”,
Lo que hemos considerado en
estos dos primeros mensajes
son principios generales que
informan todo el proceso de
renovación. En los versículos
25-32 se darán los detalles de
que surgen de la observación
de estos principios.
1. Tenemos que estar
concientes de lo que
es el andar de los
gentiles.
2. Tenemos que estar
absolutamente
convencidos de que,
si somos hijos de Dios,
nosotros no podemos
andar de esa manera.
3. Debemos entender que
si hemos creído en Cristo,
hemos dejado atrás,
definitivamente, el viejo
hombre.
4. Nos ha sido
dada una nueva
naturaleza.
5. Es necesario que nos
vistamos de ella,
aprovechándonos de la
presencia del Espíritu
Santo en nuestra vida
para ir renovando nuestra
mente cada día.
Mi invitación a ti es que te
acerques más al Señor,
y que te decidas a examinar
Su Palabra en forma más
detenida y cuidadosa.
El conocimiento de Dios no
viene en forma automática
por el paso del tiempo.
Tenemos que invertir
tiempo y esfuerzo para
extraer y aprender esas
verdades monumentales
y ponerlas en práctica
en nuestra vida.
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